HAITI: Discutida reforma agraria carece, además, de dinero

En mayo de 1995, cuando el gobierno haitiano decidió lanzar su programa de cambios en el sector rural, creó el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INARA) para que se hiciera cargo de la tarea.

Sin embargo, no hubo una medida complementaria que diera marco legal al programa. Tampoco hubo algún presupuesto que brindara los medios para llevar a cabo la iniciativa sobre el terreno.

En efecto, cuenta solo con un plantel de dos personas para realizar el vasto programa de reformas. Los dos administradores trabajan desde sus casas sin el apoyo de una secretaría.

Como señaló el Fondo para la Agricultura y la Alimentación (FAO) de las Naciones Unidas, en un estudio de factibilidad sobre el proyecto, "el gobierno sabe que los órganos administrativos a nivel central y local carecen de suficiente personal técnico".

FAO indicó, además, que desde afuera tampoco había suficientes fondos para realizar el programa. No existen estructuras institucionales apropiadas para un programa que, según estiman los agrónomos de FAO, demandará probablemente décadas para concretarse.

El presupuesto anticipado por la administración del presidente Jean-Bertrand Aristide para llevar a cabo la iniciativa, fué calculado en 121.212 dólares en 1995, contra los 545.454 dólares necesarios para montar la estructura que realice el proyecto.

"No tiene sentido anunciar la reforma agraria porque no hay dinero disponible", declaró Bernard Ethears, sociólogo y director general de INARA.

Ethears esta presionando al parlamento para que apruebe la entrega de una partida de dinero que le permita montar una oficina.

El ministro de Agricultura, Gerald Mathurin, cree que el gobierno "debe aceptar sus responsabilidades y tomar verdaderamente este asunto en sus manos".

Mathurin insistió que solo el estado puede llevar a cabo una reforma agraria. "Mi tarea es vigorizar el Instituto Nacional. La semana próxima comprobaré si finalmente es operativo", dijo.

El gobierno ha obtenido asistencia técnica de FAO para realizar el programa. En junió último, firmó un acuerdo para un paquete de ayuda por 376.000 dólares durante un año. El arreglo facilitará al gobierno el desarrollo de una estrategia de reforma agraria y el entrenamiento del personal necesario para implementarla.

FAO ha financiado un estudio de factibilidad para identificar los principales cuellos de botella en el campo jurídico e institucional sobre propiedad de la tierra. Fué enfocado en la urgencia de mejorar la fertilidad del suelo y aumentar la integración entre agricultura y buen gobierno.

En enero último, el gobierno francés donó 150.000 dólares a Haití como parte de su programa de reforma agraria. De esa suma, 100.000 dólares serán destinados a investigación y 50.000 a la compra de equipos de granja y de labranza.

Donantes como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Agencia para Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID), la alemana GTZ y la Unión Europea (UE) han mostrado interés en brindar asistencia técnica y financiera para que el gobierno haitiano adopte las medidas jurídicas e institucionales necesarias.

Algunos funcionarios coincidieron que la reforma es particularmente necesaria en el Valle Artibonite, debido a la existencia en esa región de serios conflictos sobre propiedad de la tierra. El Departamento Noreste de la nación caribeña -que posee vastas propiedades- tambien fué señalado.

Pequeños campesinos y grandes terratenientes tienen dificultades en aceptar la reforma, especialmente en regiones afectadas por conflictos con aquellos desprovistos de sus tierras.

Tanto los pequeños terratenientes como los dueños de grandes propiedades -que protagonizaron las mayores confrontaciones en el valle-, en cambio, están deseosos que haya un cambio.

A pesar de todo, persiste cierto esceptisismo.

"Me pregunto si alguna vez la reforma agraria podrá concretarse. Observamos pero no creemos en esa iniciativa. Los 'grandons" (grandes propietarios) todavía tienen protección policial", dijo un líder campesino del Valle Artibonite.

"Los campesinos aún son asesinados en conflictos sobre la tierra", apuntó. "La situación no ha cambiado para los campesinos. Los productos son caros, el costo del transporte es alto y la corrupción persiste. Solo la policía es diferente. Ha cambiado sus nombres y uniformes".

Este valle posee 32.000 hectáreas de tierras arables y además es la región más importante de Haití para cultivar arroz. (FIN/IPS/tra-en/imc/tt/fn/ego/dv).

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