NIGERIA: Viudas torturadas en nombre de la tradición
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NIGERIA: Viudas torturadas en nombre de la tradición



ABUJA, 2 ene 1999 (IPS)
- La tradición exige a viudas del oriente de Nigeria a beber el agua en la que es bañado el cadáver de su esposo, como forma de probar que no estuvieron implicadas en la muerte.

El luto también les impone afeitarse la cabeza y dormir en el suelo sin mantas con que cubrirse al menos una semana.

En la región Yoruba, situada al sudoeste del país, las viudas deben llevar el mismo vestido durante un año, y sentarse erguidas sin mover la cabeza hacia los lados durante un período especificado.

Nigeria, con más de 110 millones de habitantes y una proporción casi igual de hombres y mujeres, debe tratar todavía el controvertido tema del luto, durante el cual las mujeres que pierden a su esposo son sometidas a sufrimientos físicos y emocionales.

"Creo que la forma en que se trata a las viudas en Nigeria y en Africa es incivilizada", afirmó Kathryn Hoomkwap, una activista y dirigenta política nigeriana.

"Además de hacerles beber el agua del baño del esposo muerto, algunas culturas exigen a las viudas a sentarse en el suelo fuera de la casa entre siete y 14 días. También deben comer en hojas de árboles, porque se les prohibe utilizar platos", dijo Hoonkwap a IPS.

"Se las obliga a jurar que no son responsables de la muerte de su marido. A veces se les dice que son simplemente máquinas para la producción de niños y si se rehúsan a ser poseídas por sus cuñados, son expulsadas de su comunidad y se les aparta de sus hijos", aseguró.

Los problemas se deben a "la ignorancia de las mujeres de sus derechos y el miedo a lo que sucedería si se opusieran a realizar esos rituales", observó Jadesola Akande, del Centro Legal para el Desarrollo de la Mujer.

Según una superstición, el inclumplimiento de las tradiciones fúnebres podría acarrear la muerte de un hijo varón, creencia que impide a las viudas ejercer sus derechos.

"Es necesario que la población conozca la difícil situación de las viudas" en algunas comunidades del país, señaló Akande, que es profesora de Derecho.

"Hemos iniciado un movimiento de concienciación en los 36 estados de Nigeria, informado sobre los derechos de las viudas. Les decimos a las mujeres que, en caso de enviudar, abran los ojos, para ver la manera de ayudarse entre sí", agregó.

La campaña apunta a instruir a las mujeres en sus derechos. "Les explicamos que deben hacer valer sus derechos sobre su casa y patrimonio", dijo. "También les aconsejamos que se asesoren con un abogado. No es costoso, y muchos abogados lo hacen gratis".

Hoomkwap se mostró de acuerdo con Akande, pero observó que el sistema judicial no favorece a las mujeres. "Muy pocos jueces pueden tratar el problema de la viudez objetivamente. Después de todo, la mayoría de los jueces son hombres y machistas".

A su juicio, sólo el mejoramiento de la situación económica de las mujeres a través de la capacitación y la educación, producirá mejores y más duraderos resultados.

Muchas mujeres se reúnen semanalmente en el Centro de Capacitación Pat Utomi, de Lagos, donde la Organización Internacional de Viudas publica la revista trimestral Widows Voice (La voz de las viudas), para que puedan expresarse.

El centro, situado en el barrio Surulere, también brinda capacitación básica. "Necesitamos capacitar a las mujeres para permitirles ganarse la vida, y les informamos acerca de sus derechos legales", indicó a IPS un funcionario de la organización.

Las mujeres también intercambian ideas a través de Widows Voice. "Cuando pierdes a un esposo amante que fue un verdadero compañero y proveedor, se siente como si te hubieran decapitado", expresó Patience Ifejika, una viuda, en el último número de la revista.

"Ese sentimiento puede agravarse por la codicia y envidia de los parientes del esposo, que quieren hacerse del patrimonio del difunto, especialmente si éste había progresado", agregó Ifejika.

"Mi esposo estuvo enfermo durante mucho tiempo antes de morir. Nuestra situación empeoró porque no tenemos propiedades s ni dinero", dijo en la revista Chinasa Otwechere. "Yo también sentía deseos de huir, aunque no sé adónde", añadió.

"Cuando miré a mis cinco hijos indefensos me sentí confundida y abrumada. Desde entonces he ofrecido a mis hijos como ayudantes domésticos para que tengan segura la comida, la ropa y una educación básica," escribió Otwechere.

Cecilia Akuegbo-Onwu, también viuda, recordó el tratamiento que recibió de los familiares de su esposo.

"Fui obligada a sentarme junto al cadáver de mi marido hasta que amaneció. Los parientes de él pusieron nuez de cola sobre su pecho y me forzaron a comerla. También me impusieron comer sin lavarme las manos ni los dientes durante un mes", declaró Akuegbo- Onwu.

"Cada día, aproximadamente a las tres de la mañana, enviaban a una anciana viuda para que me escoltara con una lámpara hasta un río cercano, donde debía tomar un baño. Según ellos, si yo había matado a mi esposo, éste saldría del río a vengar su muerte", relató.

"Los familiares de mi esposo también amenazaron con quitarme mis bienes a menos que les pagara 30.000 naira (aproximadamente 250 dólares)", dijo Akuegbo-Onwu.

Ifejika cree que los problemas de las viudas sólo pueden resolverse "teniendo una buena educación, que permita a las mujeres luchar por sus derechos". (FIN/IPS/tra-en/ro/mn/at-nc- ff/99

 

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