BIRMANIA: Futuro en jaque de resistencia armada
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BIRMANIA: Futuro en jaque de resistencia armada

Análisis de Satya Sivaraman

CHIANG MAI, 5 feb 2000 (IPS)
- La resistencia armada contra la dictadura militar de Birmania podría haber sufrido un golpe mortal tras el fracaso de la ocupación de un hospital en la vecina Tailandia por guerrilleros birmanos y rebeldes de la etnia karen.

Formada en gran parte por grupos étnicos minoritarios que luchan por la independencia y por algunas facciones disidentes birmanas, las demandas de la resistencia armada abarcan desde la autonomía o independencia de Rangún, a la restauración de la democracia en Birmania.

Al enfrentar al gobierno y los militares de Tailandia el 23 de enero en el incidente de Ratchaburi, en el que 10 rebeldes fueron abatidos por tropas de seguridad tailandesas, los insurgentes acabaron con el apoyo indirecto de Bangkok, del cual dependían en gran medida.

El grupo radical Vigorosos Estudiantes Guerreros Birmanos y la organización karen llamada Ejército de Dios tomaron a más de 600 rehenes ese día.

Los guerrilleros exigían atención médica para sus fuerzas y para los civiles karen heridos por las granadas de soldados birmanos y tailandeses en combates librados en la frontera entre los dos países.

"No sólo grupos minoritarios como los estudiantes radicales birmanos y el Ejército de Dios salieron perjudicados por el incidente de los rehenes. Ahora aumentará la presión para que grupos étnicos más importantes abandonen la lucha armada", opinó un diplomático asiático en Bangkok.

El 25 de enero, día en que finalizó el drama de los rehenes de Ratchaburi, el 12 Congreso de la Unión Nacional Karen (UNK) anunció el remplazo de su presidente, el general Bo Mya, por el líder civil Saw Ba-Thin.

Si bien bajo la presidencia de Bo Mya el UNK intentó negociar con el gobierno birmano, todo hace pensar que esas gestiones se reforzarán con Ba-Thin, que es considerado el ideólogo dentro del grupo.

El UNK, que hace más de medio siglo fue el primero de los grupos étnicos minoritarios que se rebeló contra el poder centralizado de Rangún, es el principal movimiento insurgente que sigue en guerra con el ejército birmano.

El resto de los grupos rebeldes, excepto los separatistas de las minorías shan y karenni, firmaron acuerdos de cese del fuego en los últimos años con la dictadura militar.

"Creo que es hora para que ambos bandos cesen el derramamiento de sangre y la pérdida de vidas y de que usemos nuestros recursos para el bienestar de la gente", declaró Ba Thin a la prensa tailandesa tras haber sido elegido presidente del UNK.

El UNK y Rangún celebraron muchas rondas de conversaciones para poner fin a la lucha, pero no hubo progresos porque existen ciertas condiciones que son inaceptables, dijo.

Mientras el gobierno birmano pretende que el UNK deponga las armas, este desea una zona desmilitarizada y el cese del fuego, pero sin el desarme. Los karen también quieren un área autónoma y representantes en el gobierno central. Ninguna de esas demandas son aceptables para la dictadura.

En 1997, las tropas birmanas tomaron el viejo cuartel general del UNK en Manerplaw, a lo largo de la frontera con Tailandia, y desde entonces se minimizaron los ataques del grupo guerrillero.

Tras el incidente de Ratchaburi, es de esperar que aumente la presión para que el UNK desista de algunas de sus demandas debido a la actitud del gobierno tailandés respecto al movimiento.

A pesar de que los líderes karen afirman que no participaron en la toma de rehenes, el Ejército de Dios es una facción disidente del UNK que contó con apoyo material y personal de algunos de sus principales dirigentes.

En lo que respecta a los grupos estudiantiles, como los Vigorosos Estudiantes Guerreros Birmanos, que pretenden enfrentar al ejécito birmano con armas, el último revés para su movimiento probablemente sea decisivo.

Hace mas de una década, tras la brutal represión contra el movimiento democrático birmano en 1988, grupos de estudiantes crearon su propia guerrilla en bases cercanas a Tailandia. Sin embargo, abandonaron la lucha armada al comprobar la inutilidad de enfrentarse con las fuerzas militares.

"El problema con la lucha armada contra Rangún es que es demasiado débil y mal organizada para que su esfuerzo signifique una amenaza real para la dictadura", declaró un veterano activista por la democracia que trabaja con refugiados en un campo fronterizo con Tailandia.

El activista opinó que es más eficaz concentrarse en los aspectos políticos y sociales de la lucha contra el régimen militar que perder tiempo, esfuerzos y vidas con las armas.

De todas maneras, la atracción de la rebelión armada probablemente persistirá entre la resistencia birmana por algún tiempo debido a la creciente frustración que existe entre la disidencia por el lento progreso de sus iniciativas democráticas.

Observadores señalaron que tanto los estudiantes radicales como el Ejército de Dios surgieron de la sensación en algunos sectores de que el pacífico movimiento por la democracia no hacía lo necesario para luchar contra Rangún. (FIN/IPS/tra-en/ss/js/ego/aq/ip/00

 

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