YUGOSLAVIA: Gobierno usa "discurso del odio" contra oposición

Analistas políticos de Yugoslavia advirtieron contra un "discurso del odio" del gobierno de Slobodan Milosevic contra cualquiera que discrepe con su régimen.

"El ambiente de guerra (existente durante los bombardeos de la OTAN, entre marzo y junio de 1999) continúa, pero ahora con palabras", afirmó el analista político Iván Torov.

"Esta vez, los destinatarios del odio son los serbios que piensan diferente. Se trata de algo peligroso, porque todos sabemos que el discurso del odio precedió y acompañó las guerras de la antigua Yugoslavia en la década pasada", advirtió.

La oficial Radio Televisión de Serbia (RTS) encabeza los ataques al permitir que altos funcionarios denuncien a través de ella a cualquiera que opine de forma diferente al gobierno.

Solo días después de la manifestación opositora del día 14 en Belgrado, Dragan Tomic, presidente del parlamento serbio y estrecho colaborador de Milosevic, denunció públicamente la demostración como "un acto del fascismo más oscuro".

Además, calificó a los líderes opositores y sus adherentes como "la escoria de la tierra" y "la mano larga de la agresión de la OTAN" (Organización del Tratado del Atlántico Norte).

"La oposición solo puede llegar al poder con la ayuda de las bayonetas de potencias extranjeras", agregó Tomic, y frente a millones de televidentes, describió a Zoran Djindjic, uno de los líderes opositores, como "el hijo de una madre croata, criado por un tío ustashi".

Durante la segunda guerra mundial, Croacia fue gobernada por un régimen ustashi al servicio de los nazis, que exterminó a miles de serbios y judíos.

El contralmirante Milun Nikolic describió el futuro de Yugoslavia bajo un eventual régimen opositor, en una edición del diario oficialista Politika.

"Yugoslavia será ocupada por la OTAN y Estados Unidos, con atrocidades peores que las cometidas por los nazis en la segunda guerra mundial", advirtió.

"Este país se transformará en un campamento militar de la OTAN, con bases de cohetes, y será un objetivo constante de misiles nucleares de los adversarios de la OTAN y Estados Unidos", agregó Nikolic.

Sin importar si estas afirmaciones son ciertas o falsas, "lo cierto es que el régimen está ahora temeroso y desesperado, consciente de que el tiempo se le acaba, y está dispuesto a utilizar cualquier medio para evitarlo", sostuvo Torov.

"La ofensiva de los medios oficiales, incluidos estos discursos del odio, muestra el pánico del régimen luego de todos los fracasos de su política aislacionista y contracultural", dijo a IPS Desimir Tosic, del partido opositor Centro Democrático.

Una encuesta del Instituto de Estudios Sociales de Belgrado reveló que 71 por ciento de la población serbia está profundamente insatisfecha con el gobierno.

De hecho, este país ha sido marginado de la comunidad internacional debido a las políticas del gobierno.

Yugoslavia fue suspendida en su calidad de miembro de las Naciones Unidas, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

Debido a su exclusión de las instituciones financieras multilaterales y a las sanciones económicas impuestas por la Unión Europea, Belgrado no tiene acceso a créditos internacionales y su economía está paralizada.

"El régimen está embarcado ahora en un festival de primitivismo y una campaña denigratoria sin precedentes contra la oposición, pero también contra su propio pueblo que simpatiza con la oposición", afirmó Tosik.

Sin embargo, esta estrategia "es como jugar con un cuchillo de doble filo, porque más y más gente rechazará al régimen", predijo.

Tosic podría estar en lo cierto, dada la indignación reinante por el odio y la histeria que caracteriza los discursos de los funcionarios de gobierno.

"Estamos hartos de esos discursos, que escuchamos incesantemente en 1991, 1992 y el año pasado", expresó Ivana Tomanic, un ama de casa de Belgrado de 43 años.

"Uno simplemente se asquea y deja de escucharlos. Parecen peligrosos, pero solo son palabras vacías", agregó.

Pero el ingeniero Marko Savovic no opina lo mismo.

"Hay que escuchar esos discursos, porque anuncian lo que sucederá. No son solo palabras inofensivas, sino amenazas, parte de una campaña destinada a amedrentar a la gente común", sostuvo.

"Sin embargo, los partidarios de la oposición no dejarán de apoyarla solo por el odio expresado a través de nuestras pantallas de televisión", aclaró Savovic. (FIN/IPS/tra-en/vpz/da/mlm/ip/00

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