ECUADOR: Amnistía para cerrar heridas en Fuerzas Armadas
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ECUADOR: Amnistía para cerrar heridas en Fuerzas Armadas



QUITO, 1 jun 2000 (IPS)
- El Congreso de Ecuador aprobó hoy una ley de amnistía para civiles y militares que se unieron a la rebelión indígena contra el gobierno de Jamil Mahuad, derrocado el 21 de enero, para intentar cicatrizar las heridas abiertas en las Fuerzas Armadas.

Las presiones políticas y sociales a favor de la amnistía aumentaron en los últimos días y el gobierno de Gustavo Noboa pidió a los parlamentarios que dieran trámite al proyecto de ley.

Hasta el martes no se tenía la mayoría necesaria de 82 votos, que corresponde a tres cuartas partes del parlamento unicameral, debido a la oposición del derechista Partido Social Cristiano (PSC) y del populista Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE).

El PSC admitía una amnistía parcial, pero se oponía a que fueran contemplados los líderes civiles y militares, mientras que el PRE pedía incorporar a lo beneficios del proyecto al ex presidente Abdalá Bucaram, destituido por el Congreso en 1997.

Pero Bucaram anunció este miércoles desde Panamá, donde está exiliado, que los diputados de su partido votarían la amnistía sin condiciones.

El coronel Lucio Gutiérrez, líder de los militares que apoyaron el levantamiento indígena del 21 de enero, detenido en un cuartel de las afueras de Quito, señaló a IPS que una amnistía parcial sería inaceptable.

"Si bien es importante la amnistía, no me quitaba el sueño, porque prefería una consulta popular para que el pueblo decidiera nuestra libertad", arguyó.

La amnistía tiene el apoyo de 61 por ciento de la población, según una encuesta de la empresa Cedatos, realizada antes de la votación del parlamento.

Para Gutiérrez, el triunfo de las tendencias de izquierda y los sectores vinculados al movimiento indígena en las elecciones provinciales y municipales del domingo 21 fueron una demostración de respaldo a los insurrectos.

"El resultado fue una clara demostración de que el pueblo ecuatoriano quiere un cambio en las formas de gobernar y en su mayoría estuvo de acuerdo con los anhelos de justicia y equidad que se expresaron en la rebelión del 21 de enero", señaló el coronel.

A su juicio, el resultado electoral fue una especie de plebiscito en el que la gente se pronunció por la amnistía.

"Los ecuatorianos aprobaron en las urnas el esfuerzo nacional por dar una nueva orientación a la política" gubernamental, cambiando este sistema neoliberal por otro, de orientación social, que coloque por encima de todo al ser humano", dijo Gutiérrez.

La amnistía constituye un desafío para superar la crisis institucional que vive Ecuador desde 1996, pero sobre todo para unificar a las Fuerzas Armadas, que están profundamente divididas.

Más importante que la amnistía es que "se solucionen los problemas de pobreza y corrupción", afirmó Gutiérrez.

"Si nos meten a la cárcel o nos liberan, pero no solucionan la causa que origina estos problemas, mañana se dará un nuevo levantamiento y aparecerán nuevos líderes. Si sólo atacan el efecto de la crisis y no combaten sus causas, la inestabilidad seguirá", arguyó.

Gutiérrez destacó el proceso iniciado con el intento de golpe de Estado dado en Venezuela por el presidente Hugo Chávez en 1992, pero marcó diferencias entre esa rebelión y la que realizaron los coroneles ecuatorianos.

"Los dos movimientos tienen pocas semejanzas y bastantes diferencias. La principal es que aquél fue netamente militar. En cambio, nosotros nos unimos al pueblo indígena y diferentes sectores sociales en su legítimo reclamo", argumentó el oficial.

También puso distancia entre la rebelión de Ecuador y el intento de golpe de Estado que se dio en Paraguay.

"Una diferencia fundamental entre las fuerzas armadas ecuatorianas y las del resto de América Latina es que nosotros hemos tenido una gran integración con el pueblo más marginado y dentro de éste con los indígenas, con los que hemos trabajado en múltiples proyectos de desarrollo", señaló.

Los militares ecuatorianos reciben una formación en la que se acentúa el principio de solidaridad, según Gutiérrez.

"Eso marca la diferencia con otras fuerzas armadas más elitistas, en las que una alienación extranjera les hizo reprimir a la población cuando debían estar de su lado y por eso el resentimiento de esos pueblos", afirmó.

El militar rechazó el papel de otras fuerzas armadas y aseguró que los militares ecuatorianos no están "para reprimir las legítimas aspiraciones del pueblo".

"Las fuerzas armadas se justifican en la medida en que trabajen junto a la gente y coadyuven a solucionar sus problemas. Eso está muy grabado en nuestros oficiales y personal de tropa y está estipulado en nuestra Constitución", dijo.

"Los problemas aparecen cuando los gobernantes no escuchan a las mayorías y actúan en beneficio de elites. Por eso se dan los levantamientos y la protesta popular como en Ecuador y en el resto de los países latinoamericanos. El pueblo debe resolver los grandes problemas nacionales", comentó.

Gutiérrez se mostró contrario a la dolarización del país y anunció su fracaso, pues, dijo, la inflación no ha dejado de crecer.

"Este modelo va a generar más desempleo, como sucedió en Argentina con la convertibilidad, que triplicó el desempleo y causó la quiebra de industrias. Y ese país tiene un desarrollo industrial mayor al nuestro, un nivel educativo mejor y la capacidad de exportar productos con valor agregado", dijo.

Gutiérrez aseguró que la dolarización es una de las muchas medidas "que favorecen a pocos banqueros y empresarios que pudieron acumular dólares, pero la mayoría de los ecuatorianos seremos perdedores".

"Es una medida que se tomó sin analizar, un tanto novelera y sin ver el interés general de la sociedad", aseguró.

Al analizar el desenlace de la rebelión de enero aseguró que no fue una derrota.

"Ahora el pueblo sabe que tiene derecho a levantarse contra gobiernos opresores y corruptos, y derrocar a los que no cumplen el mandato popular, porque eso es parte de la democracia", concluyó. (FIN/IPS/kl/ff-mj/ip/00

 

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