CUBA-EEUU: Brecha temporaria en el embargo
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CUBA-EEUU: Brecha temporaria en el embargo



LA HABANA, 17 dic 2001 (IPS)
- La entrada casi inadvertida al puerto de La Habana de dos barcos cargueros procedentes de Estados Unidos abrió una brecha temporaria en el embargo decretado por Washington contra el gobierno de Fidel Castro en 1960.

Los buques, que arribaron el domingo cargados de 24.000 toneladas de maíz para uso industrial y 500 toneladas de pollo congelado, son los primeros que llegan a Cuba con varios embarques de alimentos y medicinas que se extenderán a los primeros meses del año próximo.

El acontecimiento, sin embargo, no fue anunciado en Cuba, y la entrada a puerto de las naves pasó como una más para las personas que se exponían al sol del mediodía en el muro del Malecón, que corre a lo largo de parte del litoral norte de La Habana.

«Esto es una prueba de que» el comercio bilateral «tiene sentido lógico para Cuba y Estados Unidos», dijo a la prensa Larry Cunningham, vicepresidente de la empresa alimentaria estadounidense Archer Daniels Midland.

Cunningham aseguró que «la mejor forma de mejorar las relaciones entre dos países es convertirse en socios comerciales» y confesó ser «cautelosamente optimista» tras la primera entrega de maíz a la Empresa Cubana Importadora de Alimentos (Alimport).

Archer Daniels Midland tiene previstos otros embarques de frijol de soja, trigo y arroz.

En total, Cuba pagará al contado unos 30 millones de dólares por unas 200.000 toneladas de alimentos que sustituirán una reserva especial del Estado para casos de desastre, utilizada tras el paso del huracán Michelle, el 4 de noviembre.

La transacción se convierte así en la primera de su tipo en los últimos 38 años y, según Castro, podría también ser la única mientras Estados Unidos insista en mantener el entramado de legislaciones que constituyen el embargo.

El presidente cubano dijo la semana pasada, en Isla Margarita, Venezuela, que era imposible para Cuba aceptar la idea de un «comercio unilateral», o sea en una sola dirección.

Esa ha sido la posición de La Habana desde que, el pasado año, el Congreso legislativo de Estados Unidos aprobara una ley que permite la venta al contado a Cuba de alimentos y medicinas, sin contemplar la posibilidad de importar productos cubanos.

El gobierno de Castro afirmó entonces que mientras no se levanten todas las sanciones y su país no tuviera derecho a acceder a créditos para financiar sus compras, no compraría ni un grano de arroz y ni una aspirina a Estados Unidos.

En consonancia con esa decisión, Cuba negó en abril la entrada a puerto de un barco cargado de donaciones humanitarias y cargamentos comerciales de alimentos y medicinas procedente de Estados Unidos.

Castro, sin embargo, matizó el 12 de este mes su posición al afirmar que no quería decir la última palabra sobre el asunto. Si se observan gestos positivos de Estados Unidos, habrá también gestos de Cuba, prometió.

En tanto, Pedro Alvarez, director de Alimport, insistió en que la compra de alimentos es una «operación excepcional» que «no representa en modo alguno una relación comercial estable ni tampoco el rompimiento del bloqueo».

Al mismo tiempo, opinó que los productores estadounidenses tienen un «mercado seguro» en Cuba, ávido de productos, pero al cual no pueden acceder por las leyes vigentes en su país.

El embargo estadounidense fue decretado en abril de 1960 y reforzado en 1996 por la ley Helms-Burton, que establece sanciones a terceros países que negocien con bienes expropiados en los años 60 en Cuba a ciudadanos estadounidenses.

El diario oficialista cubano Granma recordó este lunes que la última entrada de productos estadounidenses ocurrió en 1963, como parte de una indemnización de 63 millones de dólares por los daños ocasionados a Cuba por la invasión estadounidense a Bahía de Cochinos, en 1961.

Cuba importó entonces compotas para menores de edad, alimentos y medicinas y, como parte de las negociaciones, envió de regreso a Estados Unidos a los detenidos durante la acción militar.

Una brecha similar a la actual se abrió en 1999, cuando el Departamento del Tesoro estadounidense autorizó a una firma transnacional a negociar con Cuba la futura comercialización en Estados Unidos de la vacuna cubana contra la meningitis tipo B.

La primera compra efectiva a Estados Unidos se negoció luego de que el gobierno de George W. Bush, iniciado en enero, ofreciera ayuda para paliar los daños ocasionados por el huracán Michelle.

El gobierno de Castro rechazó la ayuda, pero solicitó a cambio autorización para la compra de alimentos y medicinas en efectivo y «por una sola», propuesta que aceptó la Casa Blanca.

Sin embargo, fuentes del gobierno de Bush aclararon de inmediato que «nada había cambiado» en la política estadounidense hacia Cuba y que la operación comercial no significaría una flexibilización del embargo económico.

Un comunicado de la Casa Blanca afirmó el día 5 que se opone enérgicamente a un amplio proyecto de ley agrícola que permitiría la financiación privada a la venta de alimentos estadounidenses a Cuba.

Los legisladores de los estados agrícolas que promueven la iniciativa afirmaron que la financiación privada estadounidense es un paso esencial para forjar un comercio pleno entre ambos países.

Estudios estiman que las ventas de productos agrícolas a Cuba podrían rondar los 800 millones de dólares anuales. (FIN/IPS/da/mj/ip if dv/01

 

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