INDONESIA: La sangre vuelve a correr en Aceh
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INDONESIA: La sangre vuelve a correr en Aceh

YAKARTA, 19 may 2003 (IPS) - El fracaso de las negociaciones de paz entre el gobierno de Indonesia y los rebeldes de la provincia de Aceh era previsible, aunque no menos frustrante para muchos habitantes que sufren un conflicto por el que han muerto unos 10.000 civiles.

Tras el derrumbe de las gestiones de paz, la presidenta de Indonesia, Megawati Sukarnoputri, declaró este lunes el estado de emergencia militar en esa provincia noroccidental, poniendo fin a cinco meses de tregua.

Las últimas conversaciones entre el gobierno y los insurgentes separatistas tuvieron lugar el fin de semana en Tokio, Japón, y buscaban rescatar un tratado de paz firmado en diciembre que nunca llegó a aplicarse.

Pero las propias negociaciones de Tokio comenzaron mal. El ejército había impedido que miembros del insurgente Movimiento Aceh Libre (GAM por sus siglas en indonesio) en Aceh viajaran a la capital japonesa, y debieron participar de las negociaciones a través de teléfono celular.

”La presidenta ha tomado la decisión. Aceh está en una emergencia militar. He ordenado a los comandantes de campo allí que lancen una operación integrada que incluya una campaña social y humanitaria”, anunció esta mañana el ministro coordinador de Asuntos Políticos y de Seguridad, Susilo Bambang Yudhoyono.

La guerra es una realidad conocida para el pueblo de Aceh, una provincia muy rica en recursos naturales situada en el extremo norte de la isla de Sumatra, con una población de 4,5 millones de habitantes, dos por ciento del total nacional.

Aunque las reservas de gas natural de la provincia equivalen a 20 por ciento del total de Indonesia, apenas 1,6 por ciento de los ingresos obtenidos por la venta de ese recurso vuelven a Aceh, 40 por ciento de cuya población vive en la miseria más profunda.

Esta es la principal causa de la guerra que libra desde 1976 el GAM.

Ahora, la reanudación de los combates en la provincia provoca miedo en los acehneses, pese a su familiaridad con la guerra.

”Sí, tengo miedo, mucho miedo”, admitió una trabajadora social residente en la capital provincial, Banda Aceh.

”Por el momento, los acehneses debemos mantener silencio porque no sabemos lo que nos ocurrirá. Debemos protegernos porque podríamos ser intimidados tanto por el ejército como por el GAM”, declaró en una entrevista telefónica.

Los acehneses recuerdan muy bien lo que ocurrió cuando la provincia fue intervenida militarmente durante 10 años bajo el régimen de Alí Suharto, de 1987 en adelante.

El estado de emergencia durará seis meses y podrá ser prorrogado. Los llamados a la acción militar habían estado en aumento en los últimos meses, porque el proceso de paz no estaba dando resultados.

Aunque el acuerdo firmado en diciembre en Ginebra establecía el cese del fuego, el desarme de los insurgentes y el retiro gradual de las fuerzas militares de Aceh, los choques entre soldados y rebeldes continuaron y se intensificaron en los últimos meses.

Yudhoyono afirmó que el GAM desaprovechó la oportunidad de Tokio para resolver el conflicto por medios políticos y pacíficos, al negarse a renunciar a su demanda de independencia.

Yakarta había fijado como condiciones para la negociación que los separatistas aceptaran un plan especial de autonomía, que el GAM se desarmara y que las deliberaciones no afectaran la integridad nacional de Indonesia.

Desde el principio de las conversaciones, bajo la presidencia de Abdurrahman Wahid, los rebeldes no habían aceptado ni rechazado claramente las condiciones, pero en Tokio las rechazaron y exigieron la independencia.

Steve Daly, portavoz del Centro Henry Dunant, una organización suiza que medió en el diálogo de paz, declaró que el centro intentó que ambas partes resolvieran sus diferencias inmediatas para impedir la reanudación del conflicto.

”Lamentablemente, esos esfuerzos fueron infructíferos”, dijo a la prensa.

Existían esperanzas de que el GAM abandonara su exigencia de independencia debido a la inminencia de las operaciones militares y a la falta de apoyo internacional para la causa, explicó Daly.

La última vez que Indonesia impuso la ley marcial en una provincia fue en Timor Oriental en 1999. Ese intento de restaurar el orden fracasó, y Timor Oriental se convirtió en un país independiente.

Pese a fracasos anteriores de la vía militar, ésta cobró fuerza en Aceh en vista de recientes ejemplos internacionales del uso de la fuerza, como la invasión estadounidense de Iraq este año.

De hecho, Megawati estaba bajo fuego por su posición débil frente al GAM.

Amien Rais, presidente de la Asamblea Consultiva del Pueblo, el máximo órgano legislativo de Indonesia, afirmó que el gobierno quedó atrapado en una trampa tendida por el GAM.

”Nuestro ejército duda en actuar, mientras el GAM continúa intimidándonos y humillándonos”, advirtió el legislador.

Abdul Hakim Garuda Nusantara, presidente de la Comisión de Derechos Humanos, coincidió.

”Aceh forma parte de nuestra soberanía nacional, y allí hay una rebelión armada. Una rebelión armada debe ser respondida con una operación armada. Ningún país niega eso”, declaró.

”Entonces, ¿por qué continuamos dudando? Tenemos pleno derecho a actuar”, dijo Garuda tras el anuncio del estado de emergencia, este lunes.

”Indonesia es el único actor legítimo para resolver el problema de Aceh, no es el Centro Henry Dunant ni la Organización de las Naciones Unidas”, concluyó.

La semana pasada, el parlamento había aprobado 147 millones de dólares para financiar la campaña militar en Aceh.

”Los aldeanos son los que más temen, porque las operaciones armadas siempre se realizan primero en áreas remotas”, dijo la trabajadora social de Aceh. (

 

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