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VENEZUELA: Gobernadores y alcaldes comandan oposición

CARACAS, 23 sep 2004 (IPS) - Gobernadores y alcaldes adversarios del presidente Hugo Chávez asumieron el comando de la oposición venezolana y la conducción de la campaña para las elecciones regionales del 31 de octubre, con sus cargos en juego.

En paralelo, desertaron de la alianza opositora Coordinadora Democrática un grupo de pequeños partidos y líderes de opinión que rechazan la asistencia a los comicios regionales, pues sostienen que el Consejo Nacional Electoral hará fraude a favor del oficialismo.

”Nosotros somos los generales con tropa de esta batalla, para garantizarle a los venezolanos que vamos a ganar y a cuidar sus votos”, proclamó el portavoz del nuevo comando opositor, Eduardo Lapi, gobernador del pequeño estado de Yaracuy (noroeste), para marcar distancia de los disidentes.

Integran el comando Lapi y sus pares Manuel Rosales, de Zulia (occidente petrolero) y Enrique Mendoza, de Miranda (centro-norte), quien dirigió la Coordinadora durante un año, y los alcaldes Alfredo Peña (la gran Caracas), Leopoldo López, del rico municipio de Chacao (este caraqueño) y Saadi Bijani, de la Asociación de Alcaldes.

En cambio, el abogado Cipriano Heredia, de Visión Emergente, dijo a nombre de los grupos que abandonan la Coordinadora que ”debemos llamar a una abstención activa, que se convierta en una protesta que sacuda los cimientos del régimen”.

Además de su grupo, dejan la coalición Causa Radical, que tiene tres de los 165 diputados en la Asamblea Nacional, Alianza Bravo Pueblo, Partido Liberal y Un Solo Pueblo, sin parlamentarios, y políticos independientes como el ex candidato presidencial socialcristiano Oswaldo Alvarez y el empresario Rafael Alfonzo.

Proyecto Venezuela, que gobierna el industrial estado de Carabobo, 100 kilómetros al oeste de Caracas, se marginó de hecho de la Coordinadora, aunque el joven gobernador Henrique Salas, hijo del caudillo regional del mismo nombre, opta por la reelección.

Durante un año y medio, la oposición marchó unida en la Coordinadora, coalición de medio centenar de partidos y grupos, para buscar desalojar a Chávez del poder mediante un referendo revocatorio de su mandato.

Pero la consulta que se realizó 15 de agosto ratificó al mandatario con 5,8 millones de votos (59 por ciento) contra menos de cuatro millones de sus oponentes.

La Coordinadora denunció un fraude electrónico y rehusó reconocer el triunfo de Chávez —avalado por la Organización de Estados Americanos y el estadounidense Centro Carter para la Paz— pero la mayoría de sus integrantes aceptan acudir a las elecciones regionales, en las que también se sufragará mediante máquinas.

Más aún, la organización Súmate, brazo técnico de la Coordinadora, acusó el martes al poder electoral de ”organizar las elecciones en la ilegalidad”, según su portavoz María Machado, pues estaría acortando lapsos legales y no ha publicado el padrón de votantes ni elaborado normas sobre cómo se auditarán las mesas de sufragio.

Pero otro portavoz de la alianza opositora, Pompeyo Márquez, histórico dirigente de los socialistas venezolanos, dijo que ”estoy en desacuerdo con dejar que el gobierno avance en campaña electoral mientras los de la oposición nos quedamos de brazos cruzados discutiendo si vamos o no a elecciones regionales”.

Los opositores tienen en sus manos nueve de las 22 gobernaciones regionales en juego —varias son de estados ricos y poblados— y más de 200 de las 335 alcaldías, incluyendo la del distrito metropolitano, que cubre la Gran Caracas.

La mayoría de los gobernadores de oposición son independientes o jefes de partidos de alcance regional, en tanto 93 alcaldías son gobernadas por el partido socialdemócrata Acción Democrática (AD), principal fuerza política del país durante la segunda mitad del siglo XX y que cuenta con 25 bancas en el parlamento.

”Nuestra gente está en pie de lucha, dispuesta a salir a pelear por las elecciones regionales, no obstante el desaliento que quieren crear aquellos que no tienen nada qué perder y no representan a nadie”, dijo el secretario general de AD, Henry Ramos.

Criticó a los disidentes, quienes ”dicen que no se debe ir para no legitimar el fraude y así entregarle al gobierno las gobernaciones y las alcaldías”.

Dirigentes de los partidos oficialistas Movimiento V República (MVR) y Patria Para Todos admiten, en privado, que las elecciones regionales pueden producir un repunte de AD, a la cabeza de una recomposición de las fuerzas opositoras.

Su tesis pública, sin embargo, es que ”avanzaremos en las elecciones regionales y ganaremos la inmensa mayoría de las gobernaciones y alcaldías en juego”, en parte por el envión político que representó la victoria de Chávez en el referendo, según dijo a corresponsales extranjeros el dirigente parlamentario oficialista Calixto Ortega.

La lucha por las gobernaciones y alcaldías ”responde a que en las regiones y municipios funciona una suerte de microsistemas políticos, con particularidades que atienden a claves distintas a las del poder central”, destacó a IPS Luis Salamanca, director del Instituto de Estudios Políticos de la caraqueña Universidad Central.

Por razones como esas, dijo Lapi, la conducción de la oposición es asumida ahora por quienes desean conservar sus cargos. ”Si uno pelea en un cerro, usa la caballería, si lucha en el mar, la Armada, y si la batalla es regional y municipal pues la asumen los gobernadores y alcaldes”, argumentó.

El nuevo comando recoge parte del mosaico de tendencias opositoras, pues Mendoza es un socialcristiano independiente, Rosales lidera una fuerza regional, Nuevo Tiempo, y Lapi es de Convergencia, un pequeño grupo de socialcristianos que dejaron el histórico partido Copei cuando en 1993 lo abandonó su fundador, Rafael Caldera, para ser candidato extrapartidario y conseguir su segunda presidencia (1994-1999).

Bijani es socialdemócrata, López del nuevo partido de centroderecha Primero Justicia, y Peña es un periodista independiente que estrenó en 2000 la alcaldía mayor de Caracas, que ganó con apoyo de Chávez. Pero al año siguiente rompió con el mandatario.

 

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CARACAS, 23 sep 2004 (IPS) - Gobernadores y alcaldes adversarios del presidente Hugo Chávez asumieron el comando de la oposición venezolana y la conducción de la campaña para las elecciones regionales del 31 de octubre, con sus cargos en juego.

En paralelo, desertaron de la alianza opositora Coordinadora Democrática un grupo de pequeños partidos y líderes de opinión que rechazan la asistencia a los comicios regionales, pues sostienen que el Consejo Nacional Electoral hará fraude a favor del oficialismo.

”Nosotros somos los generales con tropa de esta batalla, para garantizarle a los venezolanos que vamos a ganar y a cuidar sus votos”, proclamó el portavoz del nuevo comando opositor, Eduardo Lapi, gobernador del pequeño estado de Yaracuy (noroeste), para marcar distancia de los disidentes.

Integran el comando Lapi y sus pares Manuel Rosales, de Zulia (occidente petrolero) y Enrique Mendoza, de Miranda (centro-norte), quien dirigió la Coordinadora durante un año, y los alcaldes Alfredo Peña (la gran Caracas), Leopoldo López, del rico municipio de Chacao (este caraqueño) y Saadi Bijani, de la Asociación de Alcaldes.

En cambio, el abogado Cipriano Heredia, de Visión Emergente, dijo a nombre de los grupos que abandonan la Coordinadora que ”debemos llamar a una abstención activa, que se convierta en una protesta que sacuda los cimientos del régimen”.

Además de su grupo, dejan la coalición Causa Radical, que tiene tres de los 165 diputados en la Asamblea Nacional, Alianza Bravo Pueblo, Partido Liberal y Un Solo Pueblo, sin parlamentarios, y políticos independientes como el ex candidato presidencial socialcristiano Oswaldo Alvarez y el empresario Rafael Alfonzo.

Proyecto Venezuela, que gobierna el industrial estado de Carabobo, 100 kilómetros al oeste de Caracas, se marginó de hecho de la Coordinadora, aunque el joven gobernador Henrique Salas, hijo del caudillo regional del mismo nombre, opta por la reelección.

Durante un año y medio, la oposición marchó unida en la Coordinadora, coalición de medio centenar de partidos y grupos, para buscar desalojar a Chávez del poder mediante un referendo revocatorio de su mandato.

Pero la consulta que se realizó 15 de agosto ratificó al mandatario con 5,8 millones de votos (59 por ciento) contra menos de cuatro millones de sus oponentes.

La Coordinadora denunció un fraude electrónico y rehusó reconocer el triunfo de Chávez —avalado por la Organización de Estados Americanos y el estadounidense Centro Carter para la Paz— pero la mayoría de sus integrantes aceptan acudir a las elecciones regionales, en las que también se sufragará mediante máquinas.

Más aún, la organización Súmate, brazo técnico de la Coordinadora, acusó el martes al poder electoral de ”organizar las elecciones en la ilegalidad”, según su portavoz María Machado, pues estaría acortando lapsos legales y no ha publicado el padrón de votantes ni elaborado normas sobre cómo se auditarán las mesas de sufragio.

Pero otro portavoz de la alianza opositora, Pompeyo Márquez, histórico dirigente de los socialistas venezolanos, dijo que ”estoy en desacuerdo con dejar que el gobierno avance en campaña electoral mientras los de la oposición nos quedamos de brazos cruzados discutiendo si vamos o no a elecciones regionales”.

Los opositores tienen en sus manos nueve de las 22 gobernaciones regionales en juego —varias son de estados ricos y poblados— y más de 200 de las 335 alcaldías, incluyendo la del distrito metropolitano, que cubre la Gran Caracas.

La mayoría de los gobernadores de oposición son independientes o jefes de partidos de alcance regional, en tanto 93 alcaldías son gobernadas por el partido socialdemócrata Acción Democrática (AD), principal fuerza política del país durante la segunda mitad del siglo XX y que cuenta con 25 bancas en el parlamento.

”Nuestra gente está en pie de lucha, dispuesta a salir a pelear por las elecciones regionales, no obstante el desaliento que quieren crear aquellos que no tienen nada qué perder y no representan a nadie”, dijo el secretario general de AD, Henry Ramos.

Criticó a los disidentes, quienes ”dicen que no se debe ir para no legitimar el fraude y así entregarle al gobierno las gobernaciones y las alcaldías”.

Dirigentes de los partidos oficialistas Movimiento V República (MVR) y Patria Para Todos admiten, en privado, que las elecciones regionales pueden producir un repunte de AD, a la cabeza de una recomposición de las fuerzas opositoras.

Su tesis pública, sin embargo, es que ”avanzaremos en las elecciones regionales y ganaremos la inmensa mayoría de las gobernaciones y alcaldías en juego”, en parte por el envión político que representó la victoria de Chávez en el referendo, según dijo a corresponsales extranjeros el dirigente parlamentario oficialista Calixto Ortega.

La lucha por las gobernaciones y alcaldías ”responde a que en las regiones y municipios funciona una suerte de microsistemas políticos, con particularidades que atienden a claves distintas a las del poder central”, destacó a IPS Luis Salamanca, director del Instituto de Estudios Políticos de la caraqueña Universidad Central.

Por razones como esas, dijo Lapi, la conducción de la oposición es asumida ahora por quienes desean conservar sus cargos. ”Si uno pelea en un cerro, usa la caballería, si lucha en el mar, la Armada, y si la batalla es regional y municipal pues la asumen los gobernadores y alcaldes”, argumentó.

El nuevo comando recoge parte del mosaico de tendencias opositoras, pues Mendoza es un socialcristiano independiente, Rosales lidera una fuerza regional, Nuevo Tiempo, y Lapi es de Convergencia, un pequeño grupo de socialcristianos que dejaron el histórico partido Copei cuando en 1993 lo abandonó su fundador, Rafael Caldera, para ser candidato extrapartidario y conseguir su segunda presidencia (1994-1999).

Bijani es socialdemócrata, López del nuevo partido de centroderecha Primero Justicia, y Peña es un periodista independiente que estrenó en 2000 la alcaldía mayor de Caracas, que ganó con apoyo de Chávez. Pero al año siguiente rompió con el mandatario.

 

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