AMÉRICA LATINA: Los hilos de la masonería

En América Latina y el Caribe hay presidentes, jueces, legisladores y dirigentes partidarios que asisten a sus «templos» para «trabajar a cubierto» (lejos de la mirada) de los «profanos».

Divididos en corrientes conservadoras y progresistas y bajo la condena de la Iglesia Católica, que los considera pecadores que no merecen la "santa comunión", muchos masones están hoy en el centro del poder político y del sistema educativo, judicial y cultural de la región.

El presidente de Uruguay, el socialista Tabaré Vázquez, es masón y algunas fuentes sostienen que su par de Venezuela, Hugo Chávez, también lo es, aunque otras lo niegan. Pueden haber más en ese nivel del poder en la región, pero resulta difícil confirmarlo.

Diversas investigaciones y fuentes consultadas por IPS en Chile, Ecuador, México y Venezuela, aseguran también que decenas de masones ocupan en la actualidad otros cargos públicos en países de América Latina y el Caribe.

"No vamos a la calle como un partido. Vamos como ciudadanos y participamos en la construcción del país", explicó a IPS Víctor Higuera, Gran Maestro de la Logia de Venezuela, un ex general de división del Ejército, del que fue teniente coronel el ahora presidente Chávez.

"Nuestra finalidad última es permitir que se establezca en el mundo una sociedad de hombres libres y hermanos, donde lo que sea bueno para unos lo sea para todos", señaló Higuera.

Los integrantes de la masonería, una institución que algunos ubican su fundación en 1717 cuando se crea la Gran Logia de Inglaterra y que actúa bajo estrictos principios de reserva, tienen vedado revelar quienes son sus "hermanos" y más si éstos lideran cargos públicos.

No obstante, entre ellos se reconocen, no sólo por la información que intercambian, sino por ciertos códigos corporales que usan al encontrarse.

"En América Latina somos fuertes especialmente en Chile, pero también tenemos una importante presencia en los países andinos y en México", declaró a IPS un maestro masón de amplio conocimiento sobre la política regional, que pidió no mencionar su nombre.

Líderes de la masonería, reunidos en agosto en Panamá en la Confederación Masónica Bolivariana, proclamaron que "la Masonería como Orden es esencialmente progresista, por lo que le resulta un postulado indispensable estar presente a la vanguardia de los procesos de cambio social".

En sus resoluciones, de escasa difusión pública, exhortaron "a todos sus miembros a involucrarse y participar activamente en todos aquellos aspectos de la vida política, social, cultural y económica de sus respectivas comunidades que propendan a mejorar los niveles de bienestar de sus pueblos, ejerciendo la responsabilidad social y ética propia de todo masón".

En Chile se estima que 20 por ciento de los parlamentarios forman parte de la masonería, que sumaría a más de 40.000 integrantes en ese país.. Además, hay varios jueces, militares y líderes de organizaciones educativas. Algo similar sucede en México, donde se calcula que hay unos 70.000.

Varios presidentes del siglo XX en ambos países fueron masones. Entre ellos el socialista chileno Salvador Allende (1970-1973) y los mexicanos Lázaro Cárdenas, Miguel Alemán, Adolfo López Mateos, Luis Echeverría y José López Portillo, todos miembros del Partido Revolucionario Institucional, que gobernó México entre 1929 y 2000.

Según un libro de los periodistas uruguayos Edison Lanza y Ernesto Tulbovitz, el presidente Vázquez pertenece a la logia José Artigas, afirmación que fue corroborada por masones consultados por IPS.

Michael Barrat, gran maestre de la Gran Logia de Francia, declaró que, al igual que el prócer de la independencia americana Simón Bolívar, el presidente de Venezuela también es masón. Sin embargo, fuentes consultadas en ese país niegan categóricamente esa versión.

Estar en la cima del poder público latinoamericano o mover sus hilos no es una novedad para la masonería. En el siglo XVIII, varios sus miembros fueron el motor de la lucha por la independencia de España, como Bolívar, el chileno Bernardo O'Higgins y el argentino José de San Martín.

Además, tuvieron un papel relevante en la ola de reformas liberales que separaron de la administración pública a la Iglesia Católica y el Estado y en la instauración de la educación laica.

"Somos una institución reservada, mas no secreta, que lo único que busca es promover, sin lucimientos personales y con humildad, la justicia, la igualdad y la fraternidad", declaró un maestro masón en México.

Aún vistos con recelo por actuar tras bastidores y como una hermandad en la que sólo pueden ingresar ciertas personas, sectores conservadores de la Iglesia y de grupos los acusan de rendir culto al demonio, de tener un pacto con el judaísmo e incluso de practicar la brujería.

Bajo esos señalamientos, que ellos califican de ridículos, en el pasado muchos fueron asesinados, encarcelados y torturados.

"Se mantiene (desde el siglo XVII) inmutable el juicio negativo de la Iglesia respecto a las asociaciones masónicas, ya que sus principios han sido considerados siempre inconciliables con la doctrina católica y por ello la adscripción a las mismas permanece prohibida", declaró en diciembre de 1983 la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe.

"Los fieles que pertenecen a las asociaciones masónicas están en estado de pecado grave y no pueden acceder a la Santa Comunión", advirtió ese cuerpo eclesiástico dirigido entonces por Joseph Ratzinger, el ahora Papa Benedicto XVI.

A nivel global, se calcula que 12 millones de personas pertenecen a la masonería, institución que proclama seguir los principios de laicidad, tolerancia, libertad, igualdad y fraternidad. No obstante, en su interior hay divisiones y surgen periódicamente reclamos y descalificaciones por sus inclinaciones políticas o filosóficas.

En Ecuador, por ejemplo, la llamada Gran Logia con sede en la ciudad de Guayaquil mantiene diferencias con la Gran Logia Equinoccial, con sede en Quito.

La primera, donde participan políticos de derecha, declaró en 2004 maestro masón al entonces presidente Lucio Gutiérrez, destituido este año y hoy encarcelado bajo diversos cargos.

Que el cuestionado ex mandatario haya ingresado a las filas de la masonería, indignó a la Gran Logia Equinoccial, vinculada más al centro y a la izquierda política.

Pero más allá de esas diferencias, que se repiten en toda la región, uno de los cuestionamientos centrales que se hace a los masones es no aceptar entre sus miembros a mujeres, tradición que ya ha sido rota en varios países.

En la actualidad existen varias logias mixtas en América Latina y el Caribe, pero las viejas organizaciones masónicas del mundo no las reconocen como válidas.

Otro cuestionamiento es que la masonería crece sumando en su seno a personas a quienes consideran prospectos para liderar procesos de cambio y que tengan cualidades intelectuales, morales y hasta materiales específicos.

Esas críticas no les inquietan demasiado y siguen actuando y sumando miembros, entre ellos muchos de los latinoamericanos que hoy trabajan en cargos vinculados a la administración del Estado.

Ellos, como todos los masones activos en el mundo, asisten a templos, donde bajo rigurosos ritos y múltiples símbolos que tienen como eje al que llaman "Gran Arquitecto del Universo" (Dios), estudian principios filosóficos, debaten sobre la realidad y en ocasiones llegan a trazar planes de acción en calidad de hermandad.

Para "trabajar" se apoyan en ceremoniales e instrumentos usados por antiguos constructores como la escuadra, que simboliza la razón, y el compás, que remite al don de la comprensión, además de otros como el mandil, que se colocan en la cintura y el mosaico de negros y blancos sobre el que se mueven dentro del templo.

Los masones cumplen ritos iniciáticos y transitan por una escala ascendente de grados, que empieza con el de aprendiz y sigue con el de compañero y maestro, nivel que continúa con una escala numeraria que llega al 33.

Aunque la primera Gran Logia masónica fue fundada en Londres en 1717, hay historiadores que ubican sus inicios en los caballeros templarios del Medioevo.

Otros afirman que fue creada en el Renacimiento, a partir de sociedades de artesanos que, para trabajar en armonía, aprendieron las virtudes de la tolerancia religiosa y cultural, que luego se convirtieron en principios de la masonería, palabra que tiene su antecedente en maçon (albañil en francés).

*Con aportes de Gustavo González (Chile) y Humberto Márquez (Venezuela).

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