DROGAS-AFGANISTÁN: Preocupación en Londres

La lucha contra el cultivo ilegal de drogas en Afganistán será clave en la agenda de la conferencia internacional de donantes a la que asistirán en Londres representantes de más de 70 países la semana próxima.

La comunidad internacional, que analizará el curso de los acontecimientos el 31 y el 1 de febrero en la capital británica, inyectó montañas de dinero para alentar la erradicación en Afganistán de cultivos de adormidera (amapola), principal insumo del opio, la morfina y la heroína.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Onudd) comprometió este año un aporte de 70 millones de dólares para el desarrollo de explotaciones agrícolas alternativas sólo en una provincia, Nargarhar.

El cultivo de amapola es la base de 50 por ciento de la producción interna afgana y de virtualmente todas sus exportaciones y las pocas fortunas personales y familiares existentes en el país.

Según la Onudd, 21 por ciento de las tierras cultivables en el predominantemente montañoso y desértico país estaban cubiertas de adormidera el año pasado.

Casi 90 por ciento de los insumos de opiáceos de todo el mundo proceden de Afganistán, y la mayoría de esa cosecha se emplea en la producción de heroína.

El sábado, la Fuerza Especial Antinarcóticos de Afganistán registró laboratorios, depósitos de productos químicos y de opio en Narngarhar.

En la operación se destruyeron más de 370 kilogramos de drogas e insumos y ocho laboratorios con grandes cantidades de precursores químicos, informó el Ministerio de Actividades Antidrogas.

Hubo, además, operaciones contra agricultores y traficantes en las provincias de Badghis, Laghman, Zabul, Helmand y Kandahar, entre otras.

Los gobernadores de tres provincias del sur, incluida Helmand, acordaron el día 5 en Kabul dedicarse con todas sus fuerzas a la lucha contra el narcotráfico.

El comandante de las fuerzas de la coalición internacional encabezada por Estados Unidos que derrocó en 2001 al régimen islámico de Talibán, Col Owns, prometió en la reunión todo su apoyo.

La embajadora británica Rosalind Marsden, quien visitó la provincia el 8 de enero, prometió que "si los agricultores renuncian al cultivo de adormidera se les proveerá de herramientas, fertilizantes y semillas de calidad en el corto y largo plazo".

"Trataremos de encontrar mercados internacionales para sus productos, ayudaremos a reanimar la industria de Helmand y a reconstruir los sistemas de irrigación", añadió la diplomática.

Muchos agricultores se oponen con vehemencia a la decisión. Shah Jaehan, del distrito de Nad Alí, se comprometió a "proteger los cultivos hasta la muerte".

El año pasado se cosechó en Helmand más opio que en ninguna otra provincia. Sus desiertos están en el núcleo de las redes de tráfico que se prolongan hacia Pakistán e Irán.

Informes de prensa desde la provincia sugieren que un redivivo movimiento Talibán estableció vínculos con narcotraficantes y amenazaron de muerte a agricultores de poblados remotos que no cultivaran adormidera.

Cuando Talibán gobernó con mano de hierro Afganistán, entre 1996 y 2001, condenó el cultivo de amapola, al que consideraba "antiislámico". Ahora, cosecha beneficios económicos de su tráfico ilegal.

Mientras, agricultores de Badghis advirtieron a funcionarios de seguridad, luego de las operaciones de destrucción de cultivos este mismo mes en la provincia, que volverían a la adormidera si las autoridades no les facilitaban medios de supervivencia alternativos.

Uno de los agricultores, que solicitó reserva de su identidad, afirmó: "Cultivé amapola en mis 13 acres. Me resistiré al gobierno si no me dan una alternativa."

Por su parte, Mulla Mirza, del distrito de Jond, sostuvo: "El Departamento de Agricultura no nos ayudó en los últimos dos años. No tenemos más remedio que volver al opio."

El jefe del Departamento de Agricultura, Shir Aqa Hotak, dijo que 75 kilogramos de fertilizantes y 25 de trigo habían sido distribuidos entre los campesinos de Badghis, pero admitió que no eran suficientes para los más de 12.000 potenciales beneficiarios.

Según estimaciones policiales, al menos 150 acres estaban cultivados con adormidera en la provincia. El jefe de policía, coronel Ghulam Rasool, advirtió que serían tratados con "mano de hierro". Antes, informó que se erradicaron 70 acres en los distritos de Panjab y Bala-Murghab.

La Fuerza Especial Antinarcóticos destruyó más de 150 toneladas de opio, más de 45 de precursores químicos y 191 laboratorios en redadas realizadas en todo el país. Una cantidad no precisada de personas resultaron arrestadas.

Las autoridades buscaron ayuda de los clérigos islámicos que se comprometieron a ayudarlos. El gobernador de Laghman, Shah Mahmood Safi, sostuvo que los imanes convencieron a muchos agricultores en sus servicios religiosos de los viernes.

(*) Publicado por IPS en convenio con la agencia de noticias afgana Pajhwok Afghan News. (

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