EDUCACIÓN-AMÉRICA LATINA: No hablemos de sexo

Múltiples disposiciones están vigentes en América Latina y el Caribe sobre la educación sexual en las escuelas primarias y secundarias, e inclusive en la enseñanza inicial. Pero en la mayoría de los países son medidas inconsecuentes o aplicadas a cuentagotas.

Una investigación de periodistas de IPS en Argentina, Brasil, Chile, Cuba, México y Venezuela revela que la educación sexual es una práctica casi ausente en la región, con excepción de la nación isleña.

"Hay niñas que quedan embarazadas por una enfermedad, y entonces necesitan ayuda", afirma Sara, una mexicana de siete años en una conversación con sus amigas de una escuela privada.

La conclusión de Sara, derivada de un anuncio de televisión que no fue concebido para su edad, es un botón de muestra de la ausencia de información adecuada sobre el sexo que tienen millones de menores en América Latina y el Caribe.

Educadores, expertos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y activistas de derechos humanos y salud advierten que la ignorancia abona el terreno para los abusos contra los menores, los contagios de enfermedades de transmisión sexual, el embarazo adolescente y el nacimiento de millones de niños no deseados.

El Senado mexicano aprobó en marzo una ley para ampliar la educación sexual a niñas y niños desde la enseñanza preescolar (cuatro años), despertando la ira de la Iglesia Católica y de sectores conservadores.

"Es una concepción indebida que el Estado determine lo que debe hacerse o no en el campo de la educación sexual, como si el Estado hubiera engendrado a esos niños", señaló el presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana, José Guadalupe Martín.

En este país, como en buena parte de la región, las normas indican que la educación sexual debe formar parte de todo el proceso escolar. No obstante, millones de menores apenas reciben nociones cuando tienen 12 o 13 años. A otros los toca alguna clase cuando cumplen 16 años o más.

Los menores de cinco años son el sector de población más vulnerable a los ataques sexuales, por esas y otras razones es pertinente que se imparta educación sexual desde el nivel preescolar, dijo a IPS la administradora de los Servicios Educativos en el Distrito Federal (capital mexicana), Sylvia Ortega.

En Venezuela la ley dispone educación sexual obligatoria desde los ocho años, pero hay testimonios que indican que no se cumple.

"Noté que los muchachos (de 14 y 15 años de edad) llegan a esa altura con desconocimiento casi total sobre esos temas, y se entiende (así) la alta incidencia de embarazos de adolescentes", dijo a IPS Ivonne Ponce, profesora de Educación para la Salud en el liceo (escuela media) Pablo Vila, ubicado en un barrio popular de Caracas.

En Argentina rige desde 2002 el Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable. La norma prevé, entre otros puntos, el acceso universal y gratuito a métodos anticonceptivos en hospitales públicos y el derecho de los adolescentes de más de 14 años a asistir a esos servicios sin la compañía de un adulto. También delega al Ministerio de Educación el desarrollo y puesta en marcha de planes de educación sexual.

"La ley incluye la educación sexual en la escuela pública, sin especificar niveles, pero esa parte no se cumple. El Ministerio de Educación debería desarrollar los programas, pero parece que va lento", dijo a IPS Mabel Bianco, directora de la Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer y ex directora del Programa Nacional de VIH/Sida en Argentina.

"La resistencia está en sectores conservadores en general, no sólo en la Iglesia" Católica, apuntó la experta.

En las escuelas públicas argentinas no se imparte educación sexual, aunque sí en algunas privadas, pero no están vigentes disposiciones específicas para esta práctica ni contenidos curriculares, precisan testimonios en ese país.

Un estudio divulgado en 2003 por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) en 21 países de América Latina y el Caribe, indicaba que sólo en Brasil, Colombia, Cuba y México había una "implementación" generalizada de la educación sexual en el sistema educativo.

"La educación de la sexualidad es una dimensión clave en la educación integral, es un derecho humano y en este contexto las oportunidades educativas son indispensables para que las personas puedan tomar decisiones responsables sobre su sexualidad", sostiene Roberto Kriskovich, coordinador del Área de Salud Sexual y Reproductiva del Unfpa.

Los problemas derivados de no hablar clara y abiertamente sobre el sexo con niñas y niños están a la vista, afirman los expertos.

Según esa agencia de la ONU, entre 35 y 52 por ciento de los embarazos anuales adolescentes en la región no son planificados, fenómeno que podría prevenirse en buena medida con educación sexual.

En la mayoría de los países en desarrollo, como los de América Latina y el Caribe, entre una cuarta parte y la mitad de las adolescentes son madres antes de cumplir 18 años.

En el mundo, casi la cuarta parte de las personas con virus de inmunodeficiencia humana (VIH, causante del sida) tienen menos de 25 años, y la mitad de las nuevas infecciones afectan a jóvenes de entre 15 y 24.

El Unfpa insiste en que las probabilidades de que las adolescentes de 15 a 19 años mueran por causas vinculadas al embarazo o el parto son dos veces mayores que las de las mujeres de entre 20 y 30 años. Para las menores de 15 años, los riesgos son cinco veces superiores.

En Brasil la educación sexual es obligatoria en la escuela primaria y secundaria, según una disposición del Ministerio de Educación que estableció a mediados de los años 90 los llamados Parámetros Curriculares Nacionales.

La normativa precisa que lo sexual es uno de los "temas transversales" que se enseñan junto a otras disciplinas como ciencias naturales, historia, lenguas y matemática.

Pero no todas las escuelas la han adoptado. Se trata de "un proceso aún en implantación", dijo a IPS Marcio Shiavo, presidente del Consejo de la Sociedad Brasileña de Estudios sobre Sexualidad Humana.

Este experto señala que los Parámetros Curriculares Nacionales tuvieron un "gran impacto" en prevención del VIH y embarazo adolescente. Se notó especialmente en el aumento de los "intervalos entre el primer y el segundo embarazo" de las jóvenes, indicó.

Pero aún hay muchas escuelas sin maestros capacitados y sin condiciones mínimas para incorporar la educación sexual, añadió.

En Chile, en aras de la "libertad de enseñanza" y para no crearse problemas con la Iglesia Católica, los gobiernos de la centroizquierdista Concertación por la Democracia, optaron por las campañas informativas sobre sexualidad, pero sin definir un plan nacional concreto de educación.

En ese país las autoridades actúan con agilidad para dictar normas contra la discriminación de adolescentes embarazadas, así como intervenir a favor de alumnos homosexuales. Sin embargo, cada colegio define por su cuenta qué hacer frente a la educación sexual.

Una encuesta de octubre de 2005 en 110 establecimientos educativos de Chile encargada por el Ministerio de Educación indicó que la gran mayoría de los adolescentes entrevistados tenían gran interés en aprender sobre el sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), situaciones de riesgo y sexualidad, embarazo adolescente, atractivo e impulso sexual y prevención del embarazo.

Cuba vive una situación particular en la región, pues allí la educación sexual se dicta obligatoriamente en todos los ámbitos educativos, desde el preescolar hasta la universidad. La amplitud y alcance de las disposiciones, que se aplican desde los años 70, han merecido múltiples elogios del Unfpa.

"La educación sexual se incluye en el currículo escolar y se complementa con actividades extracurriculares y de educación familiar. Como resultados de su aplicación, se ha constatado la disminución de la deserción escolar por motivos de embarazos y matrimonios", aseguró Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba

Por el mismo motivo, se redujo el inicio precoz de las relaciones sexuales a la vez que aumentó la cantidad de adolescentes que aseguran usar métodos anticonceptivos, especialmente el condón adecuado para prevenir el sida, sostuvo la funcionaria.

Algunos estudios estiman que la iniciación sexual en Cuba se da a edades muy tempranas, como los 12 y 13 años.

* Con aportes de Marcela Valente (Argentina), Mario Osava (Brasil), Dalia Acosta (Cuba), Gustavo González (Chile) y Humberto Márquez (Venezuela).

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