BOSNIA-HERZEGOVINA: Kosovo azuza resquemor étnico

La declaración de independencia de Kosovo estalló como una granada de fragmentación en Bosnia-Herzegovina, donde el acuerdo de paz de 1995 no logró borrar profundas divisiones étnicas y religiosas.

Serbios de Bosnia-Herzegovina participaron en protestas contra la independencia de Kosovo —antigua provincia de Serbia—, proclamada el 17 de febrero con oposición de Belgrado y de parte de la comunidad internacional. También se registraron ocasionales choques violentos.

El primer ministro del distrito autónomo serbobosnio Republika Srpska (República Serbia) Minorad Dodik, entre otros políticos de su comunidad, han amenazado con celebrar un referendo para proclamar la independencia de ese territorio.

Desde el Acuerdo de Dayton, que puso fin a una sangrienta guerra civil en noviembre de 1995, Bosnia-Herzegovina está dividida en dos entidades políticas determinadas por la extracción étnica y religiosa de su población.

Por un lado, se creó la Federación de Bosnia-Herzegovina cuenta con una mayoría bosnia y musulmana y una activa comunidad croata, y por el otro la Republika Srpska, donde residen la mayoría de los serbobosnios cristianos.
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Miembros de los tres grupos étnicos evitan el contacto aun en zonas multiétnicas. En Mostar, al sudoeste de Sarajevo, croatas y bosnios viven juntos pero no comparten nada.

La presidencia del Estado de Bosnia-Herzegovina rota su conducción entre tres miembros procedentes de cada una de esas comunidades, ocho meses cada uno en un periodo de cuatro años. Mientras, el Consejo de Ministros conduce las instituciones del gobierno central.

De todos modos, el proceso político y legislativo de Bosnia-Herzegovina es supervisado de cerca por la comunidad internacional a través de un Alto Representante elegido por la Unión Europea, que tiene poder para bloquear o imponer legislaciones, y para destituir funcionarios, elegidos o no en las urnas.

Muchos ciudadanos se refieren al Alto Representante, el checo Miroslav Lajcak, como el "pequeño dios de Bosnia".

El acuerdo de Dayton llevó a croatas católicos, bosnios musulmanes y serbios cristianos ortodoxos a vivir en el mismo país, pero en mundos separados dentro de él, mediante complejos arreglos institucionales destinados a preservar el delicado equilibrio y la coexistencia pacífica.

Bosnia-Herzegovina cuenta con tres sistemas de telecomunicaciones, tres educativos, y tres redes de transporte. Pero las entidades aceptan el marco convertible como moneda común.

Sesenta por ciento del presupuesto nacional se destina a preservar este complejo sistema administrativo. Pero los acuerdos, como muestran las últimas turbulencias, no necesariamente demuestran la unidad de Bosnia-Herzegovina.

"Los radicales serbios de la Republika Srpska advierten que si Kosovo se independiza ellos podrían hacerlo también", dijo a IPS Jovan Divjak, el oficial serbobosnio de mayor rango en el ejército nacional. Divjak luchó contra las milicias de su propia etnia durante la cruenta guerra civil.

"Luego de Dayton pensé que habría algún tipo de coincidencia entre todos los que sufrieron la guerra. Pero la gente no está menos separada ahora que lo que estaba al cabo del conflicto. El hecho es que los responsables del enfrentamiento todavía tienen poder", continuó.

"Muchos serbios no han abandonado su aspiración de integrarse en lo que llaman la 'Gran Serbia', y no veo en ellos ninguna intención de ejercer la tolerancia. No tienen ninguna duda al respecto: avanzan paso a paso hacia su objetivo", se lamentó Divjak.

"Por otro lado, la idea de una 'Bosnia-Herzegovina ciento por ciento' (con una autonomía étnica limitada o inexistente para los serbios), promovida por políticos musulmanes, indica que no todos están en buenos términos con la idea de la existencia de la Republika Srpska", agregó.

Recientes intentos de centralizar el poder transfiriendo autoridad de las dos jurisdicciones étnicas al Estado bosnio, especialmente a funcionarios militares, se tornaron una nueva fuente de tensiones.

Los políticos serbios se resisten a la presión. Dodik rechazó cualquier centralización de las fuerzas policiales y pidió la desmilitarización de Bosnia-Herzegovina.

"Los serbios están felices con lo que tienen, y pueden vivir con la división actual", dijo a IPS el periodista Sasa Bizic, subdirector de la revista política New Reporter, que se publica en Banja Luka, capital de la Republika Srpska.

"Son conscientes de que los políticos musulmanes promueven la unificación porque quieren controlarlo todo. Pero la Republika Srpska no va a fundirse con Bosnia-Herzegovina. Solo puede sobrevivir como está ahora, con sus propias instituciones separadas. Los serbios no aceptarán pacíficamente nada más", añadió.

Pero Bizic dijo que la partición de Bosnia-Herzegovina no es realista. "Se necesitarán entre cinco y 10 años más para que la situación se aclare. El deseo de independencia de los serbios no es un resultado del odio étnico, sino del cansancio por las presiones relativas a la unificación".

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