CAMBOYA: Anomalías anteceden comicios limpios
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CAMBOYA: Anomalías anteceden comicios limpios

PHNOM PENH, 24 jun 2008 (IPS) - El gobernante Partido Popular Camboyano (PPC) es el favorito para ganar las elecciones del mes próximo y, por primera vez, podrá obtener la cantidad suficiente de asientos en la Asamblea Nacional para conducir solo el país.

Unos 8,6 millones de camboyanos están habilitados para sufragar, según la Comisión Nacional Electoral, en los cuartos comicios desde que el plan de paz patrocinado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a principios de los años 90 proclamó el fin del régimen de partido único.

Organizaciones no gubernamentales camboyanas y de numerosos países se preparan para realizar un enorme esfuerzo de monitoreo en un marco de acusaciones de cuestionados ardides e intimidaciones a votantes por parte del PPC.

"El proceso electoral puede considerarse libre porque no hay violencia, la gente obviamente no tiene miedo de sufragar y la organización de los comicios es mejor", señaló Jerome Cheung, director del Instituto Nacional Democrático para Asuntos Internacionales.

"Pero lo que sucede antes de las elecciones es lo que las enturbia, como el control de los medios de comunicación por parte del PPC y la intimidación a periodistas y opositores", apuntó.


"Hemos encontrado algunos problemas técnicos, pero la capacidad de la Comisión Electoral mejoró y la cantidad de irregularidades disminuyó", informó Mar Sophal, coordinador de control del Comité de Elecciones Libres y Justas en Camboya.

Uno de los cambios positivos es que los sufragios se contarán en los centros de votación la misma noche de los comicios.

En 2003 se juntaban todas las urnas en un lugar, lo que, según los observadores, aumentaba las posibilidades de manipulación.

La parte más polémica del proceso, el registro de votantes, se realizó el año pasado, cuando la Comisión Electoral retiró casi 600.000 personas de la lista de habilitados.

El último escrutinio de la lista de habilitados hecho por numerosas organizaciones, entre ellas el Comité de Elecciones Libres y Justas en Camboya y el Instituto Nacional Democrático, indicó que la mayoría de los votantes que cumplían los requisitos estaban registrados y los que no, borrados.

"Algunos problemas son administrativos, otros son resultado de la excesiva cantidad de funcionarios actuando por su partido", señaló Cheung. "No hay una conspiración nacional de ninguna agrupación manipulando el proceso de inscripción".

Los jefes comunales, en su mayoría pertenecientes al PPC, son los que administran el formulario que se completa a mano. Recién cuando la lista de habilitados se envía a la Comisión Electoral en Phnom Penh, la información es digitalizada.

Eso facilita que haya errores significativos.

Los observadores reconocen las mejoras implementadas por la Comisión Electoral, pero existen serias dudas acerca de su capacidad y falta de independencia.

Entre los asuntos que preocupan está la designación de los miembros del consejo de ese órgano por los partidos políticos y su ubicación física, dentro del Ministerio del Interior.

La Comisión Electoral no tiene una estructura interna permanente y depende de los consejos comunales, que reciben instrucciones del Ministerio.

Pero el mayor obstáculo para la celebración de elecciones libres y justas se origina en la cultura política de país. Los medios electrónicos, la mayoría de los cuales están controlados por el PPC, no dan espacio a los partidos de la oposición.

La prensa independiente suele ser acosada. Hace poco, una emisora de radio que vendía espacio a la oposición en la central provincia de Kratie fue clausurada.

También hay una cultura persistente de intimidación que impide que las personas hablen con libertad en el periodo preelectoral.

A principios de junio, una coalición de 40 organizaciones de la sociedad civil camboyana expresaron su profunda preocupación por el aumento de la violencia política en la primera mitad de este año.

Hubo cinco asesinatos de miembros de partidos políticos y hubo 21 casos de persecución política en el mismo plazo. Muchos de los responsables aún están sueltos, así que ni hablar de que sean procesados por un sistema judicial favorable al PPC.

"Hubo asesinatos, amenazas, intimidaciones y persecución política, en especial en áreas alejadas", declaró en conferencia de prensa Thun Saray, presidente de la organización de derechos humanos Adhoc.

Organizaciones internacionales como Amnistía Internacional, con sede en Londres, y Human Rights Watch, con base en Nueva York, también acusaron al PPC de manipulación e intimidación política del sistema judicial con vistas a las elecciones de julio.

La insistencia de la oposición en anotarse puntos y no en presentar un frente unido también contribuye al clima de inestabilidad, según analistas, que lamentaron la falta de juego limpio durante la campaña.

Once partidos se disputarán los comicios del 27 de julio, bastantes menos que los 23 que se presentaron en 2003.

El contendiente más serio, el Partido Sam Rainsy (PSR), que adoptó el nombre de su líder, se vio debilitado por la deserción de figuras de alto nivel que se pasaron al PPC, a cambio de un cargo de asesor muy bien pago, por cortesía de fondos estatales.

"Creo que el PPC sabe que vamos bien y por eso trabajan tan duro en su juego psicológico y político", señaló Mu Soc Hua, del PSR. "Nuestra gente está bajo presión, mucha presión a diario. Alguna gente con poca integridad fue comprada", cuestionó.

El otro gran actor político y aliado del PPC en la coalición, Funcinpec, se desintegró virtualmente por luchas internas tras la destitución de su líder, el príncipe Norodom Ranariddh, hace dos años.

Ranariddh, quien creó su propio partido y es candidato desde el exilio en Malasia, tiene posibilidades de obtener algunos asientos en el parlamento.

Un aparato partidario disperso en todo el país, recursos económicos formidables y el respaldo de la mayoría de los magnates locales aumentan el dominio del PPC.

Setenta por ciento de los encuestados para un estudio del Instituto Internacional Republicano, de Phnom Penh, cree que el país va por buen camino.

La encuesta no planteó ninguna correlación directa con las intenciones de voto, pero no quedan muchas dudas de que el PPC está bien ubicado para sacar réditos del rápido crecimiento económico de Camboya, en tanto culpa de otros problemas como el alza del precio del petróleo y de los alimentos a factores internacionales, fuera de su control.

El "factor juventud" se plantea como variable que puede llegar a jugar en contra del PPC, porque más de 50 por ciento de los habilitados para sufragar tienen entre 18 y 30 años, pero no concuerda con esa opinión el director del IRI, John Willis.

"No hay otro sector demográfico que esté más a favor del PPC que los jóvenes. La mayoría de ellos viven en zonas rurales y están preocupados por encontrar la forma de ganarse la vida. Quieren trabajo y el PPC puede dárselos", explicó.

El primer ministro Hun Sen ya prometió que el PPC gobernará solo si resulta triunfador, lo que pondrá fin a una coalición inestable, que existe desde las primeras elecciones multipartidarias celebradas en este país en 1993.

Su decisión se vio posibilitada por una reforma constitucional que introdujo la posibilidad de formar gobierno sobre la base de una mayoría simple, en vez de dos tercios, como sucedió en elecciones anteriores.

Será un triunfo histórico del PPC, creado por los vietnamitas cuando invadieron este país en 1979 y destituyeron al gobierno del Jemer Rojo, responsable de la muerte de casi dos millones de camboyanos.

También será un triunfo personal para Hun Sen, hijo de campesinos y ex cuadro del Jemer Rojo, que destruyó, invitó o fue más inteligente que sus rivales desde que los vietnamitas lo designaron presidente en 1985.

Estados Unidos, Japón y la Comisión Europea, órgano ejecutivo de la Unión Europea, anunciaron el envío de observadores para los comicios.

El Comité de Elecciones Libres y Justas en Camboya y el Comité Neutral e Imparcial de Elecciones Libres y Justas tienen previsto designar unos 7.000 observadores en todo el país.

Los partidos opositores restan importancia a ese esfuerzo.

"Todo lo malo ya pasó", señaló Hua, del PSR. "Yo les diría a todos esos observadores internacionales que es lo mismo que vengan de vacaciones a Camboya el día de las elecciones", apuntó.

"La verdadera prueba para esta democracia será cuando haya una transición pacífica de poder, eso todavía no sucedió", indicó Cheung, director del Instituto Nacional Democrático para Asuntos Internacionales.

Y no parece que Camboya vaya a pasar ese examen en un lapso breve.

 

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