COOPERACIÓN-ESPAÑA: Cinco décadas de guerra al hambre

Con una multitud de ayunos voluntarios, la organización no gubernamental Manos Unidas celebró este viernes en España los 50 años del comienzo de la campaña para combatir el hambre en el mundo.

A pesar de la crisis económica global, la entidad puede superar esta vez los 53,6 millones de euros (68,8 millones de dólares) recaudados en una acción similar en 2008. Es que "la crisis afectará a los más pobres, a los más necesitados y eso motivará a quienes tienen espíritu solidario a apoyarlos", dijo a IPS la presidenta de Manos Unidas, Begoña de Burgos.

En esa línea, el lema de la campaña actual es "Combatir el hambre, proyecto de todos" y se recordó el que le dio inicio hace medio siglo: "Declaramos la guerra al hambre". De la recaudación registrada el año pasado, 77,5 por ciento provino del sector privado y el resto del Estado.

En esas cinco décadas, según Manos Unidas, la cantidad de hambrientos no ha dejado de crecer, con la pobreza que alcanza hoy en el mundo a 1.400 millones de personas, 963.000 de las cuales son indígenes y 90 por ciento padecimiento hambre crónica.

Además, hay 2.000 millones de personas que sufren hambre oculta, como se denomina a las carencias de micronutrientes, 20 millones de niños están en peligro de muerte por desnutrición severa y 178 millones menores de cinco años sufren retrasos en su crecimiento por falta de la alimentación adecuada.
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Burgos manifiesta que la crisis financiera mundial en unos años será apenas un mal recuerdo para los más poderosos, pero que es una trampa de la que los más vulnerables tardarán mucho tiempo en escapar.

El gobierno español, presidido por el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, se ha comprometido a aumentar la ayuda oficial al desarrollo. Por ello ya se pasó de 0,27 por ciento del producto interno bruto (PIB) existente al momento de asumir en 2004 a 0,40 por ciento en la actualidad y está previsto que se llegue a 0,7 por ciento en el 2012.

Al confirmar ese compromiso y la marcha del mismo, el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, pidió a fines de enero a los países más industrializados que destinen fondos adicionales para luchar contra el hambre y hacer obligatorio el objetivo de destinar a la cooperación el 0,7 por ciento del PIB en 2012, según lo acordado.

Por otro lado, la Ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, también destacó que, para combatir contra el hambre, lo primero debe ser facilitar el incremento de la producción agraria para la alimentación local en los países en desarrollo.

Además subrayó que en esta lucha hay que evitar futuras crisis alimentarias promoviendo un planteamiento global y coordinado de estrategia de seguridad alimentaria.

Manos Unidas convocó acciones para terminar con ese drama, subrayando que el único obstáculo insuperable en este combate sería creer que la victoria es imposible. Por ello, invitó a movilizarse y solidarizarse con los millones de personas para quienes comer no es una cuestión de horario ni de apetencia sino un ejercicio diario de supervivencia.

Al mediodía y a la noche de este viernes las campanas de iglesias y catedrales de toda España repicaron recordando que ganar la batalla contra el hambre es posible. También se celebraron ayunos a la hora del almuerzo y de la cena, en los que se recaudaron fondos, cuya suma total se conocerá en los próximos días, a medida que los informes vayan llegando a la central del grupo.

A mediodía repicaron campanas en Madrid, Segovia, Segorbe, Castellón, Ávila, Jaén, Barbastro, Murcia, Tenerife, Toledo, Tenerife, Segovia, La Rioja, Getafe, Alicante, Melilla, Tarragona y Palma de Mallorca y a la noche, entre otros, en Badajoz, Bilbao, Girona, Cáceres, Barcelona y Salamanca.

El ayuno se celebró al mediodía y a la noche en Roquetas de Mar, municipio ubicado en la Comunidad de Andalucía, sobre la costa norte del mar Mediterráneo y en el que están las parroquias de Aguadulce, Cortijos de Marín, El Parador, El Puerto, El Solanillo, Enix, Félix, La Gangosa, La Mojonera, Las Marinas, Llanos de Vícar, Puebla de Vícar y San Agustín.

Uno de los proyectos de desarrollo que se financiará con parte de la colecta recogida este viernes por Manos Unidas será realizado en 55 aldeas de Purnea, en la región Bihar de la India, cuyo costo estimado es de 113.328 euros (146.000 dólares).

El proyecto consiste en la formación de 55 comadronas (parteras), la apertura de tres centros preescolares y la plantación de árboles y cultivo de huertas familiares, así como clases sobre enfermedades de transmisión sexual y estacionales, y vacunación para los menores de cinco años.

Burgos presentó el martes en Madrid la campaña 2009 de Manos Unidas, acompañada de Maria Giovanna Ruggieri, vicepresidenta para Europa de la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas (UMOFC) y su representante ante la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

En ese acto subrayó la relación directa de Manos Unidas con la UMOFC y el papel esencial que, desde hace muchos años, cumple la mujer en el compromiso de la lucha contra el hambre y la pobreza en el mundo.

Ruggieri explicó además que las cifras que maneja la FAO indican que son necesarios más compromisos por la educación, el respeto a los derechos humanos y la lucha contra la violencia hacia las mujeres, como el que han asumido las 90 organizaciones de todos los continentes miembros de la UMOFC.

También hizo notar que en el mundo hay 127 países, encabezados por los europeos, que están implicados en distintos tipos de trata de seres humanos para la explotación sexual, el trabajo forzado o ilegal, la comercialización de órganos humanos y de niños obligados a la mendicidad.

Sobre esto último precisó que en el mundo "hay 165 millones de niños de 5 a 14 años que son utilizados como 'pequeños esclavos'".

Si se cumplieran las promesas y los planes y se redujera de manera significativa el número de hambrientos en el mundo "se produciría una ventaja económica de cerca de 120 millones de dólares cada año, porque las personas liberadas de la cadena del hambre podrían tener una vida más larga y productiva", concluyó.

Diad Zamura, un camerunés que se gana la vida vendiendo objetos en las céntricas calles de Madrid, al preguntarle IPS si él o alguno de sus amigos o connacionales pasan hambre, admitió que no todos los días tenía para comer "como se come en España". "Pero no es lo mismo un día de hambre aquí que todo el tiempo, como ocurre allá", aclaró.

Es así, porque muchos de los que comen en África lo hacen como se hizo este viernes en la cena del hambre en colegios y parroquias católicas de Valencia, donde el "ayuno" consistió en cenar con pan, aceite y sal.

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