PAKISTÁN: Proscripción de Sharif profundiza crisis
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PAKISTÁN: Proscripción de Sharif profundiza crisis

KARACHI, 26 feb 2009 (IPS) - El abismo político en que se está hundiendo Pakistán se profundizó con la proscripción del líder opositor y ex primer ministro Nawaz Sharif y de su hermano menor Shahbaz, jefe del gobierno provincial de Punjab, dispuesta por la Corte Suprema de Justicia.

La Liga Musulmana de Pakistán (PML-N, por sus siglas en inglés) se había aliado hace exactamente un año con el Partido del Pueblo de Pakistán (PPP) del presidente Alí Zardari con el fin de derrotar al entonces jefe de Estado, el general Pervez Musharraf, quien renunció seis meses después.

Pero la coalición entre los dos principales partidos políticos del país se fracturó, sobre todo por la restitución del presidente de la Corte Suprema de Justicia, Iftikhar Mohammed Choudhry. Su destitución, dispuesta por Musharraf en 2007, fue lo que abrió paso al fin del régimen.

La proscripción de los Musharraf, resuelta por la Corte el miércoles, "vuelve a hundir a Pakistán en un territorio familiar", dijo a IPS el parlamentario Ayaz Amir, del PML-N, desde Islamabad. "Otra crisis, otro ciclo de turbulencia… parece que nos cayó la maldición china: 'Ojalá que vivas tiempos interesantes.'"

La sentencia del máximo tribunal ratificó el fallo de uno de menor nivel, dictado en junio, que declaró a Nawaz Sharif "inelegible" en elecciones por las acusaciones de secuestro aéreo en su contra.


La proscripción de los hermanos Sharif "cayó como una bomba", dijo el periodista Asha'ar Rehman, director del diario Dawn, de Lahore, capital de Punjab, la provincia más poblada del país y bastión político de la familia.

"Las repercusiones políticas serán horripilantes. Esperábamos que mostraran cierta madurez y que abrieran paso a la reconciliación", agregó Rehman.

El abogado y presidente de la no gubernamental e independiente Comisión de Derechos Humanos de Pakistán, Iqbal Haider, consideró que el fallo opera "contra la democracia y no contra los hermanos Sharif".

En una conferencia de prensa en su residencia de Lahore, poco después del fallo, un beligerante Nawaz Sharif aseguró no tener problemas con el PPP, pero responsabilizó a Zardari, líder del partido y jefe de Estado, de la decisión judicial.

Sharif también acusó a Zardari de ofrecerle un "acuerdo comercial" a Shahbaz Sharif: aliviar la sentencia a cambio de apoyo al gobierno.

El portavoz del presidente Farhatullah Babar desacreditó las acusaciones. "Están lejos de la realidad y tienen mala intención", dijo en conferencia de prensa en Islamabad el miércoles de noche.

La ministra de Información, Sherry Rehman, pidió un examen desapasionado de la sentencia, si bien admitió que ésta le había creado problemas a los esfuerzos de reconciliación del gobierno.

Muchos parlamentarios del PPP, descontentos con la decisión judicial, lamentaron no poder hacer nada para dejarla sin efecto.

El fallo es considerado un "knock-out técnico" para los hermanos Shariff.

"Más que nada, socava la legitimidad democrática del gobierno", dijo a IPS el analista político y economista Asad Sayeed. "Nawaz Sharif es un líder político popular. La sentencia lo empuja contra la pared y tal vez lo acerque a los partidos religiosos."

En cuestión de horas, Zardari ordenó al gobierno central tomar el control de Punjab por dos meses, para evitar, como dijo un portavoz del PPP, la posible "anarquía". Sharif había exhortado a la población a protestar en las calles.

Pero las autoridades nacionales se abstuvieron de usar la fuerza para reprimir las protestas, a medida que furiosos activistas en varias ciudades quemaban neumáticos, bloqueaban el tránsito y atacaban edificios federales.

Algunos, incluso, destruyeron en la ciudad de Rawalpindi afiches de la asesinada ex primera ministra Benazir Bhutto y atacaron el monumento instalado en el parque donde fue atacada el 27 de diciembre de 2008.

El asesinato, cometido dos semanas después de sellada la alianza entre Bhutto y Sharif, fue atribuido a "militantes religiosos".

Ambos ex primeros ministros, dos veces elegidos en las urnas y dos veces depuestos por golpes militares, regresaban de varios años en el exilio. Musharraf expulsó del poder a Sharif en 1999.

El caso de secuestro por el que es acusado Sharif y que le valió la proscripción se refiere a la orden que dio entonces de no permitir al avión en el que Musharraf regresaba de Sri Lanka aterrizar en Pakistán. Su intención era reemplazarlo por un general afín a su gobierno al frente del ejército.

El movimiento secular encabezado en 2007 por abogados para restituir en su puesto al juez Choudhry y cientos de magistrados más era percibido entonces como el inicio en Pakistán de una apertura política de corte progresista.

Los enfrentamientos políticos no son una novedad en Pakistán. Pero hasta ahora tanto el PML-N como el PPP han mantenido su principal objetivo: mantener al ejército fuera del poder y el proceso político democrático en funcionamiento. Observadores creen que esa visión prevalecerá.

 

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