SIDA-BRASIL: Triunfo en la batalla de las patentes

La entrega al Ministerio de Salud de Brasil de los primeros dos millones de comprimidos del medicamento Efavirenz culminó este lunes una larga batalla por hacer más sustentable el programa universal de tratamiento del sida que se aplica en este país.

En 2007, el gobierno brasileño decretó la licencia compulsiva de la patente que pertenece a la empresa estadounidense Merck Sharp & Dohme, provocando reacciones, como amenazas de reducción de las inversiones de la industria farmacéutica en el país y polémicas sobre los derechos de patentes de productos que pueden salvar vidas humanas.

La producción nacional de Efavirenz, que permitió esa medida, reduce en 60 por ciento el costo de uno de los 17 antirretrovirales distribuidos gratuitamente a los enfermos de sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) en Brasil. Es usado por 85.000 de las 185.000 personas atendidas por el programa, y es el de mayor consumo entre los fármacos importados.

El Efavirenz de elaboración nacional costará un poco más que el genérico importado de India en los dos últimos años, pero fortalece la capacidad tecnológica del país, ofreciendo la "seguridad de que no se interrumpirá el tratamiento" por falta de medicamentos y un mejor "equilibrio financiero del programa", según el ministro de Salud, José Gomes Temporão.

Los antirretrovirales frenan el avance del virus de inmunodeficiencia humana (VIH, causante del sida) en el organismo humano, reducen drásticamente la mortalidad y mejoran la calidad de vida.
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El ministro recibió del Instituto de Tecnología de Fármacos (Farmanguinhos), vinculado a la Fundación Oswaldo Cruz de investigaciones científicas, la primera partida de 2,1 millones de comprimidos. Serán 15 millones este año y se espera producir 30 millones, que equivalen al total de la demanda nacional, en 2010.

La licencia compulsiva para responder a una situación de emergencia o de interés nacional está admitida por el Acuerdo sobre Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio (TRIPS, por sus siglas inglesas) de 1994, y fue reconocida en 2001 por la Organización Mundial del Comercio en cuestiones de salud pública.

La legislación brasileña de patentes, aprobada en 1996, prevé ese mecanismo también en casos de abusos legales o económicos, de no explotación local y de comercialización insatisfactoria.

La licencia compulsiva no significa la pérdida del derecho de propiedad intelectual para quien lo detenta, sino que otros laboratorios pueden producir el medicamento más allá de la voluntad del dueño de la patente. Brasil pagará derechos de 1,5 por ciento a Merck por la producción nacional, aclaró el ministro.

El caso representa un "hito", según el funcionario, porque es la primera vez que se aplica este mecanismo y establece nuevas relaciones con la industria farmacéutica.

Antes de que se tomara la decisión que "quebrar la patente", muchos temían que cayera el programa brasileño de tratamiento del sida —reconocido como ejemplar— a causa de los elevados precios de los medicamentos importados.

El Efavirenz vendido por Merck costaba 1,56 dólares por comprimido. Ese precio, sumado a su gran consumo, representaba 11 por ciento del costo total de los 17 antirretrovirales ofrecidos a quienes los necesitan.

El gobierno brasileño dudaba en romper patentes, y prefería negociar reducciones de precios. En muchos casos obtuvo descuentos satisfactorios, de más de 70 por ciento, al igual que otros países de América Latina.

En el caso del Efavirenz, el gobierno argumentó que Merck lo vendía a Brasil por un precio equivalente a más del doble del cobrado en Tailandia, de 65 centavos de dólar por unidad. Además, el laboratorio Ranbaxy, de India, ofrecía su genérico a 46 centavos de dólar. Ante la posición de Merck, de no reducir más que 30 por ciento del precio, Brasilia decidió licenciar la patente.

La medida permitió importar genéricos de India, ahorrando 30 millones de dólares al año, hasta que Farmanguinhos pueda producir lo suficiente para atender toda la demanda nacional. Pero ese es el límite, porque no podrá exportar excedentes, ya que la licencia compulsiva solo autoriza a producir para el mercado interno.

Ante rumores de que el Ministerio de Salud podría sufrir recortes de presupuesto este año, por efecto de la crisis económica mundial, Temporão aseguró a IPS que ese riesgo no existe, porque la Constitución establece recursos crecientes a su cartera, de acuerdo al crecimiento de la economía. De esa forma se garantiza la continuidad del programa contra el sida, que cuesta unos 600 millones de dólares anuales.

Además, las inversiones en salud representan una buena alternativa para evitar mayores daños de la crisis, incluyendo el desempleo, arguyó el ministro, señalando que el sector sanitario de este país equivale a ocho por ciento del producto interno bruto y genera cerca de 10 millones de empleos en 70.000 establecimientos.

Es un mercado de "gran potencial", que puede crecer mucho, generando "empleos calificados, riquezas e innovaciones", acotó. El funcionario puso como ejemplo el programa anticrisis del nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que destinará 75.000 millones de dólares a la salud, un cuarto del total dirigido a la protección social.

Para la expansión de Farmanguinhos, un grupo estudiará la posibilidad de modificar su situación jurídica que limita su producción a la requerida por el Ministerio de Salud. El laboratorio quiere producir también para gobiernos estaduales y municipales, además de exportar fármacos, según su director, Eduardo Costa.

África, que tiene decenas de millones de portadores del virus de inmunodeficiencia humana (VIH, causante del sida), podría beneficiarse de la producción en mayor escala de Farmanguinhos, sostuvo.

Después del Efavirenz, el octavo antirretroviral producido en Brasil, el Ministerio de Salud pretende promover la elaboración nacional de otros dos, Tenofovir y Atazanavir, aún importados. Al primero, del laboratorio estadounidense Gilead, se le negó su patente en este país, bajo el argumento de que no entrañaba innovación tecnológica.

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