DESARME: "Más cerca de un mundo sin bombas atómicas"
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DESARME: «Más cerca de un mundo sin bombas atómicas»

Ramesh Jaura entrevista a DAISAKU IKEDA, presidente de Soka Gakkai International*

BERLÍN, 13 oct 2009 (IPS) - Un mundo libre de armas nucleares ya no es una utopía, sino una posibilidad concreta, aseguró Daisaku Ikeda, presidente de la asociación budista Soka Gakkai International (SGI).

Seikyo Shimbun. Crédito: Daisaku Ikeda

Seikyo Shimbun. Crédito: Daisaku Ikeda

"En los últimos años hemos visto importantes y significativos ejemplos de ideales humanitarios superando la lógica militar y los estrechos intereses nacionales para hacer realidad nuevos acuerdos de desarme", dijo Ikeda.

El presidente de la SGI, filósofo budista, educador y escritor, formuló a inicios de septiembre un plan de cinco puntos para abolir las armas atómicas en todo el mundo.

"A través de mi propuesta, quiero estimular a los líderes no sólo de los estados con armas nucleares, sino también de aquellos países que dependen de los arsenales atómicos de otros para su seguridad, a que consideren el presente y futuro peligro que suponen" estos armamentos, afirmó en una entrevista conjunta de IPS e IDN (InDepthNews).

Ésta fue realizada vía correo electrónico, luego de la sesión del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) realizada el 24 de septiembre y presidida por el mandatario estadounidense Barack Obama, en la que éste llamó a crear "un mundo sin armas nucleares".


En el marco de este impulso dado por Obama, Rusia y Estados Unidos lograron este martes avances en la elaboración de un nuevo acuerdo de desarme que sustituirá a otro que expira en diciembre. La secretaria de Estado (canciller) estadounidense, Hillary Clinton, reconoció que se dieron pasos "significativos" en las negociaciones bilaterales.

"En vez de preguntarnos si es posible la abolición nuclear, tenemos que preguntarnos qué podemos hacer para lograr que esto sea realidad en nuestro tiempo", dijo Ikeda en la entrevista.

IPS: En abril, Obama presentó su visión de un mundo libre de armas nucleares durante un discurso en Praga. Sin embargo, el presidente estadounidense expresó dudas de que eso pudiera lograrse en nuestro tiempo. ¿Comparte esa opinión? En su propuesta usted le pide "al pueblo del mundo que claramente manifieste su voluntad de prohibir las armas atómicas y crear, para 2015, una norma internacional que sirva de base para una Convención sobre Armas Nucleares (CAN)".

DAISAKU IKEDA: Estamos hoy en una coyuntura crítica, que determinará si la humanidad podrá o no lograr genuinos progresos hacia un mundo libre de armamento atómico. En vez de preguntarnos si la abolición es posible, necesitamos preguntarnos qué podemos hacer para lograr que esto sea realidad en nuestro tiempo.

Con mi propuesta quiero estimular a los líderes no sólo de los estados con armas atómicas, sino también a aquellos que dependen de armamento nuclear de otros, a que consideren el peligro presente y futuro que suponen los arsenales nucleares. Al mismo tiempo, insto a todos a que entendamos que el real "enemigo" no son las armas en sí, ni los estados que las poseen y las fabrican.

El verdadero enemigo es la forma de pensamiento que justifica las armas, nuestra disposición a eliminar a otros cuando obstruyen el camino de nuestros deseos y ambiciones. Este fue el mensaje subyacente de la declaración presentada hace unos 52 años por mi predecesor y mentor, el segundo presidente de Soka Gakkai, Josei Toda, llamando a la abolición de las armas atómicas.

Como usted señala, el presidente Obama ha expresado su determinación a trabajar para un mundo sin armas nucleares. Al mismo tiempo, se preguntó si esa meta podría ser alcanzada en nuestro tiempo. Si los líderes de los estados con arsenal atómico y de todos los países toman acciones concretas con una responsabilidad compartida y, lo más importante, si existe una consistente presión de los pueblos del mundo actuando en solidaridad, lo que hoy parece imposible ciertamente podría hacerse realidad.

El periodo de cinco años hacia 2015 y en particular el periodo de ocho años hacia la próxima conferencia de revisión del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) serán decisivos. Para crear una sólida cabeza de playa en la batalla por un mundo sin armas nucleares, necesitamos aumentar el compromiso popular hacia esa meta.

IPS: El documento divulgado el 8 de septiembre —"Building Global Solidarity Toward Nuclear Abolition" (Construyendo solidaridad mundial hacia la abolición nuclear)—señala que el camino para la adopción de una CAN probablemente será difícil, entre otras cosas por los intereses de seguridad militar que hay en el camino. ¿Ve alguna verdadera posibilidad de que los ideales "humanitarios" se coloquen por encima de las ideologías militares y con fines de lucro?

DI: En los últimos años hemos visto importantes y significativos ejemplos de ideales humanitarios superando la lógica militar y los estrechamente definidos intereses nacionales para hacer realidad nuevos acuerdos sobre desarme. Me refiero por supuesto a los tratados que prohíben minas terrestres y bombas de racimo. Ambos fueron concretados a través de campañas internacionales basadas en los esfuerzos de colaboración de organizaciones no gubernamentales que trabajaron juntas con los gobiernos, seriamente comprometidas con el desarme.

Yo llamo a la creación de una clara norma internacional que condene las armas nucleares. Esto establecería la base de una CAN prohibiendo a esas, las más inhumanas de todas las armas. Es claro que el camino para una CAN no será fácil. Pero hay señales de nueva conciencia entre los líderes políticos del mundo que causan esperanza.

La primera es que ahora escuchamos más voces llamando a una abolición nuclear sobre la base de una realista evaluación de los peligros que suponen. Entre éstas se encuentran ex funcionarios de alto nivel de países poseedores de armamentos atómicos. Creo que la confluencia de este enfoque "realista" con las más tradicionales perspectivas antinucleares humanitarias y pacifistas presentan una importante oportunidad para avanzar hacia un mundo libre de armas nucleares.

La segunda es el hecho de que, en los 64 años que han pasado desde los bombardeos sobre (las ciudades japonesas de) Hiroshima y Nagasaki, las armas atómicas no han sido usadas. Esto muestra la firmemente solidificada conciencia de que las armas atómicas no se usan con propósitos militares.

Creo que este entendimiento es compartido a un mayor o menor grado por los líderes políticos de los estados con armas nucleares. Para proscribirlas necesitamos aumentar la visibilidad del tema a nivel internacional a un mucho mayor grado que en el caso de los movimientos para prohibir las minas antipersonal y las bombas de racimo. La sociedad civil necesita unirse para crear un clamor popular para la abolición nuclear.

IPS: El documento llama a los cinco países que han declarado arsenal atómico a comprometerse con "una visión compartida de un mundo sin armas nucleares". ¿Cómo espera que sea esa visión compartida? ¿Y qué resultado distintivo esperaría de la conferencia para revisar el TNP prevista para mayo de 2010?

DI: La visión genera la acción. Es por eso memorable que Estados Unidos haya presentado una visión de abolición nuclear. Lo que es importante ahora es que todos los estados con armas atómicas debatan con gran seriedad el significado de esta visión y encuentren vías para compartirla. Una visión compartida provee fundamento común para tomar nuevos pasos concretos.

En este sentido hay señales de progreso. Hace pocos días, el 24 de septiembre, la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre no proliferación y desarme adoptó una resolución expresando la decisión de hacer realidad un mundo sin armas nucleares. Considerando que los cinco países con declarado arsenal atómico participaron del encuentro, como miembros permanentes del Consejo, y que las resoluciones son vinculantes, esto es sumamente importante.

Si esta resolución impulsa a los países con arsenal nuclear a iniciar una acción concreta y concertada, estos liderarán el camino a la meta de un mundo sin armas atómicas. Ejercer este tipo de liderazgo es su solemne obligación bajo el TNP. Al mismo tiempo, está claro que la única vía para estimular a los países actualmente fuera del régimen del TNP es avanzar hacia una reducción de las armas nucleares y su eliminación total. La solidaridad que surge de este tipo de acción responsable también acelerará los esfuerzos para responder a desafíos mundiales como la pobreza y el cambio climático.

Quizás la única gran razón para esperar que los estados con poderío nuclear jueguen este tipo de papel es la emergencia en los últimos años de una verdadera posibilidad de terrorismo con armas nucleares. Está de más decir que la disuasión contra este tipo de amenaza no es posible. Inútil, de hecho. La mayor y única defensa contra el terrorismo nuclear es lograr una estrictamente verificada abolición. Sólo esto eliminará el peligro de que las armas atómicas sean robadas o de que se filtre tecnología.

En mi propuesta, insto a los cinco estados con armas nucleares a que asuman los siguientes tres compromisos en la próxima conferencia de revisión del TNP: 1) una moratoria de las armas nucleares, 2) una sustantivamente mayor transparencia sobre las instalaciones atómicas, y 3) un debate sobre el número mínimo de armas nucleares como preparación a su desaparición final. Por supuesto, no hay necesidad de esperar hasta el año que viene para comprometerse en esto.

Una moratoria del desarrollo o modernización de los arsenales atómicos podría ser un paso clave hacia la abolición total. Desde la perspectiva de los ciudadanos del mundo, no hay posible justificación para mantener la capacidad de destruir el planeta decenas de veces, mucho menos aun para refinar esta posibilidad a través del desarrollo tecnológico.

Un acuerdo para esto sin duda tendría un importante impacto positivo en el discurso sobre el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares y sobre el Tratado para la Reducción de Material Fisible.

IPS: El documento también llama a la ONU a crear un panel de expertos sobre abolición nuclear, fortaleciendo las relaciones de colaboración con la sociedad civil en el proceso de desarme. ¿Cómo evaluaría las actuales relaciones de la ONU con la sociedad civil en el campo del desarme nuclear? ¿Qué papel prevé para la SGI en particular y la sociedad civil en general en los esfuerzos para lograr un mundo libre de armas atómicas?

DI: El mundo ha cambiado mucho desde que fue creada la ONU en 1945. En los últimos años ha habido una creciente conciencia de la necesidad de prestar atención a la voz de los ciudadanos del mundo. El desarme incluye temas que son de central preocupación para los estados. Si el conocimiento especializado y las capacidades comunicativas de la sociedad civil son usadas plenamente en este campo, será de gran ayuda para la causa del desarme.

Creo que también revela esta tendencia el hecho de que la conferencia anual de organizaciones no gubernamentales afiliadas al Departamento de Información Pública de la ONU, celebrada a comienzos de este mes en la Ciudad de México, por primera vez eligió el tema del desarme.

No podemos ignorar la creciente importancia que se le ha dado en los últimos años al concepto de "seguridad humana". Como ha señalado claramente la sociedad civil, hay brechas críticas en las conceptualizaciones tradicionales de la seguridad nacional..

Hay señales de que los gobiernos comienzan a ver a la sociedad civil como socios en el desarrollo y en la implementación de nuevas modalidades de seguridad. Lo mismo se puede decir de la ONU.

En mi propuesta subrayé la importancia de crear una clara norma internacional para la abolición nuclear y juntar el poder de los ciudadanos comunes con este fin. Creo que la sociedad civil tiene un papel especial que jugar para resolver temas que involucran una interacción de intereses nacionales y por tanto no son fáciles de solucionar solamente a través de las iniciativas de gobierno.

Es clave que la sociedad civil provea oportunidades para las personas, haciéndolas más concientes de su capacidad como agentes de cambio. Las personas que comparten aspiraciones comunes por un mundo libre de armas nucleares necesitan juntarse y coordinar sus esfuerzos basados en un sentido más profundo de solidaridad.

Con una tradición de activismo antinuclear que data de hace más de cinco décadas, la SGI continuará trabajando para promover este tipo de potenciación dentro y a través de la sociedad civil. Colaboraremos con otras organizaciones no gubernamentales para facilitar el desarrollo de una amplia red para la abolición nuclear.

(*Esta entrevista conjunta con IDN-InDepthNews es parte de un proyecto de IPS y la SGI sobre abolición nuclear)

 

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