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MÉXICO: En marcha producción de etanol de algas

MÉXICO, 30 nov 2009 (IPS) - La empresa mexicana BioFields producirá desde 2014 biocombustible a base de algas en una planta de gran escala situada a 300 kilómetros de distancia de Estados Unidos, que será su principal cliente.

Así se verán los estanques de producción de algas verdeazuladas. Crédito: BioFields

Así se verán los estanques de producción de algas verdeazuladas. Crédito: BioFields

Las oficinas corporativas de BioFields se ubican en el piso 12 de un lujoso edificio en Lomas de Chapultepec, una exclusiva zona de la capital. Por ahora no vende nada, pero planifica revolucionar el mercado de los biocombustibles.

Antes de fin de año, BioFields comenzará a construir una central piloto para obtener etanol a base de algas en Puerto Libertad, un poblado de casi 3.000 habitantes ubicado en el municipio de Pitiquito, en el norteño estado de Sonora, dijo a esta periodista Sergio Ramírez, director de asuntos corporativos.

La planta deberá quedar terminada en el segundo semestre de 2010, agregó Ramírez, quien también fue el primer empleado reclutado por la firma fundada en febrero de 2007.

BioFields posee los derechos para usar en México la tecnología “Direct to Ethanol” (Directo a Etanol), desarrollada por la empresa Algenol, que permite producir biocarburante a base de algas verde-azuladas híbridas, explicó.


Las algas producen etanol naturalmente, y la técnica aplicada optimiza el proceso para que sea directo y a escala industrial. El etanol resultante podrá mezclarse con gasolina en distintas proporciones, reduciendo las emisiones de gases invernadero causadas por el transporte.

“El gran éxito de esta tecnología es que encontramos un alga que secreta el etanol naturalmente, ahorrándose dos procesos industriales: la fermentación y la síntesis en etanol. Eso hace que cada microorganismo sea una minifábrica”, señaló Ramírez.

Para que las algas crezcan y se reproduzcan, las colocarán en estanques con bolsas de plástico llenas de agua salada que bombearán desde el Mar de Cortés, distante a unos metros de la planta, explicó.

Las algas se alimentarán de radiación solar, nitratos y el dióxido de carbono que arroja una de las termoeléctricas más contaminantes de México, ubicada en Puerto Libertad.

Para absorber ese dióxido de carbono, la planta piloto será construida en un terreno de una hectárea y media dentro de la termoeléctrica, propiedad de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), entidad generadora paraestatal de México.

Si el proyecto marcha como esperan, la CFE se quedará con los recursos que genere la captación de dióxido de carbono a través del Mecanismo de Desarrollo Limpio previsto en el Protocolo de Kyoto sobre el cambio climático.

El MDL permite que las naciones ricas obligadas a reducir su contaminación climática compensen parte de sus emisiones de gases de efecto invernadero financiando proyectos para abatirlas en los países en desarrollo.

Una vez probada la fórmula, se construirá una gran planta industrial junto a las instalaciones de la CFE, en un terreno desértico de 22.000 hectáreas. El objetivo es producir más de 946 millones de litros para 2014, y cerca de 3.800 millones de litros en 2020.

La inversión será de 850 millones de dólares, provenientes del fundador y director general de BioFields, Alejandro González, propietario de Grupo Gondi, una de las mayores empresas de reciclaje de cartón en México.

El primer cliente de BioFields será México, ya que a partir de 2012 Petróleos Mexicanos (Pemex) tiene previsto suplir los oxigenantes de la gasolina (que representan cinco por ciento de cada litro) por etanol, por lo que necesitará más de 3.000 millones de litros por año.

Pero BioFields también planea exportar. “Estamos a menos de 300 kilómetros de (los estados estadounidenses de) California, de Arizona y Nuevo México, que son los tres principales mercados consumidores de etanol del mundo”, detalló Ramírez.

También apuesta a Japón y Europa, con quienes México tiene firmados acuerdos comerciales que reducirían los aranceles de importación.

Pero Ramírez reconoció que BioFields enfrentará grandes retos antes de convertirse en una empresa rentable. Primero, deberá consolidarse el mercado mundial de los biocombustibles.

Si en lo próximos años se desarrolla una tecnología que permita extraer petróleo de aguas profundas a bajo costo, de tal forma que las reservas mundiales aumenten, el mercado de los agrocarburantes no tendrá el argumento del abasto energético para consolidarse.

La investigadora Michelle Chauvet, de la Universidad Autónoma Metropolitana, dijo para este artículo que los biocombustibles sólo son rentables si el precio del petróleo supera los 50 dólares.

El otro reto al que debe enfrentarse BioFields es la consolidación del mercado de carbono.

La empresa necesita saber si podrá tomar el dióxido de carbono de la atmósfera de forma gratuita, si recibirá algún estímulo por eliminarlo del ambiente, o a cuánto se cotizará cada tonelada.

Según Rodolfo Quintero, investigador del Departamento de Procesos y Tecnología de la Universidad Autónoma Metropolitana, “hay un gran interés por desarrollar combustibles renovables y baratos que no provengan de los hidrocarburos”.

“El petróleo barato se acabó, y aunque seguirá habiendo, será más caro y escaso”, continuó. Tan sólo en México, las reservas probadas son para nueve años, dijo Quintero a esta reportera.

La contraparte es que los biocombustibles de primera generación (etanol y biodiésel hechos a partir de maíz, caña, soja y trigo) han sido criticados porque provienen de cultivos alimenticios, lo que encarece los alimentos.

Además, no ofrecen grandes ventajas ambientales frente a los combustibles fósiles, sobre todo si se considera su impacto ambiental desde la siembra de la biomasa hasta su consumo final, especificó el investigador.

La idea de BioFields “no es mala, pero tienen que probar que funciona a escala industrial”, sostuvo Quintero.

Para Chauvet, quien estudia los impactos sociales de los biocombustibles, más allá del proyecto de BioFields es necesario tener claras las experiencias de otras naciones.

Malasia, Indonesia, Sumatra y Borneo deforestaron sus selvas para abastecer de biodiésel a Europa. Argentina ha desplazado población para hacer monocultivos de soja transgénica, generando desertificación, que a su vez, empeora las consecuencias del recalentamiento planetario.

Para la también doctora en economía, la posibilidad de incursionar en la producción de etanol a partir de algas es la más aceptable para México, aunque será necesario poner atención a las condiciones laborales que ofrezcan las empresas, ya que se ha visto que “en algunos lugares el tratamiento es casi de esclavos”.

BioFields plantea que en la construcción de sus plantas creará 1.500 empleos temporales, y una vez que éstas funcionen, 350 puestos permanentes.

Los pobladores de Puerto Libertad “se dedican a la pesca temporal” y tienen la esperanza de que el proyecto los beneficie, según Lauro Urial, secretario del municipio de Pitiquito.

* Este artículo es parte de una serie producida por IPS (Inter Press Service) e IFEJ (siglas en inglés de Federación Internacional de Periodistas Ambientales) para la Alianza de Comunicadores para el Desarrollo Sostenible (http://www.complusalliance.org). Publicado originalmente el 28 de noviembre por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica.

 

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