AMBIENTE-ARGENTINA: La basura se amontona bajo tierra
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AMBIENTE-ARGENTINA: La basura se amontona bajo tierra

BUENOS AIRES, 7 abr 2010 (IPS) - Para cumplir la ley llamada de Basura Cero que entró en vigor en 2006, el gobierno de la capital argentina deberá revertir aceleradamente el aumento de los residuos depositados en los rellenos sanitarios. Algo difícil de lograr, según ambientalistas.

Más de 5.000 toneladas de residuos sólidos producidos en Buenos Aires se entierran cada día en repositorios ubicados en sus alrededores, donde vecinos de la populosa zona metropolitana denuncian olores nauseabundos, proliferación de enfermedades y contaminación del agua.

Según la norma aprobada en 2005 y promulgada al año siguiente, el volumen de desechos volcados en esos lugares debería reducirse 30 por ciento este año, 50 por ciento en 2012 y 75 por ciento en 2017, respecto de los niveles de 2004. En 2020 directamente se prohibirá enterrar basura.

Pero los ambientalistas se manifiestan escépticos.

Para cumplir la norma este año, el gobierno de Buenos Aires debería bajar a un millón de toneladas los 1,8 millones de toneladas de residuos enterrados en 2009 y no hay indicios de esa caída abrupta.


Al contrario, la información oficial indica que cada año, desde la sanción de la ley, se lleva más basura. El año pasado ingresaron a los rellenos 400.000 toneladas más que en 2004.

El director general de Limpieza de la ciudad, Alberto Termine, aseguró a IPS que este año se va a "tender al cumplimiento de la ley mediante una serie de medidas", como multas a generadores de residuos de obra, plantas de reciclaje y campañas de separación en origen y recolección diferenciada.

No obstante, admitió que para poder ejecutar esas alternativas "hace falta un presupuesto específico y la ley de basura cero no lo definió". De ahí las bajas expectativas de los ambientalistas que monitorean el cumplimiento de la norma.

"Este año se va a enterrar prácticamente lo mismo que en 2009 porque no se está haciendo nada", dijo a IPS el director de campañas de la oficina argentina de la no gubernamental Greenpeace, Juan Carlos Villalonga.

Esta organización ambientalista internacional había celebrado la sanción de la ley de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos o Basura Cero, que plantea reducir progresivamente la cantidad de desechos que van a repositorios, promoviendo menor producción de basura, reciclado y recuperación.

La norma, promulgada por el gobierno centroizquierdista de entonces, establece la separación en origen entre residuos secos y húmedos, el apoyo a recolectores informales —que recuperan 10 por ciento de la basura— y la promoción de plantas de reciclaje y de compostaje para desechos orgánicos.

Pero la separación en origen, que había comenzado tímidamente en 2006, se interrumpió en 2008 por decisión de las autoridades que asumieron en diciembre de 2007, lideradas por el empresario derechista Mauricio Macri.

El Ceamse, una empresa del gobierno de la ciudad y de la vecina provincia también denominada Buenos Aires, resuelve la disposición final de los residuos en tres rellenos.

Sólo el de José León Suárez, localidad metropolitana ubicada al oeste de la ciudad, recibe 11.300 toneladas diarias de basura de la capital del país y de otros municipios próximos. El mal olor que emite viaja kilómetros a la redonda.

En diálogo con IPS, Celia Poo's, de la agrupación Vecinos Autoconvocados de Catán, explicó que en su distrito, González Catán, hay un relleno del Ceamse desde hace 30 años que contamina las napas de agua y causa enfermedades.

La justicia ratificó en 2006 que el agua está contaminada, aunque no responsabilizó al organismo.

El relleno de González Catán, ubicado a 32 kilómetros de Buenos Aires, debía haber cerrado en 2005, pero sigue recibiendo la basura de la ciudad.

"El problema es que nosotros no somos nada al lado de ellos", dijo Poo's. "Cada vez que hemos protestado o bloqueado la entrada de camiones, nos han reprimido", denunció.

En su Balance 2009 de Gestión de los Recursos Sólidos Urbanos de la Ciudad de Buenos Aires, difundido en marzo, Greenpeace señala que 2008 y 2009 fueron "los peores años desde la sanción de la ley".

Greenpeace cuestiona que desde que asumió Macri como jefe de gobierno de la ciudad las campañas se centraron en la limpieza de la capital.

Pero de acuerdo a ese criterio "la ciudad podría estar limpia mientras se entierran 10.000 toneladas de basura por día", plantea el informe.

"Hace dos años, la ciudad había comenzado a acercarse a las metas de 'basura cero', pero hoy cada día se aleja más", advierte el balance.

La organización recordó que los residuos contienen sustancias químicas, como metales pesados, detergentes, solventes, plásticos o polietileno, que al descomponerse liberan líquidos lixiviados (percolados) que contaminan las napas.

Asimismo, los desechos orgánicos emanan metano, uno de los gases de efecto invernadero causantes del recalentamiento planetario.

Tampoco se avanzó en una alternativa para la llamada basura electrónica, constituida de computadoras, teléfonos móviles, cámaras de fotografía y video, reproductores de audio, pilas y baterías, todos bienes de consumo producidos con materiales tóxicos y persistentes.

Hasta el momento, el gobierno de la ciudad sólo realiza campañas periódicas para que los vecinos acerquen sus objetos en desuso a grandes contenedores para su desmontaje y ofrece sitios adonde pueden trasladarse para entregar sus pilas y baterías.

 

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