Bangkok combate adicción al plástico
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Bangkok combate adicción al plástico

BANGKOK, 28 jun 2010 (IPS) - Aunque lo que compremos sea un broche para el cabello, el empleado de turno lo pondrá en un microscópico saco de plástico antes de entregárnoslo. Todavía no existe una bolsa en la que envolver un automóvil, pero si algún país lo tuviera probablemente sería Tailandia.

Las autoridades de Bangkok han reiniciado una campaña para que la población capitalina abandone su "adicción" a las bolsas plásticas.

Por segundo año consecutivo, la Administración Metropolitana de Bangkok lleva a cabo el proyecto "Sin bolsa, sin baht", que durará 45 días y que ofrece a los consumidores un descuento de un baht (tres centavos de dólar) por cada compra por valor de 100 baht (tres dólares) si usan sus propios sacos de tela al comprar en varios mercados de la ciudad.

Además, cada saco de plástico les costará un baht.

La campaña de este año fue lanzada el 5 de este mes, Día Mundial del Medio Ambiente. En 2009, la iniciativa logró reducir 4,4 millones de bolsas de plástico entre los consumidores de Bangkok. Ahora, la Administración Metropolitana aspira a triplicar esa cifra.


Según datos de esa entidad, cada día se usan más de 600.000 bolsas en esta ciudad de nueve millones de habitantes.

Su eliminación anual cuesta más de 600 millones de baht (18,5 millones de dólares), señalan funcionarios municipales.

El vicegobernador de la Administración, Porntep Techapaibul, dijo a los medios de comunicación locales que de las 10.000 toneladas diarias de basura que se generan en la ciudad, unas 1.800 toneladas corresponden a las bolsas de plástico, y se prevé que ese número aumentará alrededor de 20 por ciento cada año.

Por ahora, muchos habitantes de Bangkok han oído sobre los peligros que esos sacos implican para la salud y el ambiente. Hechos a partir del petróleo, una fuente natural no renovable, el principal ingrediente de las bolsas es el polietileno, cuya descomposición insume 1.000 años en la tierra y 450 en el agua. Pero incluso habitantes con conciencia ambiental tienen problemas para evitar el uso de las bolsas de plástico. La coordinadora de la Fundación del Fondo Tailandés, Chomphu Rammuang, dijo que aunque vaya al supermercado con una gran bolsa de tela y al trabajo con un portaviandas, al finalizar la jornada de todos modos tendrá un saco de plástico en la mano.

Y es que Tailandia es un importante fabricante de plástico. Eso puede ayudar a explicar por qué incluso los microempresarios no lo piensan dos veces antes de colocar sus mercaderías en bolsas hechas de ese material.

Por ejemplo, Suprathit, vendedora de la bebida Yakult, dijo que un paquete con 100 pequeñas bolsas de plástico le cuesta apenas cinco baht (15 centavos de dólar). Pusadee, quien va por las oficinas vendiendo almuerzos en sacos plásticos, también dijo que los compra a 70 baht (dos dólares) el kilogramo. Esa cantidad le dura dos días, señaló.

El país manufactura otros productos de plástico. Según el representante para Tailandia de la filial de Greenpeace para el sudeste asiático, Tara Buakamsri, esta nación se encuentra entre las mayores fabricantes de policloruro de vinilo (PVC) de la región. Ése es el tercer plástico más producido, luego del polietileno y el polipropileno.

Barato, duradero y fácil de manejar, a veces se lo usa para hacer caños, botellas de agua y tarjetas de crédito. Tampoco es biodegradable.

El periódico Bangkok Post, que se publica en inglés, informó en abril que la demanda interna de PVC ronda las 450.000 toneladas anuales.

Un estudio presentado en 2009 por Wuthichai Wongthatsanekorn en la Academia Mundial de la Ciencia, la Ingeniería y la Tecnología en Dubai, señaló que la recuperación de los desechos plásticos en 2000 fue de apenas 23 por ciento en Tailandia.

También planteó que sólo alrededor de 35 por ciento de los residuos sólidos recolectados en las afueras de Bangkok son manejados adecuadamente, mientras que el resto son "apilados en vertederos a cielo abierto, esperando disolverse".

Para que una campaña sea efectiva, los consumidores tienen que ser conscientes de la importancia y del efecto a largo plazo del programa, dijo Tara.

"Necesitamos estudiar qué mecanismo económico funcionará si se prohíben las bolsas de plástico en Tailandia. ¿Cuál será la reacción de la enorme industria del plástico en el país? ¿Cuál será el incentivo económico para las personas que sigan esta campaña?", expresó.

Sin embargo, la buena noticia es que muchos comercios, como la cadena de supermercados Tesco Lotus y la mueblería Home Pro, están abiertos a participar en el proyecto de la Administración Metropolitana de Bangkok.

De hecho, incluso antes de la actual campaña, Tesco Lotus ya tenía la suya propia: "Bolsa verde, punto verde". Por cada saco de plástico evitado, cada cliente gana un punto verde en la tarjeta de beneficios de ese negocio.

La iniciativa busca "reducir el uso en 9,8 millones de bolsas" este año, dijo a IPS la gerenta de asuntos corporativos de la firma, Saofang Ekaluckrujee, en una entrevista por correo electrónico.

Otros enormes centros comerciales, como el Siam Paragon y el Central, también ofrecen incentivos por no usar los tradicionales sacos de plástico, o incluso de papel.

 


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