8 DE MARZO-BURUNDI: "Es tiempo de extirpar la violencia"
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8 DE MARZO-BURUNDI: “Es tiempo de extirpar la violencia”

Rousbeh Legatis entrevista a CATHERINE MABOBORI, presidenta de Solidarité Femmes Parlementaires

NACIONES UNIDAS, 7 mar 2011 (IPS) - “Es el momento adecuado” para que Burundi ponga en primer plano el combate a la violencia sexista y la participación de las mujeres en la construcción de la paz, afirmó la parlamentaria y activista Catherine Mabobori.

La herramienta a adoptar es un Plan de Acción Nacional que lleve a la práctica la Resolución 1325 de la Organización de las Nacions Unidas (ONU) sobre mujeres, paz y seguridad, dijo.

Desde 1993, Mabobori, presidenta de Solidarité Femmes Parlementaires (asociación de mujeres parlamentarias de Burundi), educa a las mujeres de su país sobre sus derechos, mostrándoles cómo asumir un rol activo en la reconstrucción de su sociedad luego de 15 años de guerra civil (1993-2008).

Pese a un acuerdo de paz oficialmente firmado, la violencia sigue siendo un problema endémico en el país, particularmente para las mujeres.

Durante la guerra las mujeres se volvieron "frágiles en lo económico e incluso en lo social", dijo Mabobori a IPS, pero actualmente están expuestas a una generalizada violencia sexual y de género.

IPS dialogó con Mabobori sobre cómo las resoluciones internacionales pueden liderar el progreso en materia de políticas nacionales de género y significar un cambio para las mujeres de Burundi.

IPS: ¿Hasta qué punto pueden ayudar a las mujeres de Burundi resoluciones como la 1325, diseñada para abordar el impacto desproporcionado de la guerra sobre las mujeres, y la 1820, sobre la violencia sexual en situaciones de conflicto?

CATHERINE MABOBORI: La 1325 llegó a Burundi en un buen momento, porque fue adoptada cuando el país estaba en un proceso de paz. De hecho, la 1325 tiene la misma edad que nuestro acuerdo de paz; ambos fueron adoptados en 2000.

Junto con la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer, que se adoptó en 1979 y que Burundi ratificó, la Resolución 1325 se convirtió en una herramienta adicional para que presionáramos en pro de leyes sensibles al género e integráramos a las mujeres a los esfuerzos de reconstrucción nacional y mantenimiento de la paz.

Actualmente tenemos muchas mujeres al frente de instituciones gubernamentales, incluidos los ministerios de Justicia, Finanzas, Trabajo, Agricultura, Telecomunicaciones y Género. En total, de 22 ministros, dos son mujeres. Y aunque tenemos 32 por ciento de mujeres en la Asamblea Nacional, 46 por ciento de los integrantes del Senado son mujeres. Esto es una mejora en comparación con lo que teníamos antes de la Resolución 1325.

IPS: Una cosa son las resoluciones internacionales, pero otra es trabajar en el terreno. ¿Cuál es su experiencia en este sentido?

CM: Nuestro país es 90 por ciento rural, y entre la población rural las mujeres son la mayoría. Así que decimos que hablar sobre la 1325 o sobre la 1820 o sobre cualquier otra resolución es como hablar en chino, porque es un idioma que ellas no entienden.

Nosotras, las activistas, por supuesto que conocemos esas resoluciones y las usamos para empoderar a las mujeres rurales a fin de que reclamen sus derechos. Las mujeres rurales necesitan acciones concretas, no necesitan que les enseñen sobre estas resoluciones. Aún cuando las entiendan, no es fácil para ellas aplicar qué dice una ley, por ejemplo.

Si una mujer ha sido víctima de la violencia de su esposo y una le dice que ahora debería llevar el caso a tribunales, eso tal vez no sea posible para ella. Cuando ella va a tribunales eso significa que nadie está haciendo su trabajo doméstico. En vez de perder tiempo en ir a tribunales, ella se quedará allí, cultivando la tierra, cuidando a sus hijos y yendo a buscar agua.

IPS: ¿Hay voluntad política de implementar disposiciones y normas para concretar las tres "p" (protección, participación y prevención) de la Resolución 1325?

CM: Pienso que sí, porque en Burundi hemos avanzado en términos de políticas y leyes de género. Sin voluntad política no podríamos haber logrado esos avances. El problema es la implementación, porque requiere un compromiso colectivo.

Necesitamos que nuestro Plan de Acción Nacional sea adoptado a la brevedad posible.

IPS: ¿Cómo se desarrolló el Plan de Acción Nacional de Burundi?

CM: Empezamos en 2007 con una amplia campaña de sensibilización dirigida a las organizaciones de mujeres, luego de haber observado que la resolución no era conocida siete años después de su adopción.

Posteriormente hicimos un estudio para trazar un mapa sobre el avance en la implementación de la 1325 en Burundi, y en base a las conclusiones elaboramos nuestro Plan de Acción Nacional. Para volverlo lo más inclusivo posible invitamos a 10 ministerios, organizaciones de la sociedad civil nacionales e internacionales y agencias de la ONU. Ahora estamos esperando que el Plan de Acción Nacional se adopte oficialmente en los próximos tres meses.

IPS: ¿Por qué todavía no se adoptó?

CM: El problema es que hemos tenido una agenda política fuerte, a causa de las elecciones y del proceso de paz. Nuestro plan no fue realmente una prioridad… Éste es el momento adecuado, dado que tenemos un nuevo gobierno, un nuevo parlamento y un nuevo Senado.

 


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