EEUU-IRÁN: Las sanciones nucleares y el factor iraquí

Las renovadas fricciones entre Estados Unidos e Irán en torno a Iraq pueden tener más que ver con el deterioro de las relaciones por el programa nuclear iraní que con la incertidumbre sobre cuántos soldados estadounidenses continuarán el año próximo en suelo iraquí.

En las últimas semanas, varios funcionarios estadounidenses acusaron a Irán de suministrar armas letales a las milicias chiitas de Iraq que atacaron y mataron a soldados de Estados Unidos. En el pasado hubo denuncias similares contra Irán.

El mes pasado, el hasta entonces secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, dijo que las milicias chiitas respaldadas por Irán fueron responsables de las muertes de cinco soldados estadounidenses, ocurridas el 6 de junio. Se trata de la mayor cantidad de víctimas mortales en un episodio individual entre las tropas estadounidenses a lo largo de dos años.

Quince efectivos estadounidenses fueron asesinados en todo junio, lo que también es una cifra sin precedentes para ese periodo.

El sucesor de Gates, Leon Panetta, reiteró esta semana los cargos durante su primer viaje a Iraq como secretario de Defensa.
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"Vemos que más de esas armas ingresan desde Irán, y realmente nos han afectado", dijo Panetta el lunes a los periodistas en Bagdad, amenazando a Irán con una represalia no especificada si continúan los ataques.

Panetta no reveló ninguna evidencia concreta en relación a las denuncias.

La principal causa de muertes masivas entre los soldados de Estados Unidos son las municiones improvisadas y asistidas por cohetes, que se usan desde hace varios años, dijo el experto Michael Eisenstadt, de The Washington Institute for Near East Policy (Instituto de Washington para las Políticas del Cercano Oriente), estrechamente vinculado al American Israel Public Affairs Committee (Comité de Relaciones Públicas Estadounidense-Israelí).

"Yo creo que las usan exclusivamente organizaciones apoyadas por los iraníes", agregó.

Es difícil, si no imposible, demostrar la veracidad de las acusaciones estadounidenses, dado que Iraq está lleno de armas y que el contrabando a través de la frontera con Irán es rampante. Irán niega las acusaciones.

"Creo que los estadounidenses intentan buscar excusas, crear iranofobia, dudas y ansiedad entre los funcionarios y la sociedad iraquí", declaró el embajador en Iraq Hassan Danaeifar a Press TV, un canal público iraní.

"Intentan sugerir que, si ellos se van de Iraq, Iraq estará amenazado por Irán", añadió.

Los analistas sostienen que los enfrentamientos, tanto retóricos como reales, pueden tener más que ver con la indignación iraní ante las crecientes sanciones económicas impuestas por Estados Unidos que con la seguridad iraquí.

Tanto Iraq como Afganistán son lugares donde Irán podría atacar a las fuerzas estadounidenses.

"Esto no tiene que ver con Iraq en absoluto, sino con las relaciones entre Estados Unidos e Irán", dijo a IPS Vali Nasr, profesor de política internacional en la Escuela Fletcher de Derecho y Diplomacia y ex asesor del Departamento de Estado (cancillería).

"No hay duda de que los iraníes están escalando" para vengarse por las sanciones de Estados Unidos en torno al programa nuclear de Irán, opinó.

El gobierno de Barack Obama aumentó durante el último año las sanciones económicas contra Irán, presionando a entidades extranjeras a boicotear bancos y líneas iraníes de transporte aéreo y marítimo.

Irán se negó a suspender el enriquecimiento de uranio aunque seis resoluciones del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas así se lo exigieron. Los intentos de negociar una resolución con Estados Unidos y los otros miembros permanentes del Consejo (China, Francia, Gran Bretaña y Rusia) más Alemania fracasaron debido a las divisiones políticas internas entre los iraníes y a la falta de creatividad y voluntad política de ambas partes.

Los efectos de la disputa nuclear se hacen sentir en Iraq, complicando los problemas políticos para el primer ministro Nouri al-Maliki, quien se ha esforzado por formar un estable gobierno de coalición más de un año después de las elecciones parlamentarias.

Los funcionarios de Estados Unidos, preocupados por la logística que implica una retirada de tropas anunciada con poca antelación, presionan a Maliki para que se haga a la idea de mantener una fuerza estadounidense residual.

Según un acuerdo de 2008 sobre el estado de las fuerzas, todos los efectivos estadounidenses que quedan allí –y que actualmente son 46.000—se habrán retirado para el 31 de diciembre.

"¿Quieren que nos quedemos? ¿No quieren?", dijo Panetta el lunes ante una audiencia militar de Estados Unidos en Bagdad. También urgió a Maliki, que desde hace meses se desempeña como ministro interino de Defensa y del Interior, a nombrar funcionarios de tiempo completo al frente de esas carteras clave.

Funcionarios de Estados Unidos han expresado su preocupación en torno a si Iraq podrá defenderse solo contra terroristas e intrusos extranjeros ocho años después de que Estados Unidos derrocó al régimen de Saddam Hussein (1979-2003).

Independientemente de lo que decida Maliki, es probable que algunos cientos de soldados estadounidenses permanezcan en suelo iraquí para enseñar a usar las armas de Estados Unidos. También es probable que se queden miembros de las Fuerzas Especiales, así como efectivos apostados en el semiautónomo Kurdistán, donde la presencia estadounidense es popular.

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