Democracia venezolana cumple 20 años de turbulencia
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Democracia venezolana cumple 20 años de turbulencia

CARACAS, 3 feb 2012 (IPS) - La sublevación militar que el ahora presidente Hugo Chávez encabezó, hace exactamente 20 años, colocó a la democracia de Venezuela en un estado de turbulencia, con alteraciones bruscas de las instituciones y un clima de agitación política, inestabilidad social e inquietud económica que perdura.

Hugo Chávez, el 4 de febrero de 1992, al reconocer que el alzamiento había fracasado La madrugada del 4 de febrero de 1992 los venezolanos, cuya última dictadura cayó en 1958 y que no sabían de alzamientos en cuarteles desde 1962, despertaron con la novedad de que militares sublevados contra el presidente Carlos Andrés Pérez (1974-1979 y 1989-1993) combatían a fuerzas leales en puntos estratégicos de la capital.

La intentona produjo al menos 20 muertes entre uniformados y civiles, fue un fracaso como operación militar y los cabecillas –cinco tenientes coroneles del ejército–, entre ellos Chávez, y decenas de oficiales, fueron presos y enjuiciados.

Pero, en cambio, los alzados obtuvieron un resonante triunfo político, detonado por la rendición de Chávez ante las cámaras de televisión, cuando con entereza y rodeado de sus captores llamó a los aún sublevados a deponer las armas. Dijo que los objetivos no se lograron "por ahora" y asumió plena responsabilidad por la asonada.

"El 4 de febrero partió en dos la historia de Venezuela", ha sostenido Chávez desde entonces, y el vigésimo aniversario de la intentona se conmemora este sábado 4 con una gran parada militar, semejante a la del 5 de julio, Día de la Independencia.

Esa fecha "parte en dos la historia de la Venezuela reciente, pero no como derrotada acción militar, sino por sus consecuencias negativas, al beneficiarse los golpistas de la incompetencia de las élites en el poder, que retrocedieron asustadas", dijo a IPS el profesor del doctorado en ciencias políticas en la Universidad Simón Bolívar, Carlos Raúl Hernández.

El 27 de noviembre siguiente hubo otro cruento y fracasado intento de golpe de Estado, comandado por la marina y la aviación.

Mientras los militares sublevados recibían en la prisión muestras de apoyo popular y mediático, parte de la opinión pública exigió la renuncia de Pérez, y en un clima de inestabilidad política el presidente fue destituido, en mayo de 1993, mediante una combinación de decisiones de la Corte Suprema de Justicia y el Congreso Nacional.

El parlamento designó a un presidente interino, cuyo mandato fue muy frágil, y en diciembre de 1993 fue elegido para reemplazarlo Rafael Caldera (1969-1974 y 1994-1999), separado ya del partido democristiano que fundó medio siglo antes y el cual, como otros grupos políticos tradicionales, padecía un proceso de implosión.

Caldera gobernó un quinquenio signado por políticas económicas contradictorias, desacuerdo de la clase política para reformar la Constitución y otras leyes, el indulto temprano en 1994 a los insurrectos de 1992 y la condena de la Corte Suprema a Pérez por desviar a tareas de apoyo a Nicaragua fondos reservados para gastos internos.

"Al indultar a los golpistas y cortarle la cabeza a Pérez se dio políticamente la razón a los conspiradores; la dirigencia política, muy limitada y cobarde, retrocedió; y así Chávez pudo desarrollar su carrera hacia el poder", opinó Hernández.

Chávez concurrió como candidato a la elección presidencial de 1998, presentándose como adalid de los pobres y de la lucha anticorrupción y encabezando el reclamo de una asamblea constituyente parea "refundar la república". Ganó con 56 por ciento de los votos.

Al asumir la Presidencia en 1999, convocó a referendo para una constituyente. Sus partidarios ganaron 95 por ciento de los escaños, redactaron una constitución a su medida, y en 2000 Chávez fue elegido para un nuevo sexenio. El parlamento se hizo unicameral y los poderes del Estado pasaron a ser cinco: Legislativo, Ejecutivo, Judicial, Electoral y Moral o Ciudadano.

"Convencido de que debe destruir lo existente para que nazca un orden nuevo, Chávez acaba o cambia instituciones y figuras del Estado, sumándose así a la tradición venezolana de la provisionalidad que nos priva de bases de convivencia permanentes", comentó a IPS el historiador Agustín Blanco Muñoz, autor de un libro-entrevista donde Chávez expuso su proyecto en 1997-1998: "Habla el comandante".

En 2001, autorizado a legislar por decreto, Chávez dicta 49 leyes, incluida una de tierras que moviliza a empresarios y sindicatos en su contra. Comienzan huelgas y manifestaciones que culminan con un golpe de estado el 11 de abril de 2002.

Los mandos militares que deponen al mandatario colocan como presidente provisional a Pedro Carmona, cabeza de la central patronal Fedecámaras. Pero unidades militares de élite lo desconocen, una movilización popular exige su retorno en las calles, el golpe se revierte, y Chávez reasume el poder el 14 de abril.

La crisis política persiste y una huelga de la gerencia petrolera estatal y los mayores empresarios privados en diciembre de 2002 y enero de 2003 lleva a negociar, con ayuda internacional, la realización de un referendo revocatorio del mandato del presidente.

Chávez lanza en 2003, con grandes ingresos petroleros y asesoría del presidente cubano Fidel Castro, programas sociales denominados "misiones", para atender necesidades de salud, alimentación, educación y empleo de la población pobre.

El referendo revocatorio es ganado por el mandatario en 2004, y la oposición se debilita. El presidente es reelegido en 2006, asume el socialismo como causa, refunda el partido que lo sostiene y acentúa su enfrentamiento con Estados Unidos.

En 2007 es derrotada por estrecho margen una propuesta de Chávez para reformar la Constitución, y la oposición comienza a recuperarse, al punto de que ya considera que puede ganar en los nuevos comicios presidenciales, previstos para octubre de este año.

Chávez puede ser candidato a la reelección indefinidamente, porque el Tribunal Supremo de Justicia permitió repetir en 2009 la consulta popular sobre el tema, en un momento político más favorable para él que el del revés de 2007.

El presidente presenta un nuevo paradigma para Venezuela, el "socialismo del siglo XXI", carente de un programa que lo soporte y cuyas claves desgrana a cuentagotas, en sus continuas alocuciones televisadas y cuando explica algunas decisiones u obras del gobierno.

"Trata de darle vida a un cadáver, es la resaca del fracaso del socialismo real del siglo XX. Pero no está solo, tiene a Cuba y a otros aliados internacionales y los recursos del petróleo. No ha habido otro proyecto populista en América Latina con la base económica y el alcance que ha tenido el de Chávez", postuló Blanco Muñoz.

Para Hernández "el proyecto de Chávez apuesta por el fracaso de la democracia, pero en América Latina las que han fracasado son las dictaduras y los autoritarismos, y su régimen también está condenado a fracasar. Una muestra es la economía improductiva, pues se profundiza nuestra condición de país rentista, que vive del petróleo".

Para el exlíder socialista y director del diario opositor Tal Cual, Teodoro Petkoff, en Venezuela "hay un sustrato democrático, sembrado en el 'disco duro' de nuestra sociedad, que ha resistido y seguirá resistiendo el proyecto autoritario de Chávez".

El mandatario y sus seguidores insisten en que los grupos y fuerzas que gobernaron durante 40 años de democracia representativa (1958-1998) previos a su llegada al poder "más nunca volverán" y que, tras la victoria del venidero octubre, Chávez, de 57 años y que ha padecido cáncer, se mantendrá en el poder hasta después del año 2030.

Blanco Muñoz considera que, por su control sobre todas las esferas de poder y de los procesos electorales, "en el corto o mediano plazo es imposible la derrota de Chávez" en elecciones como las de octubre, aunque "al contrario de lo que predica el oficialismo, nada en la historia es irreversible".

Hernández, en cambio, opina que "se ve más difícil que gane Chávez a que triunfe la oposición", cuyas organizaciones conforman la Mesa de Unidad Democrática, que escogerá el 12 de febrero, en primarias abiertas, a su candidato, entre cinco aspirantes.

 

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