Papúa Nueva Guinea atrapa al paludismo con una red
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Papúa Nueva Guinea atrapa al paludismo con una red

Integrantes de Rotarios Contra la Malaria exhiben uno de los mosquiteros tratados con insecticida que se usan en toda Papúa Nueva Guinea. Crédito: Catherine Wilson/IPS

PORT MORESBY, 30 jul 2012 (IPS) - Alrededor de 90 por ciento de la población de Papúa Nueva Guinea corre el riesgo de contraer paludismo. Pero las infecciones se redujeron drásticamente gracias a la distribución de mosquiteros de larga duración tratados con insecticida.

En este país insular ubicado en el océano Pacífico, al sur del ecuador, se registran 1,9 millones de casos anuales de paludismo o malaria.

Pero, según un estudio médico, las infecciones son cada vez menos debido a un programa que reparte en cada distrito del país los mosquiteros, cuya vida útil es de por lo menos tres años.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la mitad de la población mundial es susceptible a esta enfermedad infecciosa que es transmitida a los seres humanos a través de mosquitos portadores de un parásito. Embarazadas, niñas y niños pequeños y personas que viven con VIH/sida son especialmente vulnerables.

En 2010 se reportaron 216 millones de casos de paludismo y 655.000 víctimas mortales en el mundo, lo que representa una caída de 25 por ciento en la mortalidad desde 2000.


Este avance, aunque todavía no alcanza el objetivo mundial de 50 por ciento de reducción de la mortalidad, se atribuye al uso generalizado de las redes tratadas con insecticida, así como de mejores diagnósticos y acceso a medicinas.

En Papúa Nueva Guinea, que representa 36 por ciento de todos los casos confirmados de paludismo en la región del Pacífico occidental, la prevención es crucial, dado que los mosquitos se adaptan rápidamente a la mayor movilidad humana y a temperaturas más altas.

"La malaria siempre fue altamente endémica en todas las áreas bajas de Papúa Nueva Guinea, y áreas más altas, de hasta unos 1.600 metros, han sido propensas a la epidemia cada vez que las condiciones meteorológicas hacen posible la transmisión, por ejemplo una combinación de humedad levemente (aumentada) y temperaturas más altas", dijo Manuel Hetzel, director de la unidad de Salud Poblacional y Demografía en el Instituto de Investigaciones Médicas del país.

El Programa de Ciencias del Cambio Climático en el Pacífico informa que las temperaturas máximas en Port Moresby aumentaron 0,11 grados por década desde 1950, y considera que podrían aumentar entre 0,4 y un grado para 2030.

El gobierno pronostica que el cambio climático podría hacer que 200.000 personas más en las regiones altas sean afectadas por la epidemia de malaria.

Jacob Ekinye, director de la división de adaptación en la Oficina de Cambio Climático y Desarrollo (OCCD, por sus siglas en inglés), creada en 2010, confirmó que esa entidad estaba desarrollando una respuesta estratégica nacional al impacto del cambio climático sobre la enfermedad, mediante un Grupo de Trabajo Subtécnico sobre la Malaria, integrado por representantes de la OCCD, la OMS y el Instituto de Investigaciones Médicas de Papúa Nueva Guinea.

En el ínterin, el Programa Nacional para el Control de la Malaria, una asociación entre el Departamento Nacional de Salud, Rotarios Contra la Malaria, Population Services International, la OilSearch Health Foundation y el Instituto de Investigaciones Médicas, trabaja para mejorar las estrategias de control del vector, que incluye la distribución de las redes de larga duración tratadas con insecticida.

Las redes son más efectivas al usarlas por la noche, cuando están activos los principales mosquitos portadores del paludismo, y así protegen a las personas mientras duermen.

La OMS aprobó oficialmente el uso de estas redes como forma de control del vector y, por lo tanto, de prevención de la malaria en el ámbito comunitario.

Luego de la primera prueba mundial de mosquiteros tratados con insecticida en Papúa Nueva Guinea, en 1986, un programa de distribución nacional se implementó en 1989. El hecho de que en 2004 el país obtuviera dinero del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria fue crucial para Rotarios contra la Malaria.

Esa organización ha controlado la diseminación de 5,5 millones de redes en el país desde 1997, en asociación con el Departamento Nacional de Salud, asegurándose de cubrir a 80 por ciento de la población.

Según Tim Freeman, director del proyecto en la organización, el cambio climático no alteró el programa de distribución.

Todas las redes de larga duración financiadas por el Fondo Mundial son gratuitas para los hogares y los grupos de mayor riesgo, señaló.

Hetzel explicó que los datos analizados hasta ahora en base a dos grandes estudios nacionales indican que "la proporción de personas infectadas con malaria se redujo de aproximadamente 12 por ciento en 2009 a menos de ocho por ciento en 2011".

"También concluimos que la distribución de los mosquiteros tratados de larga duración causó una disminución de los casos clínicos en centros de salud. Y en algunos lugares, esa disminución fue bastante drástica", agregó.

El Instituto de Investigaciones Médicas informó: "En ausencia de cualquier otra intervención importante para el control de la malaria, la reducción observada en la incidencia (de la enfermedad) y la prevalencia en la población puede considerarse una consecuencia directa de la distribución de redes".

Pero existen algunos desafíos, especialmente la resistencia de los mosquitos y la continuación del financiamiento.

"Estudios realizados por el Instituto de Investigaciones Médica no mostraron resistencia al insecticida Deltamethrin, usado por los mosquiteros de larga duración marca PermaNet, utilizados en Papúa Nueva Guinea", explicó Hetzel.

"Sin embargo, vimos mosquitos que cambiaron su comportamiento y empiezan a picar a horas más tempranas de la noche", añadió.

La OMS también subrayó que al financiamiento internacional, que llegó a 2.000 millones de dólares en 2011, debe ser de por lo menos 5.000 o 6.000 millones anuales para cumplir las metas de control mundial del paludismo.

La concesión del Fondo Mundial a Papúa Nueva Guinea terminará en 2014, y se necesitará nuevos dineros para garantizar que la lucha contra la malaria siga su curso.

 


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