Permafrost se derrite y amenaza aldeas suizas

El derretimiento de los glaciares es el efecto más visible del recalentamiento planetario en los Alpes suizos. En cambio, el permafrost no se ve, pero también se derrite, causando avalanchas de escombros y rocas que ponen en peligro las aldeas de la zona.

El permafrost (neologismo inglés que significa "suelo permanentemente congelado") es una capa del subsuelo, rocoso o no, que mantiene siempre una temperatura de cero grado o menos. El hielo es un ingrediente posible, pero no necesario.

Guttannen, de 310 habitantes, es una aldea diminuta en los Alpes de Berna, la última que atraviesan los viajeros en su camino hacia el paso de Grimsel. En primavera, la nieve se retira de las empinadas laderas. Como el paso sigue cerrado, reina la calma en el pintoresco centro de la aldea. Solo los cencerros de las vacas y el sonido del cercano río Aar rompen el silencio.

Pero para algunos habitantes, vivir en Guttannen se ha vuelto bastante incómodo y, a largo plazo, incluso peligroso. La causa de peligro está más arriba, en el flanco nororiental del pico Ritzlihorn, de 3.282 metros de altura.

En julio de 2009 se produjo un enorme desprendimiento de rocas y, desde entonces, cada verano los escombros caen en grandes cantidades.
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"Los deslizamientos de lodo y el volumen de escombros que transporta aumentan de un año a otro", dijo Nils Hählen, ingeniero hidráulico del servicio de obras públicas del cantón.

"Parte de los escombros terminan en el Aar, ampliando su cauce", señaló. En tres años, esos materiales sumaron 630.000 metros cúbicos en el río, lo que pone en riesgo la infraestructura civil.

Cuando llueve fuerte en verano, la única carretera que atraviesa el estrecho valle debe cerrarse a menudo. Una casa cercana al río ya tuvo que ser desmantelada, y la planta local de tratamiento de aguas servidas puede ser la próxima.

Desde 2010, el deslizamiento de escombros llega incluso hasta el poblado de Boden, donde hay 10 viviendas y 30 habitantes.

"Los próximos deslizamientos de lodo no serán un gran problema", dijo el jefe del concejo de Guttannen, Hans Abplanalp. Pero algunas casas estarán en peligro en dos o cinco años, y otras en siete años, agregó.

Una de esas viviendas pertenece a Martin Leuthold. "Vivo en este lugar desde hace 60 años, e incluso mi padre fue agricultor aquí", relató.

Leuthold dijo no tener miedo, pues creció siguiendo los cambios de la naturaleza. De todos modos, no ignora el peligro: "Tal vez no ocurra nada en los próximos 10 años, o tal vez este verano todo se derrumbe sobre nosotros".

Hans von Weissenfluh vive a menos de 20 metros del río. "La amenaza es real", sostuvo.

Von Weissenfluh tiene fresco el recuerdo de la impactante cantidad de agua y escombros que fluyeron el pasado verano boreal por el Aar.

"Hace apenas cinco años, el cauce del río era mucho más angosto", observó.

Ingenieros, geólogos y glaciólogos presumen que el permafrost derretido es el problema.

"El problema es que por lo general no se sabe si hay permafrost", dijo Nils Hählen. Existen mapas trazados en base al cálculo de probabilidades, pero, como explicó el ingeniero hidráulico, en cualquier caso es necesario evaluar las cosas en el ámbito local.

En las laderas de las montañas nororientales, el permafrost puede aparecer aproximadamente por encima de los 2.600 metros de altura.

Los científicos estiman que alrededor de cinco por ciento de los suelos de Suiza son de permafrost. Su presencia estabiliza las empinadas laderas rocosas de las montañas elevadas y las protege de la erosión, sirviendo como una suerte de cemento natural.

Cuando se derrite, pueden ocurrir desprendimientos rocosos y avalanchas de escombros. "Las zonas más bajas del permafrost son las más vulnerables", explicó Hählen.

La causa del derretimiento es el aumento de la temperatura del aire, medida en los últimos años en los Alpes, dijo.

Según la glacióloga Jeannette Nötzli, de la Universidad de Zurich, la atmósfera y el permafrost subterráneo no suelen estar vinculados directamente. El contenido de hielo y los cambios en la cobertura superficial pueden enmascarar señales atmosféricas.

Nötzli dirige la Oficina de Coordinación de la Red Suiza de Control del Permafrost (Permos).

"Como la observación sistemática de Permos empezó en 2000, la mayor parte de nuestros datos cubren una década, y para hacer afirmaciones sólidas sobre tendencias en ciencia climática se necesita un periodo de 30 años", advirtió.

"Sin embargo, buena parte de nuestros datos señalan una degradación del permafrost. Por ejemplo, en los últimos tres años, la profundidad del estrato activo -capa de suelo que está encima del permafrost y que se congela y descongela con el cambio de estación- aumentó a valores sin precedentes en verano en muchos de los sitios observados", agregó.

No es posible realizar pronósticos confiables sobre los cambios del permafrost. En el caso de Guttannen, los expertos limitan sus predicciones al año siguiente. Hählen espera que, a largo plazo, cese la caída de escombros desde el Ritzlihorn, pues en definitiva el área de captación de la ladera es limitada.

Quitar los escombros del fondo del valle y del Aar no es una opción. Es demasiado riesgoso, y también demasiado caro. Además, en la región hay pocos vertederos. Solo eliminar los residuos que están en el río costaría más de 18 millones de francos suizos (casi 19 millones de dólares) y equivaldría a cargar por lo menos 50.000 camiones.

Para los habitantes de Boden, no hay muchas esperanzas. En definitiva, tendrán que dejar sus hogares y reasentarse en otra parte. Hans Abplanalp, el presidente del concejo, habló con todos los concernidos. "Casi todos quieren quedarse en Guttanen. Podemos ofrecerles tierras y casas para comprar", dijo.

Hans von Weissenfluh planea mudarse a Guttannen a la brevedad. Otros, como Martin Leuthold, muestran dudas. No le importaría vivir en otra parte de la aldea, pero es reticente a derribar su casa y trasladar todas sus pertenencias.

"Es mucho trabajo", señaló. Leuthold teme no recibir una compensación completa. Solo sería indemnizado por su establo si construyera uno nuevo en otro lugar. "No sé para qué hacer un establo nuevo si pronto me jubilaré", expresó.

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