Convirtiendo las remesas en ganancias nacionales
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Convirtiendo las remesas en ganancias nacionales

Isolda Agazzi entrevista a SUPACHAI PANITCHPAKDI, secretario general de la Unctad

GINEBRA, 29 nov 2012 (IPS) - Las remesas hacia los países más pobres del mundo superaron el volumen de inversión extranjera directa y quedaron justo detrás de la asistencia oficial al desarrollo. Pero los gobiernos no aprovechan el recurso para impulsar el desarrollo, según Supachai Panitchpakdi, secretario general de la Unctad.

El secretario general de la Unctad, Supachai Panitchpakdi Crédito: UNCTAD

El secretario general de la Unctad, Supachai Panitchpakdi Crédito: UNCTAD

Estos envíos alcanzaron la cifra máxima de 27.000 millones de dólares en 2011, según un informe divulgado el lunes 26 por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), con sede en Ginebra.

Tras analizar la tendencia en los 48 países menos adelantados (PMA), el documento señala que las remesas, dinero enviado por ciudadanos que trabajan en el extranjero a sus países de origen, están justo detrás de la asistencia oficial al desarrollo, que ascendió a 42.000 millones de dólares en 2010.

Las remesas fueron casi el doble del flujo de la inversión directa extranjera a esos países, la que ascendió a 15.000 millones de dólares en 2011, volviéndolas mucho más importantes para los PMA que para otros grupos de naciones.

De hecho, las remesas representan 4,4 por ciento del producto interno bruto (PIB) en los PMA y 15 por ciento de sus exportaciones. Estas proporciones son más del triple que en otros países en desarrollo.

Las cifras son impresionantes, pero especialistas como el secretario general de la Unctad creen que los gobiernos se pierden la oportunidad de conducir ese flujo económico hacia políticas que favorezcan el desarrollo a largo plazo.

Panitchpakdi conversó con IPS sobre cómo esos fondos privados, más beneficiosos para los PMA que el comercio y las inversiones, pueden aprovechar el potencial de los trabajadores migrantes para promover un crecimiento sostenible en sus países de origen.

IPS: ¿Por qué las remesas hacia los PMA se dispararon en los últimos años?

SUPACHAI PANITCHPAKDI: En la conferencia de los PMA realizada en Estambul el año pasado subrayamos el principio de disminuir la dependencia en la asistencia.

Es decir que tenemos que encontrar formas alternativas de movilizar fondos del extranjero. Tras la actual crisis económica, las remesas se volvieron una importante fuente de ingresos para los países más pobres del mundo. Son "a prueba de recesión" porque tienen incentivos patrióticos y proceden principalmente de otros países del Sur.

El principal objetivo de estas transferencias privadas es ayudar a la familia que quedó en casa, y muy pocos países tratan de convertirlas en ganancias para la economía nacional. Algunos trabajadores migrantes lograron crear pequeñas empresas, pero su potencial dista de estar totalmente aprovechado.

IPS: ¿Cómo puede ayudar la Unctad a que una oportunidad desperdiciada se vuelva rentable?

SP: Unctad está en una posición única para lidiar con los PMA y convencer a los gobiernos de que adopten políticas para volcar las remesas en estrategias de desarrollo nacional. Los flujos privados deben vincularse con nuevas políticas industriales.

Los organismos de desarrollo deben ofrecer fondos adicionales para los trabajadores migrantes que regresen a sus países y alentarlos a usar su conocimiento y ahorros acumulados para construir capacidades productivas.

Los gobiernos deben poder proteger a las pequeñas empresas ordenando la liberalización comercial. La protección a la industria naciente puede parecer ingenua en la actualidad, pero los gobiernos aún deben apoyar a las pequeñas y medianas empresas en ciertas zonas, aunque no para siempre.

La adopción de políticas comerciales permanentes y distorsionantes no es la forma. Seguimos creyendo en el libre comercio.

IPS: Dado que 80 por ciento de los emigrantes de los PMA van a otros países en desarrollo, ¿los países industrializados no deberían revisar sus políticas migratorias y abrir sus fronteras a los trabajadores no calificados?

SP: La liberalización comercial total solo agregaría uno por ciento al PIB mundial, en cambio la liberalización laboral podría resultar en un aumento de 100 por ciento pues la productividad de una persona puede duplicarse en el extranjero.

En los últimos tiempos se ve con otros ojos la emigración. Cuanto más móvil se vuelve el trabajo, más aumenta la productividad. Y no hay aglomeraciones porque la mayor parte del tiempo los trabajadores inmigrantes ocupan sectores donde no quieren trabajar los ciudadanos locales.

IPS: ¿El interés en las remesas puede traducirse en un reconocimiento del fracaso del comercio y de las inversiones extranjeras directas en los PMA?

SP: Es verdad que las inversiones extranjeras directas y las remesas fluyeron en una correlación inversa. En los países más débiles, las inversiones solo fueron hacia las industrias extractivas que no generar empleos. Y por la "carrera descendente" (competencia para atraer la inversión que hace que los países bajen salarios, impuestos y estándares), estos estados perdieron ingresos.

A la Unctad también le preocupa la participación de las corporaciones trasnacionales. El problema de las inversiones extranjeras directas es que están atadas a condiciones y motivadas por la obtención de ganancias, en cambio las remesas no están condicionadas por nadie.

Y dado que una de cada cinco personas con formación universitaria de los PMA vive en el extranjero, principalmente en países desarrollados, la única manera para que estos estados eviten la fuga de cerebros sería mejorar y movilizar las inversiones extranjeras directas.

De hecho, la fuga de cerebros es el inconveniente de las remesas: dos millones de personas capacitadas viven en el extranjero.

La pérdida de conocimiento y de experiencias de los países de emigración, hay más profesores universitarios etíopes en Estados Unidos que en Etiopía, en sectores clave como la salud y la educación puede superar los beneficios de las remesas.

Otra de las consecuencias negativas es la posible distorsión de los precios locales y el aumento de la tasa de cambio.

 


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