Días funestos para tabacaleros de Malawi

Las últimas propuestas del Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el Control del Tabaco que apuntan a abandonar el cultivo de ese producto pueden afectar el sustento de dos millones de personas en Malawi, y decidir el destino de toda una nación que lidia con una débil economía.

Esto sostiene el presidente de la Comisión de Control del Tabaco de ese país, Bruce Munthali.

El tabaco es la principal fuente de divisas de esta nación del sur de África, y representa más de 70 por ciento de las exportaciones y 15 por ciento del producto interno bruto. Se estima que la industria emplea a dos millones de los más de 13 millones de habitantes de Malawi.

Las propuestas, que se espera sean presentadas durante la Quinta Reunión de la Conferencia de las Partes del Convenio Marco (COP 5), del 12 al 17 de este mes en Seúl, incluyen el cese de los préstamos bancarios a los agricultores, la interrupción de los contratos entre cultivadores y compradores y el desmantelamiento de los organismos oficiales que trabajan con los productores tabacaleros. Y, de aprobarse, pueden cambiar las estadísticas para siempre.

"Si en la COP 5 se adoptan las propuestas, significará el fin de la fuente de ingresos para muchos en Malawi, y las consecuencias serán de largo alcance para nuestra ya frágil economía", dijo Munthali a IPS.
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Las recomendaciones del Convenio Marco incluyen reducir la tierra asignada a las plantaciones de tabaco y negarles a los agricultores el derecho de dedicarse a ese cultivo.

El Convenio también sugiere regular en qué estaciones del año está permitido cultivar tabaco.

Malawi está en una encrucijada. El nuevo gobierno de la presidenta Joyce Banda intenta impulsar la producción tabacalera para aumentar sus divisas este año, pero las propuestas amenazan con aguar la fiesta.

Munthali acusó al Convenio de imponer sus recomendaciones a países pobres como Malawi.

"Estas propuestas no han sido plenamente discutidas por la mayoría de los países miembro, y simplemente nos han sido impuestas. Debería haber habido un proceso de consulta", dijo Munthali.

El efecto dominó de estas propuestas no solo afectará a los agricultores de Malawi, sino también a los cultivadores de tabaco en todo el mundo.

"Si estas medidas prosperan, las consecuencias serán devastadoras para millones de agricultores y sus familias, mientras que el impacto positivo sobre la salud pública será insignificante", dijo a IPS el presidente de la Asociación Internacional de Productores de Tabaco, Antonio Abrunhosa.

En octubre, la asociación celebró por primera vez el Día Mundial del Cultivador de Tabaco, y aprovechó la ocasión para impulsar su base de 30 millones de productores tabacaleros y para pedir a varios gobiernos que no acepten las propuestas.

El Convenio fue negociado por los 192 estados miembro de la OMS, convirtiéndose en el primer tratado internacional de salud pública. Fue adoptado el 21 de mayo de 2003 por la Asamblea Mundial de la Salud y entró en vigor el 27 de febrero de 2005. También brinda las herramientas básicas para que los países implementen una exhaustiva legislación de control del tabaco, y aspira a abolir su cultivo para 2025.

Aunque Malawi todavía no es parte del tratado, el marco ya lo ha perjudicado.

Una señal de los efectos de las presiones mundiales contra el tabaco que pesan sobre este país africano es la disminución de los ingresos. Las ganancias tabacaleras cayeron de 416 millones de dólares en 2010 a 292 millones de dólares en 2011, y a 177 millones este año.

Actualmente, Malawi también se recupera de la decisión tomada por los donantes de congelar la ayuda, que representaba casi 40 por ciento del presupuesto.

"En mi familia, cultivar tabaco ha sido nuestra vida por varias generaciones. Aunque no nos hicimos ricos con esto, nos las hemos arreglado para aprender a leer y escribir y a construir casas sin filtraciones", dijo a IPS Samson Phiri, un pequeño agricultor.

Yotamu Kalumbu, otro agricultor que es padre de cinco hijos, declaró a IPS: "Si la OMS aplica esas reglas en nuestra contra, no solo destruirá a Malawi, sino también a mi familia".

El gobierno de Banda dijo estar tomando las propuestas contra el tabaco como una importante amenaza económica para el país.

"No toleraremos esto, porque este es un cultivo estratégico en Malawi y seguirá siéndolo por algún tiempo más", dijo a IPS el ministro de Comercio e Industria, John Bande.

Por su parte, del ministro de Agricultura y Seguridad Alimentaria, Peter Mwanza, declaró a IPS: "El Convenio Marco continuará cobrándose víctimas… en la producción, la comercialización y el consumo, lo que ya está afectando a millones de nuestros habitantes y a nuestra economía".

La Asociación del Tabaco de Malawi (TAMA), que representa los intereses de los cultivadores, dijo que sus integrantes seguirán luchando.

"La batalla continúa. La buena noticia es que es posible que el tabaco Burley no sea prohibido. Eso nos da una mejor oportunidad como país para empezar a analizar las implicaciones del Convenio Marco", dijo a IPS el presidente de la TAMA, Reuben Maigwa.

Según él, se requieren cambios de políticas dentro de la industria tabacalera, que el Ministerio de Agricultura y Seguridad Alimentaria debe defender con un enfoque racional.

Mientras, los miles de cultivadores de tabaco del país, como Phiri, apuestan a que el gobierno y la TAMA ganen la batalla en su nombre.

"Rezamos para que ellos venzan a las propuestas cuando vayan a la COP 5, para que podamos continuar cultivando sin preocuparnos de perder la fuente de nuestro sustento", dijo Phiri.

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