Jóvenes aportan nuevas ideas a reconstrucción de Japón
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Jóvenes aportan nuevas ideas a reconstrucción de Japón

Universitarios japoneses evalúan la devastación causada por el tsunami en Minamisanriku antes de comenzar a trabajar. Crédito: Daan Bauwens/IPS.

Universitarios japoneses evalúan la devastación causada por el tsunami en Minamisanriku antes de comenzar a trabajar. Crédito: Daan Bauwens/IPS.

TOKIO, 5 feb 2013 (IPS) - Los fondos para la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto y posterior tsunami de 2011 comienzan a menguar en Japón, y en muchas zonas del noreste las obras ni siquiera comenzaron. Pero cada vez más jóvenes llegan allí con nuevas ideas para la recuperación.

A las seis de la mañana, arriba un autobús a la llanura desértica donde estaba ubicado el pueblo costero de Minamisanriku. Pero ahora, si no fuera por dos marcos de metal de lo que fueron grandes edificaciones, no quedan rastros de la presencia humana en el área.

Veinte estudiantes de Tokio se bajan del vehículo y visitan la zona. Una hora después se unen a otro grupo de voluntarios y comienzan a cavar la tierra helada para sacar los escombros que la gigante ola de barro dejó hace dos años.

Entre ellos se encuentra Akinori Fujisawa, vicepresidente del proyecto Asistencia de la Universidad de Tokio (UT Aid), que los fines de semana reúne a estudiantes voluntarios de todo Japón en las zonas afectadas.

"Justo después del tsunami, los japoneses querían venir aquí (a Minamisanriku) como voluntarios. Pero muchos no pudieron", dijo a IPS durante una visita a la zona.


"Los estudiantes tenían tiempo, pero no dinero, mientras los trabajadores tenían dinero, pero no tiempo. Así fue como empezamos: conseguimos fondos de personas y de empresas y comenzamos a organizar viajes los fines de semana", explicó.

Pero no son solo estudiantes.

"Venimos aquí todos los fines de semana con amigos", relató Machiko Ogata, una japonesa de unos 30 años. "Nos reunimos en Tokio y manejamos hasta aquí. Todos nos conocimos en estos sitios. Es un acontecimiento social", añadió.

Pero este tipo de iniciativas tienen los días contados.

"No se necesitará más a gente paleando y cavando", dijo Fujisawa a IPS. "Nos gustaría comenzar nuevos proyectos, como tratar de mejorar las condiciones de estudio de niños y niñas en el área. Por ahora, la mayoría hace sus deberes en la calle. Pero no podemos hacer mucho con el presupuesto actual", explicó.

"Es más, cada vez se hace más y más difícil reunir fondos", remarcó. "La gente equivocadamente cree que la reconstrucción está terminada. Claramente, puede ver que no es así. Pero no podemos hacer mucho al respecto, en dos meses nuestra organización dejará de funcionar", se lamentó.

Las iniciativas voluntarias como UT Aid se van de la zona, pero aparecen cada vez más grupos de jóvenes profesionales, organizaciones no gubernamentales (ONG) y emprendimientos sociales innovadores.

Entrepreneurial Training for Innovative Communities (Capacitación Empresarial para Comunidades Innovadoras, ETIC por sus siglas en inglés), basada en Tokio, es un centro de formación para jóvenes empresarios que quieren comenzar una empresa social.

Tras el catástrofe de 2011, la organización comenzó un programa para capacitar y enviar gente las zonas afectadas y colaborar así con la reconstrucción.

"Ya enviamos más de 135 personas a esa zona", indicó Yoshi Koumei Ishikawa, gerente de la división de investigación de ETIC. "La mayoría son veinteañeros y treintañeros, y casi todos renunciaron a sus empleos en grandes firmas de Japón para crear su propio proyecto social", explicó.

Además, directivos de prósperas ONG japonesas decidieron reubicarse en la devastada región de Tohoku, en el norte de la principal isla de Japón. Katariba, encabezada por Kumi Imamura, de 33 años, ya construyó tres escuelas para más de 300 niños y niñas, para compensar así la falta de espacio en los albergues temporales para las víctimas del tsunami.

"Pero lo más importante es que los residentes de la zona ejercen de maestros y que pronto se harán cargo de la organización del programa", indicó Retz Fujisawa, de 37 años, coordinador de casi todas las instituciones que trabajan en la zona.

"La primera etapa de alivio terminó", dijo a IPS. "Ahora pretendemos estimular la auto-reconstrucción, los residentes de Tohoku tienen que asumir el liderazgo", explicó.

Con Tohoku Earthquake Consulting Team, con sede en Tokio, Fujisawa guía los esfuerzos de reconstrucción de las ONG. También integra el gubernamental Consejo de Reconstrucción Educativa y la Agencia de Reconstrucción, donde defiende un innovador enfoque en la materia.

"La región de Tohoku está devastada, el daño es enorme", dijo a IPS.

"Pero aun sin el tsunami, ya iba rumbo a una catástrofe. Tenía una situación económica muy mala, en especial debido al envejecimiento de la sociedad y a la emigración de jóvenes a Tokio", explicó.

"Si vamos a reconstruir la región, debemos aprovechar esta oportunidad para hacerlo de forma que no vuelva a ocurrir, y hacer todo lo posible para crear un nuevo estilo de vida", adujo.

Fujisawa considera a Tohoku como un test para el resto de Asia.

"Sufrimos debido a que todos los recursos, el capital y la educación están concentrados en las grandes ciudades. En tanto, el resto queda olvidado. Ahora tenemos la oportunidad de reorganizar toda la región y distribuir recursos", explicó.

Según él, Tohoku no es solo una prueba, sino también un ejemplo perfecto de que su país cambia con rapidez. "Esta es la primera vez que un directivo de una ONG es invitado a trabajar con el gobierno", dijo a IPS. "Y también la primera vez que las ideas surgen de jóvenes que están en el último eslabón de la cadena de decisiones", apuntó.

"Hay tantas mujeres dirigiendo proyectos como hombres en Tohoku. La mayoría son veinteañeros y treintañeros y renuncian a sus empleos para venir aquí", remarcó.

"Hay una razón fundamental para esto: estamos todos conectados por las redes sociales, la información se comparte y ya no se retiene más. La gente joven puede comenzar a actuar por su cuenta. Esto nunca había pasado en Japón", subrayó.

 

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