Reconstrucción ecológica es sueño imposible para aldea chilena
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Reconstrucción ecológica es sueño imposible para aldea chilena

La aldea de pescadores de Boyeruca luego del tsunami. Crédito: Cortesía IEP

La aldea de pescadores de Boyeruca luego del tsunami. Crédito: Cortesía IEP

SANTIAGO, 26 feb 2013 (IPS) - La reconstrucción de la caleta de pescadores de Boyeruca, arrasada por el tsunami que barrió la zona centro sur de Chile el 27 de febrero de 2010, se planteó como ejemplo de obra ecológica y sostenible.

Pero la burocracia y la desorganización trabaron el proyecto y mantienen en vilo a una población vulnerable.

Boyeruca es una localidad costera de la Comuna de Vichuquén, 293 kilómetros al sur de Santiago y a orillas del océano Pacífico. Sus 300 habitantes vivieron siempre de la extracción de productos marinos.

El terremoto de 8,8 grados en la escala de Richter y el posterior tsunami que dejaron millones de damnificados en una franja de 600 kilómetros de extensión, destruyeron 80 por ciento de las casas de Boyeruca.

Los testimonios describen que el mar "se salió tres veces". La primera vez no causó mayores estragos, pero en la segunda destruyó todo a su paso.


Los daños motivaron a un grupo de organizaciones sociales, empresas y movimientos ecologistas y religiosos, coordinados por el Instituto de Ecología Política (IEP), a iniciar una campaña para la reconstrucción sostenible de la aldea.

"Tras la primera visita a Boyeruca, detectamos tanta falta de todo que decidimos hacer campaña para trabajar y ayudar en la reconstrucción", contó a Tierramérica la coordinadora de difusión y comunicaciones del IEP, Claudia Lisboa.

El proyecto pretendía erigir un "ecopoblado" con energías renovables para el desarrollo productivo local.

La corporación minera Barrick Gold se encargó de reconstruir la escuela "Ema Cornejo de Cardoen", que ahora se emplaza en los cerros de Boyeruca para evitar los embates de la marejada si hubiera un nuevo tsunami.

El colectivo, en tanto, reacondicionó la biblioteca de la escuela con una temática ambiental, con donación de libros y publicaciones sobre temas ecológicos e instalación de muebles de madera de pino.

"Con ayuda de un grupo de estudiantes de la Universidad de Ámsterdam, Holanda, reconstruimos el aula ecoeducativa, y con un grupo de chilenos y latinoamericanos en Nuremberg, Alemania, rearmamos la biblioteca. También realizamos un estudio para un huerto escolar ecológico, que quedó pendiente", relató Lisboa.

Otro grupo, liderado por la psicóloga Carmen Colomer, prestó asistencia en salud mental integral a niñas, niños y personas adultas.

"Realizamos talleres en la escuela, la 'hora del cuento', e iniciamos un apoyo a la organización de la biblioteca…, a la elaboración de pequeños proyectos productivos y la creación de un fondo comunitario, basándonos en las experiencias del 'banco de los pobres’", contó a Tierramérica la especialista en referencia al Banco Grameen, fundado en Bangladesh para promover los microcréditos.

Hortensia Guerrero, del sindicato de pescadores Libertad de Boyeruca, aseguró a Tierramérica que la ayuda de las organizaciones "fue real" y sirvió de mucho a la comunidad en su momento.

Pero la burocracia de las autoridades municipales y nacionales llevó a que "hoy la gente viva peor que antes", dijo.

En 2010, las familias fueron trasladadas a un área alta, lejos del borde costero donde sus casas habían sido derrumbadas. Pero han vuelto a esa "zona roja" en la que habitan viviendas precarias, entre los fantasmas de la vida tranquila que algún día tuvieron.

A inicios de 2012 las autoridades prometieron que construirían viviendas dignas en altura, pero eso aún no sucede, denunció Guerrero. "La gente está viviendo sin agua potable y sin luz".

Antes del tsunami, el atractivo principal de la caleta era una laguna de origen estuarino en la que se cultivaba la ostra del Pacífico (Crassostrea gigas).

El "cultivo de ostras que era la atracción de Boyeruca; el turismo llegaba por eso. Con el tsunami, la arena se fue a la laguna y donde antes habían cuatro metros de profundidad, hoy hay medio metro o 20 centímetros", describió Guerrero.

La laguna era rica en aves, como el cisne de cuello negro, la tagua y varias especies de pato silvestre, que ya no están.

Los habitantes también aprovechaban las salinas de Boyeruca para procesar sal de consumo humano. Todo se perdió tras el tsunami.

"Había un humedal precioso, donde teníamos un terreno con una vertiente desde la cual sacábamos agua. Pero una persona inescrupulosa la intervino con maquinaria pesada y desvió las aguas y destruyó el humedal de casi un kilómetro", dijo Guerrero.

Al cierre de esta edición, las autoridades chilenas no habían entregado cifras oficiales sobre viviendas reconstruidas al cumplirse tres años del terremoto, pero portavoces del gobierno anticiparon que se alcanzó 85 por ciento de la reconstrucción total y que 75 por ciento de las casas requeridas ya se entregaron o están en construcción.

El presidente Sebastián Piñera pretende finalizar su mandato, en marzo de 2014, habiendo cumplido toda la reconstrucción. Eso implicaría 110.000 viviendas reparadas y 112.000 nuevas, según el Ministerio de Vivienda.

Para Tusy Urra, coordinadora del Movimiento Nacional por la Reconstrucción Justa, la realidad no coincide con las cifras oficiales.

"Muchos afectados lo perdieron todo y ni siquiera pudieron presentar los documentos para acceder a un subsidio", fundamentó.

Además, "el proceso ha sido bastante lento, e indigno para las familias que están viviendo en mediaguas (viviendas prefabricadas de madera y sin baño) o de allegadas. No hay un plan con políticas de sostenibilidad", dijo Urra a Tierramérica.

La reconstrucción ha respondido "a la inmediatez", añadió. El gobierno "se perdió una gran oportunidad".

"Lo ideal hubiese sido políticas de construcción de viviendas acorde a los nuevos tiempos y a las necesidades de los barrios, resguardando su historia, su patrimonio, acorde con las nuevas tecnologías y la sustentabilidad. Lamentablemente, no sucedió", concluyó.

* Este artículo fue publicado originalmente el 23 de febrero por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica.

 


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