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Inundaciones conspiran contra agricultura en Trinidad y Tobago

Los funcionarios encargados de afrontar desastres culpan de las inundaciones a que constructores han desnudado las laderas de las colinas y a las talas y quemas con que los agricultores despejan tierras a fin de cultivarlas. Crédito: Peter Richards/IPS.

Los funcionarios encargados de afrontar desastres culpan de las inundaciones a que constructores han desnudado las laderas de las colinas y a las talas y quemas con que los agricultores despejan tierras a fin de cultivarlas. Crédito: Peter Richards/IPS.

PUERTO ESPAÑA, 14 may 2013 (IPS) - La temporada de lluvias en la región del Caribe empieza oficialmente en junio, en simultáneo con la de huracanes. Pero en los últimos tiempos, fuertes precipitaciones han marcado un inicio precoz, desbordando ríos, inundando calles y arruinando cultivos.
“Con el recalentamiento global, uno puede esperar cualquier cosa en estos días”, dijoa IPS el presidente de la Asociación de Agricultores de Trinidad y Tobago, Shiraz Jan.

Según Jan, la situación se complicó más por el hecho de que, durante la temporada seca, muchas personas destruyeron cursos hídricos, dañando tierras que los cultivadores usaban para plantar.

“Esto es básicamente lo que ocurre en todo el país”, señaló, advirtiendo a los consumidores que se preparen para un aumento en el precio de los alimentos, dado que los productores rurales ven, indefensos, cómo las inundaciones destruyeron sus huertos.

Dhano Soojo, presidente de la Sociedad Agrícola de Trinidad y Tobago, dijo a IPS que “los canales de agua no son mantenidos”. Él exige la creación de un grupo interagencias que incluya al gobierno para elaborar soluciones al problema.

El gobierno, que en el pasado tuvo que compensar a los agricultores con millones de dólares por cultivos perdidos en inundaciones, dijo que realizará una evaluación temprana de la situación y que “la oportuna presentación de los reclamos garantizará un rápido desembolso” del dinero destinado al alivio del problema.

Devant Maharaj, ministro de Producción Alimentaria, dijo que apenas se presenten los reclamos ante las autoridades competentes, se elaborará un esquema de pagos, aunque Jan observó que, en algunas áreas, las pérdidas de los agricultores eran incluso de 100 por ciento.

Prácticas dañinas

Pero los funcionarios encargados de afrontar desastres culpan de las inundaciones al hecho de que constructores han desnudado las laderas de las colinas y a las talas y quemas que los agricultores practican para despejar tierras a fin de cultivarlas.

Las colinas cumplen un ciclo natural por el cual se reabastecen durante la temporada seca, dijo Stephen Ramroop, director de Manejo y Preparación para Desastres, en un discurso que pronunció en una reunión del Grupo Intergubernamental de Coordinación para el Sistema de Alerta de Tsunamis y otros Riesgos Costeros par el Caribe, realizada la segunda semana de este mes en Puerto España.

A causa de este ciclo natural, no se puede frenar todos los incendios a la vez, explicó, agregando que no se debe permitir que los pobladores construyan sus viviendas ilegalmente y de un modo que los ponga en peligro.

También mencionó a los concurrentes un reconocimiento aéreo realizado sobre las laderas de las colinas del país.

“Lo que vimos fue que mucha agua se estaba derramando sobre las carreteras porque las personas ponían gravilla y arena en los drenajes, obstruyendo cursos hídricos y causando inundaciones”, dijo, señalando que en los últimos meses las autoridades despejaron varios de esos canales solo para que la situación se repitiera.

“No podemos seguir despejando los drenajes que la gente bloquea”, declaró.

El gobierno de coalición de la Asociación Popular dijo que adoptará una posición dura contra quienes construyen estructuras y no cumplen los varios códigos existentes al respecto.

Esos “malos constructores” no tendrán más opción que adherir a los estándares cuando se desarrolle e implemente la Estrategia Espacial Nacional, dijo Bhoendradatt Tewarie, ministro de Planeamiento y Desarrollo Sostenible.

“Cuando me convertí en ministro no quise implementar ninguna clase de implementación severa porque la situación no estaba clara y las reglas tampoco, y era (todo) muy arbitrario”, expresó.

Ahora, una vez que se pongan en práctica las estrategias nacional y regional, “seremos muy estrictos en relación a las nuevas construcciones y a los estándares que cumplan”, agregó.

“No estoy bromeando”, dijo a IPS.

Tewarie señaló que ya hay 12 nuevos funcionarios dedicados a hacer cumplir las reglas y otros más realizando cursos para “alinear” la aplicación de las normas con “la nueva estrategia de desarrollo espacial y las nuevas estrategias regional y comunitaria de construcción”.

También advirtió que si los contratistas se comportan “como ciudadanos a los que no les importa nada”, se tomarán medidas drásticas.

El gobierno busca introducir un proyecto de planeamiento y desarrollo que se centre en las grandes construcciones, como los proyectos que asuman el Estado o los constructores privados. De aprobarse, también extenderá aprobaciones a organismos gubernamentales locales para proyectos de vivienda en las comunidades.

La opción invernadero

Pero incluso mientras las autoridades lidian con las causas de las inundaciones, una empresa local de mercadeo y distribución dice que puede aportar la tecnología que permita a los agricultores producir más cultivos alimentarios de mejor calidad a lo largo del año.

La compañía dice haber aunado esfuerzos con la estadounidense Atlas Manufacturing para instalar invernaderos baratos a pedido de agricultores que previamente habían usado estas tecnologías.

“Los cultivadores nos dijeron los problemas que tenían. Querían que nosotros les instaláramos un invernadero adecuado a su clima”, dijo Fareed Rahaman, director técnico del Departamento Agrícola e Industrial de la empresa local M&D.

“El invernadero tendrá muchísimas oportunidades y beneficios para los agricultores”, dijo a IPS.

En un ejercicio de demostración, Rahaman señaló que un solo agricultor puede producir 454 kilogramos de tomates por semana a partir de 1.000 plantas, ya que la producción de invernadero supera de modo significativo a la de exteriores.

“En la temporada lluviosa, uno encuentra que los precios de los cultivos tienden a subir. Si uno quiere mantener precios razonables a lo largo del año, tiene que hacerlo discretamente”, dijo.

También destacó que durante la temporada lluviosa se reducen los nutrientes del suelo y aumenta la erosión, factores que conspiran contra los agricultores y disminuyen la producción general.

 
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