Temor a la roya oscurece el café mexicano
Alimentación y agricultura, Cambio climático, Desarrollo y ayuda, Destacados, Economía y comercio, Población, Últimas Noticias

Temor a la roya oscurece el café mexicano

El efecto de la roya en cafetales mexicanos, como estos de Coatepec, se conocerá cuando los árboles florezcan. Crédito: Emilio Godoy /IPS

COATEPEC, México, 29 may 2013 (IPS) - Los productores de café de México se debaten entre la incertidumbre por la llegada del hongo de la roya, que ya dejó su estela de pérdidas en América Central, y la desconfianza ante presiones por cambiar sus variedades productivas.

El impacto del hongo Hemileia vastatrix fue limitado en la última cosecha, pero los caficultores temen una arremetida de esa plaga en el próximo ciclo, que comenzará en octubre y concluirá en febrero de 2014.

“La roya es cíclica. Hemos convivido con ella durante 30 años. Pero con el cambio climático la amenaza es mayor”, dijo Cirilo Díaz, coordinador del Consejo Regional del Café de Coatepec, que agrupa a unos 15.000 productores de esta ciudad que por décadas fue el centro de la actividad cafetalera en México.

“Hemos hecho un sondeo entre los productores y vimos que las plantas generaron hojas, por lo que no hubo afectación. La enfermedad golpeó la resiembra (cambio de árboles muertos) y en esta temporada hacen la poda. Hay que esperar a la floración”, explicó el caficultor a IPS.

En Coatepec, situada 325 kilómetros al sudeste de Ciudad de México, la actividad cafetalera es la más importante con una siembra de unas 10.000 hectáreas y una cosecha cercana a las 25.000 toneladas, según datos oficiales de este municipio de 87.000 habitantes del oriental estado de Veracruz.

Emplazada a 1.200 metros sobre el nivel del mar, su altura es una barrera para el hongo, pero el recalentamiento del planeta ha elevado la temperatura de la zona, lo que aumenta la vulnerabilidad de los cafetos a la enfermedad.

La roya ataca principalmente las hojas de la planta y ocasiona que el fruto caiga antes de la maduración, con la consiguiente pérdida de la recolección.

México es el tercer productor de café de América Latina, detrás de Colombia y Brasil. Unos 490.000 caficultores producen anualmente en 600.000 hectáreas unos 4,2 millones de sacos (57 kilogramos), según el gubernamental Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera.

Los principales estados productores de café son Veracruz y los sureños Chiapas, Puebla y Oaxaca. En Veracruz y Chiapas fue donde hubo más cafetos afectados por el hongo.

“Los productores no saben del tema de la roya. Nos llegó de la noche, empezamos a saber por los medios. No hubo aviso del gobierno. Los productores empezaron a notar un tono amarillo en las plantas”, declaró a IPS el ingeniero agrónomo Geovani Molina, uno de los 300 socios de Productores de Café de Especialidad Región Coatepec.

“Pero la pregunta del millón es qué tanto va a afectar la producción del siguiente ciclo”, aventuró el integrante de una organización con unas 400 hectáreas de cafetales.

La roya entró por vez primera a México desde Guatemala a comienzos de los años 80,  pero su propagación no había sido tan crítica como el año pasado en la región cafetalera en la que se integra.

La Organización Internacional del Café calcula que en 2012 se afectaron 593.000 hectáreas por el hongo y se perdieron 500 millones de dólares en América Central, Jamaica y República Dominicana. La recuperación de los cafetales dañados costará este año unos 125 millones de dólares, anticipó el organismo.

Con la roya “entramos a una zona desconocida, es un problema fuerte y lamentablemente no hay muchas propuestas. Hay que fortalecer las prácticas agronómicas y analizar el tipo de suelo”, indicó a IPS el investigador Juan Tinoco, del Centro Regional Universitario Oriente de la veracruzana Universidad Autónoma Chapingo.

El académico participa en la investigación “Estrategia de mitigación-adaptación al cambio climático del sector cafetalero en la Sierra Madre de Chiapas”, que arrancó en 2010 y que ha hallado un incremento de plagas y enfermedades por el cambio climático, con menor productividad del grano por afectaciones en la etapa de floración.

El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) instrumenta un plan  contra el hongo, basado en medidas como el manejo integrado de la enfermedad, mejoramiento genético de los cafetales resistentes a la roya, atención a la población vulnerable y desarrollo de capacidades institucionales.

La Asociación Mexicana de la Cadena Productiva del Café (Amecafé) destaca que 97 por ciento de la producción nacional proviene de la variedad Coffea arábiga y el resto de la Coffea canephorao, conocida como robusta.

El tipo arábiga es el más cotizado en el mercado mundial, se cultiva por encima de los 800 metros y es muy preciado por su sabor y aroma. El robusta puede cultivarse bajo los 600 metros y tiene más cuerpo. En zonas como Coatepec son comunes las variedades arábigas Typica y Bourbon, que han probado su resistencia a la roya.

Pero algunos productores de Coatopec ven un trasfondo en la difusión de la amenaza de la roya.

“En respuesta a las empresas transnacionales, el gobierno hace una estrategia de innovación tecnológica para sembrar la variedad Catimora”, una planta híbrida de injertos y robusta, denunció Ruiz.

Empresas como la transnacional suiza Nestlé y la mexicana Sabormex acaparan la adquisición de robusta para elaborar el café soluble, mientras que el gubernamental Programa Trópico Húmedo destina 158 millones de dólares desde 2010 a la promoción de cultivos para abastecer a la industria.

Eso pone capciosos a productores como Ruíz. La actualización tecnológica “persigue quitar nuestras plantas de arábigas. No sorprende que el gobierno promueva una política de producción de café de baja calidad”, afirmó.

El gobierno responde con hechos a esas acusaciones. Se sumó al plan de IICA en el combate a la roya y este año realiza una capacitación de los productores respecto al hongo, que se suma a un proyecto de investigación y transferencia de tecnología para prevenirlo.

El Consejo Regional, por su parte, lleva a cabo un plan de análisis de suelo para conocer los nutrientes que necesitan, entregar los fertilizantes adecuados y renovar cafetales, cuya edad promedio supera los 50 años. La organización aporta unos 430 dólares y el caficultor unos 400.

“Se necesita una política pública integral que privilegie la calidad. Es una buena oportunidad para tomar medidas. Se promueven especies más productivas, pero de menor calidad”, planteó Molina, quien comercializa café tostado y molido, en un intento por dar valor agregado al grano, cuyo consumo por persona en México apenas rebasa el kilogramo anual.

El investigador Tinoco propuso para enfrentar las incertidumbres de la caficultura “la difusión de especies arábigas, la diversificación productiva, el uso de arbustos nativos, de controles biológicos y de abonos verdes”.

 

 


X
Lo mejor de la semana

Boletín semanal