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El Himalaya y un tsunami de origen humano

Las Fuerzas de Defensa de India rescatan a un peregrino luego de las inundaciones en el norteño estado de Uttarakhand. Crédito: Sujoy Dhar/IPS.

Las Fuerzas de Defensa de India rescatan a un peregrino luego de las inundaciones en el norteño estado de Uttarakhand. Crédito: Sujoy Dhar/IPS.

NUEVA DELHI, 28 jun 2013 (IPS) - En los suburbios de Rudraprayag, una localidad en el norteño estado indio de Uttarakhand cuyos muchos templos ejercen particular magnetismo sobre turistas y peregrinos hindúes, los visitantes paran a menudo para comer en un popular hotel construido justo sobre el río Alakananda.

El Alakananda, uno de los dos principales afluentes del Ganges, la sagrada línea de salvataje de India que fluye desde el morro de Gomukh, en el enorme glaciar Gangotri en el Himalaya, es reverenciado cual dios.

Una noche de hotel es barata, y los turistas nacionales e internacionales se acercan para admirar el imponente paisaje desde los balcones que miran a las montañas y glaciares que constituyen 90 por ciento del estado.

Pero por más idílica que luzca la escena, este hotel tuvo un papel involuntario en uno de los peores desastres naturales que el estado haya visto jamás. Fue el 15 de este mes, cuando inundaciones repentinas causadas por un aguacero y por filtraciones de los glaciares arrasaron con miles de peregrinos desprevenidos, en lo que los científicos llaman ahora “tsunami del Himalaya”.

El ministro jefe del estado dijo el jueves 27 que podría haber más de 1.000 muertos. Esa mañana se encontraron 300 cadáveres enterrados bajo el cieno, junto al templo más grande del poblado de Kedarnath.

Incontables turistas quedaron atrapados durante días en condiciones deplorables, hasta que la Fuerza de Defensa india los rescató por vía aérea.

Todavía hay miles de desaparecidos, y muchas localidades y sitios de peregrinación están inaccesibles, dado que las embravecidas aguas arrastraron consigo franjas enteras de carreteras, casas, comercios y víctimas.

Mientras el gobierno se esfuerza por completar la operación de rescate, los ambientalistas señalan que el desastre no fue simplemente un fenómeno natural inusual, sino el resultado de la construcción desenfrenada en la Tierra de los Dioses.


Proyectos hidroeléctricos

Durante años, una industria turística en auge, por la construcción ilegal de miles de posadas, hizo florecer enormes proyectos hidroeléctricos sobre los ríos, mientras que otras obras de infraestructura diseñadas para albergar a oleadas de visitantes presionaron indebidamente esta frágil zona ecológica.

Los científicos también sostienen que la instalación de represas sobre el Ganges, la invasión del lecho del río y las actividades mineras siembran el caos en la región.

“No hubo una evaluación creíble del impacto ambiental o social para cientos de proyectos”, dijo Himanshu Thakkar, coordinador de la Red de Asia Meridional sobre Represas, Ríos y Población, a IPS.

Según Mallika Bhanot, integrante de Ganges Ahvaan, un foro público para salvar al río sagrado, alrededor de 244 represas se construyen a lo largo del curso fluvial, mientras que otras tres se cancelaron después de que un segmento de 100 kilómetros, desde la desembocadura de Gomukh hasta la localidad de Uttarkashi, fue declarado zona ecológicamente sensible en diciembre de 2012.

“Incluso la notificación por parte del gobierno en Nueva Delhi se topó con la oposición del gobierno de Uttarakhand”, dijo Bhanot a IPS, pese a que se diseñó tras una minuciosa evaluación de la topografía, y con la intención de preservar las vidas humanas en una zona propensa a los deslizamientos de tierras.

Escalofriantes filmaciones del desastre registraron edificios de muchos pisos colapsando dentro del río cual mazo de naipes, mientras que automóviles, puentes y comercios fueron arrastrados por el torbellino. Según activistas, todo esto se podría haber previsto si el gobierno estadual hubiera respondido a los pedidos de cesar la construcción en las zonas aledañas al río.

El Centro para la Ciencia y el Ambiente (CSE, por sus siglas en inglés), con sede en Nueva Delhi, también raestrea el vínculo entre el desastre y la manera en que se implementa el desarrollo en esta región única.

Reconociendo la importancia económica de la generación de energía, la directora general del CSE, Sunita Narain, puso en duda “que el gobierno central o estadual haya considerado alguna vez el impacto acumulativo de los proyectos hidroeléctricos sobre los ríos y las montañas”.

“Actualmente hay aproximadamente 70 proyectos construidos (o por construirse) sobre el Ganges, que se espera generen unos 10.000 megavatios”, dijo a IPS.

Los canales de desvío y las reservas afectarán 80 por ciento del Bhagirathi, segundo afluente del Ganges, y 65 por ciento del Alakananda, enfatizó Narain. Durante la temporada seca, vastos tramos del río se secarán por completo.

Esas actividades, sostuvo, son muy lucrativas para los constructores, lo que vuelve casi imposible que pequeñas organizaciones ambientalistas hagan oír sus voces.

“Hay un fuerte lobby de la construcción en Uttarakhand”, dijo Bhanot, agregando que los fondos electorales de muchos políticos proceden directamente de proyectos hidroeléctricos.

Abundan las alternativas verdes, lo que incluye la generación de electricidad a partir de humo emitido por la quema de pinocha para impulsar turbinas, así como de otro tipo de biomasa o minicentrales hidroeléctricas, capaces de generar dos megavatios. Pero estos planes, menos redituables económicamente, no les caen bien a las corporaciones.

Narain dijo que este desastre en particular no puede atribuirse únicamente al cambio climático, pero que es innegable la creciente tendencia a eventos meteorológicos extremos, especialmente a un monzón más intenso e impredecible.

Aunque se admite ampliamente que el cambio climático es el resultado de la quema de combustibles fósiles y de la emisión de cantidades excesivas de dióxido de carbono a la atmósfera, está claro que la actual tragedia fue inducida por los seres humanos, planteó Thakkar.

Los desbordes de lagos glaciares en las montañas, que acarrearon rocas consigo, son apenas otra señal de que se ha alterado el delicado equilibrio de las fuerzas de la naturaleza, y Uttarakhand está pagando el precio.


Se requiere regulación

El turismo puede ser la columna vertebral de la economía de Uttarakhand, pero ahora está claro que los visitantes y los peregrinos son demasiados: según datos del gobierno, 42,2 millones de turistas indios y 227.000 extranjeros llegaron a la zona en 2012.

Se espera que esos números se dupliquen para 2017, mientras el estado se prepara para dar la bienvenida a 77,7 millones de viajeros del país y a casi 400.000 del exterior.

Estos arribos no solo estarán acompañados por desechos humanos y por la contaminación derivada del transporte, sino también por la infinita construcción de hoteles y por la justificación de más megaproyectos que nunca.

Expertos como Thakkar insisten en que el sector esté regulado en base a una adecuada evaluación científica de la región.

Esto no será fácil, dado que el turismo aporta muy necesarios ingresos al estado. El gobierno estima que cada turista gasta en promedio 38 dólares diarios, buena parte de los cuales van directamente a las arcas públicas a través del pago de entradas a sitios religiosos.

Pero aunque este ingreso derivado “del turismo religioso y cultural es un salvataje para muchos, no será sostenibe” a menos que “todas las actividades de desarrollo tengan en cuenta la vulnerabilidad del área”, dijo Thakkar.

El Himalaya, la cordillera más joven del mundo, ya es propenso a la erosión, a deslizamientos de tierras y a actividad sísmica.

“El desarrollo no puede tener lugar a costa del ambiente en ninguna región del país, y menos en el Himalaya”, enfatizó Narain.

 
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