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China y EEUU más cerca contra el cambio climático

Washington y Beijing investigarán sobre tecnología para la “captura de carbono” en las plantas a carbón. Crédito: Bigstock

Washington y Beijing investigarán sobre tecnología para la “captura de carbono” en las plantas a carbón. Crédito: Bigstock

WASHINGTON, 16 jul 2013 (IPS) - China y Estados Unidos acordaron un conjunto de iniciativas que podrían ayudar a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de sus respectivas economías, las más grandes del mundo y las más contaminantes.

Organizaciones ambientalistas aplaudieron la noticia inicial del acuerdo alcanzado entre el miércoles 10 y el jueves 11 de este mes. Además, parece que las relaciones entre las dos potencias mejoraron un poco, lo que podría servir de base para una nueva cooperación importante en las negociaciones internacionales sobre cambio climático.

“Fue una de las mejores sesiones sobre cambio climático en la que haya participado”, declaró el jueves un portavoz del gobierno de Barack Obama.

“No solo hubo autoridades de ambos países, sino que fueron intercambios francos, interesantes y, lo más importante, hubo propuestas para promover la cooperación”, añadió.

Los dos países acordaron concentrarse en grandes áreas, como reducir las emisiones derivadas del transporte pesado, fortalecer la eficiencia energética y mejorar la recolección de datos relativos a los gases contaminantes.

Washington y Beijing también aumentarán la investigación sobre tecnologías de “captura de carbono” en las plantas de generación eléctrica a carbón y colaborarán en la construcción de nuevos tendidos eléctricos “inteligentes”, para que sean más eficientes y también puedan incorporar más fácilmente fuentes renovables y generación distribuida (la que procede de muchas alternativas energéticas pequeñas).

Además, las conversaciones bilaterales también avanzaron sobre las modalidades de otro acuerdo histórico alcanzado entre Obama y el presidente de China, Xi Jinping, en junio, para reducir la cantidad de Hidrofluorocarbonos (conocidos por su sigla HFC), utilizados como refrigerantes y en aires acondicionados, que los dos países usan y producen.

“Claramente apuntan a algunos de los mayores sectores en términos liberación de gases de efecto invernadero –construcción, transporte y energía- que juntos concentran la mayoría de las emisiones de ambos países”, dijo Alden Meyer, director de la oficina de Washington de la Unión de Científicos Preocupados, en entrevista con IPS.

“Pero por ahora es difícil estimar el impacto real sobre las emisiones sin conocer más detalles”, puntualizó.

“La cuestión fundamental es si esas iniciativas solo ayudarán a los dos países a alcanzar los objetivos de reducción de emisiones ya establecidos de aquí a 2020”, remarcó.

“Sería bueno, por supuesto, pero no le estaría dando un impulso adicional al esfuerzo global”, explicó.

La actual política de Estados Unidos procura la disminución para 2020 de 17 por ciento de las emisiones contaminantes respecto de los niveles registrados en 2005.

China, por su parte, se propone como objetivo central reducir la “intensidad de carbono” de su economía entre 40 y 45 por ciento, también para fines de esta década.

No obstante, Meyer acotó que “todo el mundo coincide” en que ambos países tienen que hacer bastante más para poder evitar que la temperatura global suba más de dos grados para fin de siglo. Este es el actual objetivo colectivo que, según alertan especialistas, constituye un límite peligroso.

Estas conversaciones bilaterales también se consideran un gran éxito del secretario de Estado (canciller) estadounidense, John Kerry, conocido defensor del clima.

Kerry fue fundamental para crear un nuevo grupo de trabajo sobre cambio climático entre Estados Unidos y China, y se dice que promueve activamente este asunto en casi todos los países que visita.

“No es más un asunto marginal. Kerry convirtió al cambio climático en un punto fuerte de las conversaciones políticas, colocándolo entre lo más importante de la agenda geopolítica, junto con la seguridad y las cuestiones económicas”, remarcó Meyer.

“También ayudó que el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Agencia Internacional de Energía alertaran que el cambio climático es una gran amenaza para el desarrollo, así como para la economía mundial”, añadió.

Remendando la desconexión

El cambio climático no fue el único asunto tratado durante la cumbre entre China y Estados Unidos, conocida como Diálogo Estratégico y Económico, pero sí fue uno de los más destacados. En el encuentro se mostraron los resultados iniciales del grupo de trabajo creado en abril para el tema.

“Queremos demostrarle al mundo que las dos mayores economías pueden cooperar para ayudar a atender los desafíos ambientales”, declaró la semana pasada un portavoz del gobierno de Estados Unidos.

El grupo sobre cambio climático lleva adelante un trabajo especialmente intensivo, que se espera continúe.

Se prevé que el grupo llegue a un acuerdo en octubre sobre la implementación de las cinco primeras iniciativas.

El gobierno de Obama dio a entender que el tema del cambio climático permanecerá en la agenda anual del Diálogo Estratégico y Económico, que incluirá la revisión anual de las iniciativas emprendidas, así como el lanzamiento de otras nuevas.

Los resultados del intercambio de la semana pasada podrán servir como plataforma para impactar en las negociaciones internacionales previas a la cumbre de París de 2015, cuando los gobernantes del mundo se reunirán para diseñar un nuevo acuerdo global contra el recalentamiento planetario.

“Hay un renovado impulso en el intercambio entre China y Estados Unidos sobre cambio climático. Los esfuerzos bilaterales son fundamentales, y esta colaboración es una inyección adicional para abordar el tema a escala mundial”, reza un comunicado de Jennifer Morgan, directora del programa de clima y energía del World Resources Institute, un grupo de estudio con sede en Washington.

“Estas acciones ayudan a crear confianza y a mejorar la cooperación entre dos grandes países. Los beneficios son claros. Ahora necesitamos que tomen medidas para disminuir las emisiones contaminantes en el mundo y aprovechar las oportunidades económicas de un futuro con menos dióxido de carbono”, añadió.

Meyer, de la Unión de Científicos Preocupados, señaló que la desconexión entre estos dos países en materia de cambio climático constituyó un obstáculo clave en el avance de las negociaciones internacionales de los últimos años.

“En la medida en que ahora cooperen, esperemos que derive en una asociación más útil en las negociaciones para un acuerdo posterior a 2020”, observó.

“En París, en 2015, vamos a necesitar un amplio compromiso y cooperación entre los gobernantes de las grandes potencias, que no tuvimos antes de la cumbre de Copenhague (2009)”, precisó.

“Contar con esta nueva relación dos años antes de la cumbre de París es algo bueno. Será esencial ese nivel de compromiso entre los gobernantes”, subrayó Mayer.

 


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