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“La clase media tiene voz y se hace oír” en Brasil

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Rebeca Grynspan: “Hay que prestar mucha atención a la expansión de las clases medias, que trae consigo nuevas demandas a los estados. Crédito: Gentileza del PNUD

Rebeca Grynspan: “Hay que prestar mucha atención a la expansión de las clases medias, que trae consigo nuevas demandas a los estados. Crédito: Gentileza del PNUD

RÍO DE JANEIRO, 3 jul 2013 (IPS) - Las protestas que toman las calles de cientos de ciudades de Brasil son el resultado de la expansión de la clase media, que ahora busca ser escuchada en sus demandas, señaló Rebeca Grynspan, tras su visita al país para inaugurar el Centro Mundial de  Desarrollo Sostenible.

Grynspan, secretaria general adjunta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y administradora asociada del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), defendió una agenda constructiva para incluir la participación de la sociedad toda en el sistema político de toma de decisiones.

El PNUD estima que 80 por ciento de la clase media del mundo va a vivir en países en desarrollo para 2050 y que, por tanto, habrá una mayor demanda social sobre esos estados.

El centro internacional conocido solo como Río+ fue creado por el gobierno centroizquierdista de Dilma Rousseff, con apoyo del PNUD, y tiene como objetivo abordar cuestiones relacionadas con el clima, la reducción de la pobreza, las problemáticas de las ciudades y contribuir en general a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

IPS: ¿Qué representa el recién lanzado Centro Río+ justo un año después de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (Río+20)?

REBECA GRYNSPAN: El Centro Río+ es realmente la concreción de lo que hablamos en la conferencia Río+20, cuando decidimos la creación de esta entidad y lo firmamos con el gobierno de Brasil.

Se trata de aprovechar este momento en que hay una conversación global sobre cómo este mundo va a llevar adelante una agenda de desarrollo única en la cual converja todo lo que hemos aprendido en los Objetivos de Desarrollo para el Milenio (ODM) y el marco del crecimiento sostenible.

IPS: ¿Cómo pensar una agenda de desarrollo única para el mundo? ¿Cuáles son los retos para el Centro Río+?

RG: Tratar de unir las soluciones en los tres pilares del desarrollo sostenible, que son económicas, sociales y ambientales, y cambiar el discurso de negativo a positivo.

Para eso, usted tiene que unir a las comunidades profesionales. El diálogo de los tres grupos sectoriales es igual a traer al ministro de Hacienda para que dialogue con el de Ambiente, que solo no puede hacer la transformación. Además de comulgar con una comunidad más amplia, academia, sector privado y organizaciones de la sociedad civil.

Es el legado de lo que Brasil ha hecho. Tuvimos la Cumbre de la Tierra de 1992, Río+20 el año pasado y los dos han sido “turning points” (puntos de inflexión) en términos de la discusión del desarrollo sostenible. Me parece muy simbólico ponerlo aquí en Río.

IPS: Para usted, ¿el mundo tiene que apurarse o tenemos tiempo hasta 2015? ¿Hay alguna perspectiva de definir los ODS?

RG: El panel de alto nivel le dio un reporte al secretario general (de la ONU, Ban Ki-moon) y  ahora también está haciendo lo propio un grupo de trabajo interagencias.

Con esos dos insumos, Ban va a ir a la Asamblea General de la ONU en septiembre para informar sobre la marcha de los ODS.

Esperamos que en septiembre de 2014 se hayan reunido todos los elementos para tomar una decisión sobre los ODS y el marco del desarrollo que el mundo quiere para el futuro.

IPS: ¿Qué aspectos deben abarcar los ODS? ¿Serán una continuidad de los ODM?

RG: Los ODM fueron muy importantes, trajeron acción a nivel nacional e internacional, una contribución importante a la educación, a la igualdad entre niños y niñas, al combate contra la pobreza, el sida, la tuberculosis y la malaria.

Pero tienen varios elementos que se espera que sean superados en la próxima agenda, porque no son universales. La mayoría de los ODM eran para los países en desarrollo, solo había uno para todos que era el último, de cooperación global.

La agenda de los ODS tiene que ser universal. Va a tener que dar un espacio para adaptarse a las condiciones específicas de cada país. Hay un llamado a no basarse solo en promedios, sino en desagregar los indicadores.

En países y sociedades desiguales, los promedios esconden más de lo que revelan. El panel de alto nivel propuso 12 ODS para 2030.

IPS: ¿Qué rol puede tener Brasil para la formulación de los ODS?

RG: Brasil puede tener un gran peso en las decisiones, pues tiene un gran liderazgo, una gran capacidad para negociar, y posee un gran entendimiento de lo que es hacer esto desde un país en desarrollo. Necesitamos eso para, efectivamente, lograr la convergencia en los ODS que se hagan ambiciosos y posibles.

IPS: Brasil logró sacar a 40 millones de personas de la pobreza, pero igual ahora hubo un estallido social de protestas. ¿Cómo ve este escenario?

RG: Una de las cosas que está pasando en el Sur es la expansión de la clase media, y eso se incrementará para 2050, cuando 80 por ciento de sus habitantes estén en esta franja social.

Hay que prestar mucha atención a este fenómeno de progreso, que trae consigo demandas al Estado de mejor educación y salud, así como ciudades más preparadas, y gobernanza adecuada.

No son fenómenos divorciados, sino parte del progreso, pero la clase media tiene voz y es lo que estamos oyendo en este momento. Ha habido un avance tan rápido, que la calidad de los servicios que la clase media demanda viene rezagada.

IPS: ¿Cómo Brasil puede consolidar su crecimiento y la demanda social por servicios y políticas públicas de calidad?

RG: Tengo una gran confianza en el sistema democrático brasileño, que va a lograr procesar las demandas de la ciudadanía en una agenda constructiva hacia adelante.

Sus autoridades pueden ver esto como una llamada de atención para que el sistema político logre procesar reclamos mucho más fuertes de la clase media, que no se va a conformar y va a exigir calidad y participación.

Si los partidos políticos usan estas protestas para construir y responder a esas demandas, Brasil va a seguir por una senda de progreso democrático.

 
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