Brecha juvenil en empleo y sexualidad segura
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Brecha juvenil en empleo y sexualidad segura

Ahmad Alhendawi, enviado especial del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas para la Juventud, dialoga con participantes del programa Jóvenes en Red del barrio montevideano de Manga. Crédito: David Puig/UNFPA

MONTEVIDEO, 12 ago 2013 (IPS) - Las fallas del sistema educativo de América Latina y el Caribe crean desigualdades que siguen alejando a gran parte de la población joven de los empleos dignos y de una sexualidad segura.

Alrededor de la mitad de las y los jóvenes sexualmente activos de la región jamás usaron un método anticonceptivo, y se estima que 20 por ciento de las niñas y niños de la región son hijos de madres adolescentes, de entre 10 y 19 años.

Mientras, la prevalencia del VIH (virus de inmunodeficiencia humana, causante del sida), aunque ha disminuido, sigue siendo alta. Unos 250.000 latinoamericanos de entre 15 y 24 años viven con VIH.

Estos datos fueron divulgados en el marco de la Primera Reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe, que se celebra desde este lunes 12 hasta el jueves 15 en la capital de Uruguay.

Para la directora regional del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), Marcela Suazo, el problema se debe a que “no hay suficiente acceso a educación sexual en la región”.

Esta formación “todavía está ausente en el currículum nacional básico de muchos escuelas públicas, mientras que algunas privadas sí están brindando conocimiento e información”, dijo a IPS.

Suazo argumentó que se forma una brecha: mientras los servicios médicos avanzan, la educación y la difusión de información sobre derechos sexuales y reproductivos sigue siendo limitada, lo que dificulta que los jóvenes accedan a una atención plena.

La funcionaria participó este lunes 12 de un foro en conmemoración del Día Mundial de la Juventud, organizado como preámbulo de la reunión regional.

El encuentro, en el que se analizarán los progresos alcanzados desde la adopción del Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD), celebrada en El Cairo en 1994, es organizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y el gobierno de Uruguay, con apoyo del UNFPA.

Todo progreso es provisorio

En su discurso inaugural de la conferencia, el presidente de Uruguay, José Mujica, postuló que "no es el tiempo de los sueños fáciles para los jóvenes".
"Necesitamos trabajadores eficaces para la economía; no les preguntamos si son felices o no, esa es otra cuestión; ni hasta cuándo se puede multiplicar la demanda y cuáles son los límites de la naturaleza", dijo.
"¿Y qué es la felicidad? No tengo respuestas, pero no puede estar muy lejana a la libertad", agregó Mujica, arrancando aplausos del público que llenaba uno de los salones del hotel Radisson, en el centro de Montevideo.
Luego de indicar la importancia del pensamiento para "entender la esencia de la vida humana", el mandatario advirtió que "todo progreso es provisorio" y concluyó con "un ruego a los jóvenes: no se dejen robar la juventud de adentro. La de afuera, inevitablemente se la lleva el tiempo".

Suazo también sostuvo que siguen existiendo prejuicios en torno a la educación sexual. “Los adultos nos comportamos diferente con las personas que consideramos jóvenes y las vemos menos aptas, y entonces eso nos hace ser prejuiciosos”, dijo a IPS.

Aun cuando existan buenos servicios de salud sexual y reproductiva, muchas mujeres jóvenes terminan disuadidas de no utilizarlos porque se sienten juzgadas por su comportamiento sexual, aseveró.

“Necesitamos superar esta barrera porque está directamente relacionada con el embarazo adolescente, con la reproducción de la pobreza y con la desigualdad, que es la deuda pendiente de América Latina y el Caribe hacia el futuro”, subrayó.

La pérdida de los derechos sexuales y reproductivos de las jóvenes latinoamericanas incide directamente en sus posibilidades de concluir sus estudios y eludir la pobreza.

En esta región, entre 15 y 40 por ciento de las mujeres jóvenes declaran que su primera experiencia sexual fue a la fuerza, y cerca de 30 por ciento de las adolescentes se casan antes de cumplir los 18 años.

A esto se refirió el director ejecutivo del UNFPA, Babatunde Osotimehin, en el acto inaugural de la conferencia, cuando dijo que “se necesita hacer más para ampliar la capacidad de las mujeres de ejercer sus derechos sexuales y reproductivos”.

El enviado especial del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas para la Juventud, Ahmad Alhendawi, también subrayó la importancia de la educación sexual.

“Es fundamental para los jóvenes saber más sobre sus cuerpos. Cada seis minutos, una persona joven resulta afectada por el VIH/sida y eso es inaceptable. Esos son números peligrosos”, dijo a IPS. “Proveyendo herramientas e información, seremos capaces de afrontar este problema”, agregó.

Según datos del Grupo de Trabajo de Alto Nivel para la CIPD, el segmento actual de jóvenes y adolescentes es el más numeroso de la historia de la región: 26 por ciento de los más de 600 millones de habitantes, lo que constituye un “bono demográfico” que se debería aprovechar.

Pero el desempleo juvenil es la expresión de otra brecha entre la educación y el mercado laboral.

“El sistema educativo no está brindando a los jóvenes las habilidades y el conocimiento que necesitan para entrar al mercado laboral. Este desajuste es una burla y reduce las posibilidades de los jóvenes de obtener oportunidades de empleo decente”, dijo Alhendawi a IPS.

“A nivel mundial, 73,4 millones de jóvenes están desempleados. Ese número nos obliga a todos a responder rápidamente al problema”, añadió.

Alhendawi subrayó la importancia de incrementar las inversiones en ese sector etario y llamó a gobiernos e instituciones privadas a brindar servicios financieros para que los jóvenes puedan crear sus propios negocios, para dejar de ser “buscadores de empleo” y convertirse en “innovadores y creadores de empleos”, dijo.

"Aun cuando existan buenos servicios de salud sexual y reproductiva, muchas mujeres jóvenes terminan disuadidas de no utilizarlos porque se sienten juzgadas por su comportamiento sexual". - Marcela Suazo

En América Latina y el Caribe, solo 10 por ciento de los jóvenes trabajan en la economía formal, señaló Suazo.

Los jóvenes “son los primeros en perder el empleo cuando hay recortes, y cuando se quieren integrar al trabajo formal se enfrentan a requisitos, como los cinco años de experiencia, cuando recién están saliendo de la universidad”, indicó.

Además, “estamos frente a una nueva revolución industrial-tecnológica. Es necesario revisar los sistemas educativos de forma tal que permitan desarrollar las habilidades, las destrezas y el conocimiento necesario para que (los jóvenes) se puedan incorporar a esos espacios de innovación”, agregó.

La funcionaria del UNPFA reconoció que la educación avanzó en ciertos aspectos en América Latina, pues se alcanzó una cobertura de 95 por ciento en enseñanza primaria. “Pero cuando vamos a nivel secundario y universitario, esos números comienzan a descender considerablemente”, indicó.

“La educación primaria no logra desarrollar las habilidades y destrezas que permitan a las personas incorporarse en los procesos de desarrollo en el área productiva en ese momento”, sostuvo.

En tanto, el secretario general de la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ), Alejo Ramírez, llamó a los gobiernos a priorizar a la población juvenil en sus inversiones.

“El crecimiento económico que se ha dado en América Latina en los últimos tiempos ha servido para desarrollar a muchos sectores, pero los jóvenes, los que más sufren el desempleo y la desigualdad, son los últimos a quienes llegan los procesos de inversión pública”, lamentó.

Se calcula que solo 20 por ciento de los recursos e inversiones sociales benefician a las personas menores de 30 años, apuntó.

La OIJ presentó también la Primera Encuesta Iberoamericana de Juventudes – El futuro ya llegó. Curiosamente, señaló Ramírez a IPS, el principal hallazgo de la investigación es que dos de cada tres jóvenes creen que en cinco años van a estar mejor, “lo que marca un importante optimismo”.

 


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