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Líderes opositores iraníes esperan que libertad llegue con Rouhani

WASHINGTON, 3 ago 2013 (IPS) - Hassan Rouhani asumirá este domingo 4 como nuevo presidente de Irán, despertando esperanzas de un avance diplomático en la crisis nuclear y también en la definición del destino de tres figuras clave de la oposición.

Líderes opositores iraníes esperan que libertad llegue con Rouhani

El líder reformista Mir Hussein Mousavi está bajo arresto domiciliario desde febrero de 2011. Crédito: Hamed Saber/cc by 2.0.

No resultaría sorprendente que Rouhani intentara negociar el levantamiento de las sanciones internacionales, que le han causado un enorme daño a su economía.

Pero hay otra importante fuente de inestabilidad para el régimen iraní, que suele olvidarse en Occidente, y son las profundas divisiones causadas por las elecciones presidenciales de 2009 y el posterior arresto de tres influyentes líderes reformistas: Mehdi Karroubi y los espsos Mir Hussein Mousavi y Zahra Rahnavard.

La campaña de Rouhani se centró no solo en mejorar la situación económica de Irán, sino también en atenuar la atmósfera “securitizada” en el país, y lograr la liberación de Karroubi, Mousavi y Rahnavard, que según rumores que circulan en Teherán sería inminente.

Desde la perspectiva del líder supremo, ayatola Ali Jamenei, la liberación condicional de Mousavi y Karroubi podría empezar por sanar las heridas internas en Irán.

Sin embargo, la liberación de un grupo etiquetado como “sedicioso” por el gobierno también podría ser muy riesgosa. Podría considerarse que Jamenei admite un error, lo cual podría intensificar las batallas entre facciones dentro del sistema.

La resolución de la crisis nuclear no solo depende de las relaciones entre Estados Unidos e Irán, sino también de otros factores que incluyen el destino de tres prisioneros iraníes.

Durante su campaña, Rouhani apeló a tres electorados diferentes: los conservadores gobernantes, los reformistas y el resto de la ciudadanía.

Político hábil y calculador, se las arregló para ganar las elecciones sin alterar el delicado equilibrio político en Irán.

Rouhani es partidario de un régimen conservador, aunque de un estilo diferente al del saliente presidente Mahmoud Ahmadineyad. Cree en el sistema de gobierno religioso de Irán, pero no en “exportar” la revolución.

Para Rouhani, la República Islámica debería fortalecerse en el ámbito interno antes de lanzarse a aventuras en el exterior.

Javad Zarif, probable futuro ministro de Relaciones Exteriores, resulta bastante ilustrativo en este sentido. Avezado diplomático, en 2002 ayudó a Estados Unidos a establecer un gobierno post-Talibán en Afganistán. Probablemente intente reparar las relaciones de Irán con el resto del mundo, lo que tal vez incluya a Estados Unidos.

La dedicación de Rouhani a las reformas promovidas por Mousavi, Karroubi y Rahnavard es incierta. Le gustaría reducir la represión en el país y hacer que la población sea más “próspera”. Pero esto no se traduce en la creencia en reformas fundamentales.

Lo más probable es que Rouhani quiera ver resurgir al Irán previo a 2009, en el que la izquierda y los conservadores de la República Islámica coexistían y trabajaban juntas para mantener la teocracia revolucionaria.

No obstante, a los ultraconservadores dentro del sistema político de Irán les producen temor sus intenciones. Aunque lo etiquetan como un revolucionario “de principios”, le advirtieron que no designe a figuras “sediciosas” dentro de su gobierno.

Esto puede incluir a funcionarios favorables al expresidente Mohammad Jatami, pesadilla de los ultraconservadores.

El periódico Kayhan, durante mucho tiempo considerado portavoz de los conservadores de Irán, ha sido particularmente duro con los reformistas y no tan sutil en sus advertencias a Rouhani.

Otros conservadores, como el jefe del Poder Judicial, Sadegh Larijani, también advirtieron que las “cobras” reformistas están “levantando sus cabezas nuevamente”.

Parecería que el futuro gabinete ministerial de Rouhani incluirá principalmente a tecnócratas y conservadores moderados. Reformistas influyentes como Jatami probablemente desempeñarán un rol detrás de escena, asesorando al nuevo presidente.

¿Pero qué ocurrirá con Mousavi, Rahnavard y Karroubi?

La pareja Hussein Mousavi-Rahnavard continúa bajo arresto en su residencia. Informes desde Irán señalan que su situación (casi no tienen contacto con el mundo exterior) les ha causado serios problemas de salud. Sobre Karroubi se informa que está bajo arresto en una casa del Ministerio de Inteligencia, y también que padece varias enfermedades.

La muerte de cualquiera de ellos podría ser un duro golpe al equilibrio político en Irán, y a la reputación de Rouhani. Él prometió obtener su liberación. ¿Actuará su gobierno de manera acorde?

Rouhani no comanda el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Es probable que este, y su jefe, Jamenei, desempeñen el papel más importante a la hora de determinar los destinos de Mousavi, Karroubi y Rahnavard. Hasta ahora, el trío está detenido sin que haya mediado un juicio.

Resulta interesante que el sitio web Basirat, vinculado a la Guardia Revolucionaria, haya declarado que “si se sigue la ley, un tribunal competente debe investigar los delitos de estos individuos”.

Esta es una de las pocas veces en que el régimen habla tan abiertamente de juzgar al trío reformista, dado que temen que un juicio les dé la oportunidad de desafiar públicamente a Jamenei.

¿Puede que se esté considerando juzgar a los tres líderes de la oposición? Esto en sí mismo no sería admitir una derrota, sino que podría cimentar el camino para un acuerdo entre los sextores en pugna.

Como Jamenei declaró reiteradamente, la unidad nacional es esenciar para tratar con los enemigos externos de Irán.

Rouhani, conocido por tender puentes en Irán, puede en teoría sentar las bases para la unidad nacional mientras intenta negociar el programa nuclear. Pero el puente en el que está parado es poco firme. A él y a sus partidarios les insumirá muchos esfuerzos guiar al régimen hacia la estabilidad.

Los avances en materia de negociaciones nucleares y el levantamiento de las sanciones puede ayudar. Las sanciones más recientes del Congreso de Estados Unidos contra Irán volverán más difícil el trabajo de Rouhani y darán poder a los ultraconservadores.

Y cualquier medida interna y exterior que los ultraconservadores consideren amenazante puede poner en peligro la presidencia de Rouhani. Esto no solo renovará las disputas dentro del propio régimen, sino que también hará colapsar las negociaciones nucleares.

En cuanto a las negociaciones, a menudo se dice que se necesitan dos para bailar tango: Estados Unidos e Irán. Pero en realidad, la danza de Rouhani tiene muchos participantes, algunos de los cuales están más interesados en sí mismos y son más traicioneros que otros.

El gabinete que designe Rouhani será un importante indicador de sus intenciones. Y el destino de Karroubi, Mousavi y Rahnavard puede ser el más importante de todos.

Alireza Nader es analista de políticas internacionales en la no gubernametnal y apartidaria Corporación RAND.

 

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