Ruta en Parque Nacional do Iguaçu puede acabar en impasse
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Ruta en Parque Nacional do Iguaçu puede acabar en impasse

Un camino que evitaría a los turistas tener que pasar a la vecina Argentina para avistar las famosas Cataratas do Iguaçu, abre un nuevo conflicto entre ecologistas y autoridades de Brasil.

Protesta contra la reapertura de la carretera en el Parque Nacional do Iguaçu. Crédito: Cortesía SOS Mata Atlântica.

RÍO DE JANEIRO, 13 ago 2013 (IPS) - Varias organizaciones piden ayuda a la Unesco para evitar la reapertura del Caminho do Colono, una carretera del sur de Brasil que atraviesa el Parque Nacional do Iguaçu, designado Patrimonio Mundial Natural en 1986.

Hidroeléctricas en la Amazonia, reformas al Código Forestal y conflictos agrarios: la población de Brasil se acostumbró en las últimas décadas a varias crisis que colocan en extremos opuestos a organizaciones ambientalistas y autoridades.

Uno de esos casos es el del Caminho do Colono, una carretera cerrada desde hace más de una década en el sureño estado de Paraná, que puede reabrirse si se aprueba un proyecto de ley que está a estudio del Senado, tras ser aprobado apenas por una comisión de la Cámara de Diputados.

La carretera de 18 kilómetros existe desde 1925, cuando las comunidades locales la utilizaban como camino informal y para el transporte de yerba mate extraída de la región.

Tiempo después se integró a la red vial brasileña, formando parte de la ruta PR-495, que une la ciudad de Serranópolis do Iguaçu, en el límite norte del parque, y la localidad de Iguiporã, en el municipio de Marechal Cândido Rondon.

En 1986 se cerró el camino por primera vez, al implementarse el plan de manejo elaborado para el parque, una unidad de conservación creada en 1939 que se extiende por toda la región atravesada por la carretera y que alberga la mayor porción del bioma Mata Atlântica del sur del país.

Ese mismo año, el parque fue designado Patrimonio Mundial Natural por la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura). Posteriormente, el camino se reabrió de modo ilegal, pero en 2001 el gobierno determinó que se clausurara definitivamente.

El parque se ubica en el extremo oeste de Paraná, a 17 kilómetros del centro de la ciudad de Foz do Iguaçu y cerca de la triple frontera con Argentina y Paraguay. El lugar alberga las Cataratas do Iguaçu, cuya belleza les valió la inclusión en la lista de las Siete Maravillas de la Naturaleza elaborada por la fundación suiza New7Wonders.

Legisladores de la zona presentaron varios proyectos de ley para la reapertura del Caminho do Colono. Uno de ellos, el PL 7.123/2010, redactado por el diputado federal Assis do Couto, del gobernante Partido de los Trabajadores, puede ser aprobado este mes por el Senado.

El objetivo es estimular el turismo y la educación ambiental y evitar que los turistas tengan que pasar por Argentina para llegar a las cataratas, dijo Couto a Tierramérica.

La inminencia legislativa llevó a unas 1.000 entidades brasileñas a solicitar por carta a la Unesco que intervenga para evitar que la carretera se reabra.

“El autor del proyecto y sus defensores apuntan que la carretera promoverá la preservación, la educación ambiental y el desarrollo sostenible regional, en tanto están ampliamente registrados y comprendidos los impactos de las carreteras en áreas protegidas. Los datos históricos no muestran ningún efecto positivo del Caminho do Colono en la economía local, regional, estadual o nacional”, señala la carta.

El diputado Couto asevera que su proyecto prevé el control del tránsito por el lugar y prohíbe el paso de camiones.

“La vía no podrá ser asfaltada ni pavimentada para evitar la impermeabilización del suelo. Los automóviles no podrán circular de noche. Aparte, la apertura de la carretera representa una mayor presencia del Estado, lo que va a inhibir la actual extracción ilegal de palmito. La policía ha encontrado hasta campamentos de palmiteros en el área”, agregó.

Según Couto, el camino beneficiará a las comunidades locales, aunque el argumento no convence al jefe del área de conservación y manejo del parque, el biólogo Apolonio Rodrigues.

“La carretera no es relevante si se considera el flujo de producción y la red vial de la región. Solo se la ve como un atajo que reduce la distancia para las personas que van de sur a norte, y a las que les gustaría acortar camino por dentro del parque», dijo Rodrigues a Tierramérica.

«Si consideramos la importancia del parque para la humanidad, no se justifica la apertura de la carretera para favorecer a un grupo pequeño de personas”, añadió.

La carretera fragmentaría el ecosistema, planteó. «Aparte, puede ser una puerta de entrada de especies exóticas y su uso puede degradar con sedimentos los cursos de agua», advirtió.

Otro problema que destacan las organizaciones contrarias al camino es el peligro que entrañaría para los jaguares (Panthera onca), una especie cuya población ya se redujo en 90 por ciento.

Se estima que hay apenas 18 ejemplares vivos en una zona donde estaban registrados hasta 180 jaguares. Es posible que en los próximos 80 años la especie desaparezca completamente de esa región, dijo a Tierramérica el coordinador del Centro Nacional de Investigación y Conservación de Mamíferos Carnívoros, Ronaldo Morato.

El Centro pertenece al Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad, responsable de la gestión del Parque Nacional do Iguaçu.

El área «ya sufre con la caza. Se requieren acciones urgentes y la apertura de la carretera no contribuye a la preservación”, agregó Morato.

Los críticos del proyecto sostienen que la insistencia responde al interés de productores locales de soja, que tendrían un camino más corto para transportar su mercadería.

Pero Couto rebate esos argumentos, pues el tránsito de camiones estaría prohibido. «Los productores ya tienen otras rutas establecidas», aseveró.

La carretera requiere reformar la Ley del Sistema Nacional de Unidades de Conservación, para incluir el concepto de carretera-parque, un precedente para la apertura indiscriminada de rutas en zonas protegidas, advirtieron los firmantes de la carta a la Unesco, que todavía no se ha pronunciado.

Para el diputado Couto, en cambio, así se eliminaría un vacío de la legislación ambiental, pues otras unidades de conservación ya poseen carreteras en su interior. “Un ejemplo es la Paraty-Cunha, en el Parque Nacional da Serra da Bocaina”, destacó.

 

Este artículo fue publicado originalmente el 10 de agosto por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica.

 


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