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Grupos religiosos son socios clave de la ONU en el desarrollo

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Azza Karam, alta asesora sobre cultura en el UNFPA. Crédito: UN Photo/Paulo Filgueiras

Azza Karam, alta asesora sobre cultura en el UNFPA. Crédito: UN Photo/Paulo Filgueiras

NACIONES UNIDAS, 20 sep 2013 (IPS) - La Organización de las Naciones Unidas (ONU) es considerada una de las instituciones más laicas del mundo, con 193 países miembros representando a pueblos y culturas diferentes y profesando tanto convicciones religiosas como agnósticas.

No obstante, los grupos de fe siguen jugando un papel clave en una amplia gama de temas dentro de la agenda política, social y económica de la ONU, como derechos humanos, población, salud, educación, infancia, mantenimiento de la paz, desarme y refugiados.

El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) es quizás la única agencia del foro mundial que desde 2002 invirtió en forma contundente y sistemática en la creación de la Red Global Interreligiosa, conformada por más de 500 organizaciones no gubernamentales para atender a comunidades marginadas en todo el mundo.

Entre estas organizaciones se destacan World Vision, Islamic Relief, Caritas, el Consejo Mundial de Iglesias, la Asociación Cristiana Femenina Mundial y Cafod, la agencia oficial de ayuda católica para Inglaterra y Gales.

En entrevista con IPS, Azza Karam, alta asesora sobre cultura en el UNFPA, destacó que las organizaciones religiosas son las más antiguas proveedoras de servicios sociales y económicos.

Por tanto, no son nuevas en este tipo de tareas. “En otras palabras, cuando se trata de servicios sociales, sobre todo en áreas de ayuda humanitaria, salud y educación, son la ONU y las agencias internacionales de ayuda al desarrollo las que pueden catalogarse como relativamente ‘recién llegadas’”, dijo.

Karam, quien posee un doctorado en ciencias ambientales de la Universidad de Amsterdam, se desempeñó también como asesora de políticas en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

IPS: ¿Cuán efectivos son los grupos religiosos, especialmente en los países musulmanes y católicos donde están limitados los derechos reproductivos de las mujeres?

AZZA KARAM: Depende de cómo se defina “efectivos”. En la mayor parte del mundo son proveedores de atención médica básica, que incluye servicios de salud sexual y reproductiva. En algunas comunidades pobres son los únicos que brindan esos servicios. Así que, si la efectividad se mide por esto, lo son.

Por otro lado, nosotros evaluamos la efectividad también considerando la defensa de servicios de planificación familiar polémicos, como los métodos modernos de anticoncepción, en contraposición con otros “naturales”. En esto, la actitud de los grupos religiosos varía literalmente de comunidad a comunidad, y más aún entre los diferentes países, dependiendo de un sinnúmero de factores.

Esos factores pueden ser el contexto social y cultural, las relaciones y la diversidad entre los líderes religiosos y las comunidades, los marcos legales y su implementación o falta de implementación, entre otras cosas.

IPS: ¿Cuán permanentes son los servicios provistos por las organizaciones religiosas?

AK: Cuando vemos la forma en que ofrecen servicios de salud en contextos de conflictos o desastres humanitarios, notamos que muchos grupos religiosos son los primeros en cubrir esas necesidades antes, durante y después de que la situación se considere una “emergencia”.

Muchos actores internacionales llegan en esas complejas emergencias humanitarias y ofrecen servicios fundamentales que salvan vidas. Pero muchos se terminan yendo. Los grupos religiosos rara vez se van, pues muchas veces están dentro de las comunidades, pertenecen a ellas y son formados por ellas.

IPS: ¿Cuál podría ser la contribución de los grupos de fe a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que discute la ONU para su agenda posterior a 2015?

AK: Muchas entidades religiosas han estado involucradas y siguen estando muy activas en numerosos foros que ha provisto la ONU para la sociedad civil en la discusión de la agenda post-2015 y los ODS.

De hecho, el UNFPA, como coordinador del Equipo de Tareas Inter-agencias de la ONU para Involucrar a los Grupos de Inspiración Religiosa en el Desarrollo, recibió el pedido del Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo (GNUD) de convocar una reunión con varias organizaciones de fe a comienzos de 2012.

El propósito fue discutir su papel, perspectivas y potencial, así como sus contribuciones a los debates y a las iniciativas en torno a los procesos post-2015. Más de 30 organizaciones religiosas asistieron a la consulta, y muchas siguen involucradas en una gran variedad de plataformas e iniciativas.

IPS: ¿Cuáles son esas plataformas e iniciativas?

AK: Muchos grupos religiosos participan de diversos esfuerzos de difusión y promoción en sus propias jurisdicciones, informando sobre los procesos de la ONU y luego reuniendo la opinión de sus instituciones y comunidades, para luego comunicar las variadas visiones, necesidades y prioridades al amplio grupo de responsables de políticas en el sistema de las Naciones Unidas.

Muchos también presionan activamente a sus propios gobiernos en cuestiones de desarrollo que consideran clave, y en objetivos que su experiencia como proveedores de servicios les ayuda a identificar.

Varios han producido investigaciones, información y análisis, así como documentos de posición, a la vez de organizar debates y foros, e incluso campañas lideradas por redes de jóvenes y mujeres.

IPS: ¿Cuán significativas son esas iniciativas?

AK: Las entidades religiosas llevan adelante significativas campañas con los gobiernos nacionales y dentro de la ONU, así como en otros círculos intergubernamentales y de la sociedad civil, destinadas a alcanzar metas realistas y a hacer que los políticos rindan cuentas sobre varios temas, particularmente cambio climático, pobreza, desigualdad y buena gobernanza.

Algunas son implacables al exigir que los estados miembros de la ONU resuelvan difíciles temas políticos, como el recalentamiento planetario, la financiación de la agenda post-2015, la corrupción y el fraude.

También reclaman un seguimiento de los avances en las metas globales y piden que se propongan métodos para que los gobiernos y las instituciones intergubernamentales sean más transparentes y responsables.

 

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