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Pueblo siciliano contra antenas militares de Estados Unidos

Las antenas del MUOS en el alcornocal de Niscemi. Crédito: Cortesía de Fabio D'Alessandro.

Las antenas del MUOS en el alcornocal de Niscemi. Crédito: Cortesía de Fabio D'Alessandro.

LUCCA, Italia, 16 oct 2013 (IPS) - Niscemi, con sus 30.000 habitantes y sus casas blancas, es un típico pueblito del sur de la isla italiana de Sicilia. Se destaca no solo por su antiguo bosque de alcornoques, sino por las antenas y radares militares que Estados Unidos instaló dentro de esa área protegida.

Casi un tercio del municipio está cubierto de alcornoques, vestigios de los bosques de robles que alguna vez cubrieron la parte centro-sur de Sicilia.

Pero justo dentro del bosque de 3.000 hectáreas, que en 1997 fue declarado Sitio de Importancia Comunitaria, se encuentra la Instalación de Transmisión de Radio Naval (NRTF, por sus siglas en inglés), con unos 40 aparatos para comunicaciones de radio con aviones, satélites y  submarinos militares.

Aunque oficialmente la base pertenece al ejército italiano, su uso está reservado a la armada de Estados Unidos, como parte de la Estación Aeronaval de Signonella.

En los últimos años, la NRTF se convirtió en blanco de protestas de los habitantes de Niscemi.

La base posee una de las cuatro estaciones de tierra del Sistema Objetivo de Usuario Móvil (MUOS, por sus siglas en inglés), un nuevo y ambicioso sistema de comunicación satelital que, según el sitio web de la armada estadounidense, tendrá una capacidad 10 veces superior al que está actualmente en uso.

Algunas partes de esa instalación ya son visibles desde el centro del pueblo, y mucho más en las imágenes satelitales, donde tres antenas de 20 metros de diámetro sobresalen en el paisaje árido de la zona rural siciliana.

El sistema está integrado por otras tres estaciones terrestres -una en Virginia, una en Hawaii y otra que se está construyendo en Australia- y por una constelación de cuatro satélites operativos más un repuesto en órbita.

“Las antenas del NRTF se instalaron en 1991 y generaron cierta preocupación por los riesgos (que podían entrañar) para la salud”, dijo a IPS la abogada y activista local Paola Ottaviano.

“Pero en 2009 empezaron a circular comentarios sobre un nuevo proyecto que involucraba tres grandes antenas adicionales, y la gente decidió que ya era demasiado”, añadió.

Empezaron entonces a formarse los comités contrarios a las nuevas instalaciones, explicó Salvatore Giordano, portavoz del Consejo de Coordinación Regional NO al MUOS. “Y en 2011, unos cientos de personas participaron en la primera manifestación. Un año después, el 30 de marzo de 2012, éramos 20.000”, dijo.

Para los activistas, los posibles riesgos para la salud no son el único motivo para oponerse al MUOS.

“El bosque de alcornoques se convirtió en un Sitio de Importancia Comunitaria por su flora y fauna únicas, que necesitan ser preservadas, y no sabemos qué impacto pueden tener las ondas electromagnéticas sobre la biodiversidad” del lugar, enfatizó Ottaviano.

Pero la respuesta escrita de la Comisión Europea (órgano ejecutivo de la Unión Europea) a una consulta parlamentaria sobre el asunto establece: “La Directiva 92/43/CEE(1) relativa a la conservación de los hábitat naturales y de la fauna y flora silvestres no prohíbe la construcción de infraestructuras de telecomunicación satelital en o cerca de Sitios de Importancia Comunitaria. Es necesario determinar caso por caso la compatibilidad de tal obra con los objetivos de conservación de un sitio”.

Por otro lado, en el sitio digital del consulado estadounidense en Nápoles, Washington asegura que la estación terrestre del MUOS respeta todos los estándares aplicables en materia de seguridad y salud que rigen en Italia y en Estados Unidos.

Las autoridades también alegan que, según los resultados del Estudio de la Terminal Terrestre del MUOS en Hawaii y Virginia, los niveles reales de radiación electromagnética son inferiores al máximo permitido por la ley, tanto para las personas que trabajan en el sitio como para las que viven en las cercanías.

La fase inicial de la construcción ha estado plagada de controversia. Según el sitio del consulado estadounidense, fue el Ministerio de Defensa de Italia el que emitió la aprobación para la instalación del MUOS dentro de la base del bosque. Pero el portavoz de esa cartera no confirmó esta información y se negó a responder las preguntas de IPS.

No obstante, como el proyecto se encuentra en un Sitio de Importancia Comunitaria, necesita el visto bueno de las autoridades locales para que las obras puedan ponerse en marcha.

“La autorización llegó en junio de 2011, pero estamos en posesión de un documento de la armada de Estados Unidos con imágenes que muestran claramente las bases de las antenas ya instaladas, y la leyenda dice ‘Niscemi, abril de 2009’. Es por eso que recurrimos a los tribunales, para demostrar que era ilegal empezar las obras”, dijo Ottaviano.

Tanto la armada de Estados Unidos como su embajada en Italia se negaron a responder ninguna de las preguntas relativas al proyecto del MUOS, así que es imposible refutar o confirmar esta afirmación.

En marzo de este año, el nuevo gobierno de la región de Sicilia decidió revocar la autorización, presionado por las protestas ciudadanas y por la municipalidad de Niscemi, que había solicitado una evaluación de riesgos independiente.

Los físicos Massimo Zucchetti, del Instituto de Tecnología de Massachusetts, y Massimo Coraddu, de la Universidad Politécnica de Turín, señalaron en un estudio que las investigaciones ya existentes mostraban que se había alcanzado el límite de las emisiones permitidas y era probable que en algunos casos se lo hubiera superado.

Los científicos afirmaron que la información brindada sobre el MUOS era incompleta y parcialmente contradictoria. No obstante, se podía concluir que había posibilidad de riesgos para el ecosistema del bosque de alcornoques, para el tráfico aéreo y para la salud de la población local.

El Instituto Nacional de Salud italiano opina de modo diferente. En un documento que divulgó en julio, señaló que no se había encontrado ninguna evidencia de posibles peligros debidos a los efectos conocidos de los campos electromagnéticos. Las actividades de construcción del MUOS se reanudaron el 20 de agosto.

“Tras recibir estos resultados del Instituto Nacional de Salud, no tuvimos más opción que levantar la suspensión de la autorización”, dijo Maria Lo Bello, presidenta del comité ambiental regional, en diálogo con IPS.

“La región de Sicilia lamenta profundamente que las obras continúen, y no podemos dar garantías de que no habrá consecuencias para la salud de la población de Niscemi, pero no hay nada más que podamos hacer”, añadió.

Sin embargo, el documento del Instituto sí establece que los habitantes de Niscemi presentan una situación de salud crítica en comparación con el resto de la región.

Se hallaron cantidades excesivas de cáncer de hígado y de otras enfermedades hepáticas, de mieloma múltiple (o cáncer de las células plasmáticas) y de patologías neurológicas, entre otras, para las cuales no se pudo determinar una causa precisa, sostuvo el Instituto, que recomendó realizar más investigaciones.

En otras palabras: tendrán que hacerse más análisis, más mediciones y más estudios. “Llevará tiempo, pero somos pacientes”, dijo Giordano. “Porque lo que importa es que la gente sepa que este proyecto se basa en el engaño. ¿Y cuánto tiempo puede durar el engaño?”.

 

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