Asia-Pacífico, Ciudadanía en movimiento, Conflictos armados, Crimen y justicia, Derechos humanos, Desarrollo y ayuda, Destacados, Educación, Género, Las elegidas de la redacción, Población, Pobreza y Metas del Milenio, Sociedad Civil, Últimas Noticias, Violencia de género

Swat no está en paz con Malala

Muchas más niñas van a la escuela en Pakistán después del atentado contra Malala Yousafzai, hace un año. Crédito: Ashfaq Yusufzai/IPS.

Muchas más niñas van a la escuela en Pakistán después del atentado contra Malala Yousafzai, hace un año. Crédito: Ashfaq Yusufzai/IPS.

PESHAWAR, Pakistán, 11 oct 2013 (IPS) - En su natal valle de Swat, la pakistaní Malala Yousafzai, quien este año fue candidata al premio Nobel de la Paz, no solo dejó a más niñas en las escuelas que en 2012, sino también a una buena porción de gente que se siente distante e incluso hostil hacia ella.

“Malala abandonó el Islam por el secularismo”, dijo a IPS desde una ubicación no revelada el portavoz de la organización extremista Tehrik-e-Taliban Pakistán, Shahidullah Shahid.

Son las valientes estudiantes de la madrasa (escuela religiosa islámica) Jamia Hafsa, en Islamabad, quienes deberían haber recibido un premio, agregó Shahid. En 2007, estas estudiantes se enfrentaron con fuerzas policiales.

Este año, el Nobel de la Paz fue para la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas. Pero el Parlamento Europeo le otorgó a Malala, activista por el derecho a la educación de las mujeres, el Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia, según anunció el jueves 10.

“El (movimiento islamista) Talibán no perderá la oportunidad de matar a Malala Yousafzai, y también serán objetivo de ataque aquellos quienes vendan su libro”, dijo Shahid.

La adolescente, ahora de 16 años, relató sus experiencias en el libro “Yo soy Malala”, que escribió en coautoría con la periodista británica Christina Lamb.

“La gente sabe que Malala no regresará a Swat, y eso no les gusta”. – Mushtaq Ali, graduado en informática y desempleado
Pero en una silenciosa respuesta a las amenazas del Talibán, aumentó la cantidad de niñas que estudian en la Escuela Pública Jushal, la misma a la que asistía Malala.

“En 2009 teníamos 450 estudiantes, y ahora llegamos a 700”, dijo Subjan Shah, quien da clases en la escuela, en diálogo con IPS. “Muchos padres quieren educar a sus hijas”.

Mohammad Atif, ministro de Educación Primaria en Jyber Pajtunjwa (ex Provincia de la Frontera Noroccidental), dijo a IPS que este año su distrito invirtió en enseñanza 660 millones de dólares.

Se está prestando más atención a la educación femenina, señaló.

“En una campaña especial de inscripciones, a partir del 1 de septiembre de este año admitimos en las escuelas a 115.000 niños y niñas que hasta entonces no estaban matriculados”, dijo Atif.

“Más de 60.000 eran niñas. Hemos reconstruido 650 de las 750 escuelas dañadas por el Talibán”, agregó.

El 9 de octubre de 2012, Malala, entonces estudiante de secundaria de 14 años, recibió disparos en su cabeza y cuello a quemarropa cuando se dirigía a su casa desde la escuela de Mingora, la ciudad más importante del valle de Swat. Poco después fue sometida a una cirugía en el hospital militar de Peshawar para retirarle un proyectil que había quedado alojado en su cráneo, y luego trasladada a Gran Bretaña, donde la operaron cuatro veces más.

Tras el atentado, “creció la avidez de las niñas por educarse”, dijo Mushtari Begum, encargado de enseñanza en Swat.

“La mayoría de las niñas la consideran un modelo a seguir”, añadió.

Las inscripciones femeninas en las escuelas primarias pasaron de 85.650 en 2010 a 126.678 este año, según información oficial.

Yo soy MalalaMalala se había hecho conocer en 2009, cuando empezó a escribir un blog en el sitio de la BBC en urdu desde el cual hacía campaña a favor de la educación de las niñas, que justamente el Talibán había vetado bajo amenaza de muerte.

Aunque usaba un seudónimo, se sabía que ella era la autora del blog, y ganó fama mundial, dijo a IPS la directora de la Escuela Secundaria Femenina del Gobierno en Mingora, Zahira Shahid.

“Desde entonces se convirtió en la inspiración de las niñas del lugar”, añadió.

“Durante esos tiempos difíciles, cuando todos los políticos y las organizaciones de la sociedad civil guardaban silencio hermético por temor al Talibán, Malala surgió como una defensora de los derechos de las niñas que dio fuerza a la población femenina oprimida”, dijo a IPS el político Mohammad Jaffar, del partido Pakistan Tehreek Insaf, liderado por el exjugador de criquet Imran Kan.

Sin embargo, a Jaffar le sorprende la resistencia a que Malala haya saltado a la escena internacional. “No hubo ninguna celebración el 9 de octubre, día en que la balearon y sobrevivió”, dijo.

“La población local se siente traicionada por Malala”, sostuvo Ghufran Ali, maestro del Degree College de Swat, entrevistado por IPS. “Ella abandonó al pueblo de Swat, que deberá seguir soportando al Talibán”.

Este hecho se salió de cauce por la cobertura que le prestaron medios de comunicación internacionales, reflejando el interés de Occidente, dijo.

“Malala y sus dos amigas Shazia Ramzan y Kainat Riaz, que sufrieron heridas en el ataque, se fueron a Gran Bretaña para recibir educación gratuita, pero ¿qué hay de las otras miles que se sienten al filo de la navaja cada vez que entran y salen de la escuela? Si ella hubiera vuelto de visita tras recuperar, la gente habría estado exultante”, agregó.

Abdul Hakim, comerciante en el principal mercado de Swat, dijo que pese a la campaña por el Nobel “no hay celebraciones en Swat ni en ninguna otra parte de Pakistán, lo que significa que el pueblo no está feliz con ella”.

“La gente sabe que Malala no regresará a Swat, y por eso no les gusta”, sostuvo Mushtaq Ali, un graduado en informática que está desempleado.

“Los medios internacionales vienen promoviendo a Malala porque la hirieron en el ataque del Talibán, pero han estado ajenos a los asesinatos selectivos de los miembros del comité para la paz, también perpetrados por el Talibán”, dijo.

“Cada mes son asesinadas en Swat entre 10 y 15 personas contrarias al Talibán. Malala y su familia disfrutan su libertad a miles de kilómetros de aquí”, planteó.

En diciembre del año pasado, hubo protestas cuando el gobierno bautizó al Degree College de Swat con el nombre de Malala. Los manifestantes argumentaron que así se pondría en peligro las vidas de las estudiantes. La decisión se revocó a pedido de la propia adolescente.

Pero no todo es acritud hacia Malala.

Hay quienes se decepcionaron de que no ganara el Nobel. “Cancelamos nuestras celebraciones cuando oímos que no había obtenido el premio. Sin embargo, esperamos que continúe su lucha por la promoción de la educación femenina en Swat”, dijo a IPS el presidente de la Asociación de Maestros de Swat, Zahid Kan.

El maestro de Malala, Fazal Jaliq, sostiene que los estudiantes de la Escuela Pública Jushal están tristes porque no recibió el premio. “Todavía es muy joven y puede obtener el Nobel el año próximo. Su nominación nos generó una alegría inmensa”, expresó.

 

 
X
Metas del Milenio - Hacia 2015
  • Hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Boletín semanal