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Minerales más o menos libres de conflicto

Mineros artesanales de diamantes trabajan en yacimientos aluviales cerca de la oriental localidad de Koidu, en Sierra Leona. Los “diamantes de sangre” ayudaron a financiar guerras civiles en este país y en Liberia, pero ahora crean empleos e ingresos fiscales. Crédito: Tommy Trenchard/IPS.

Mineros artesanales de diamantes trabajan en yacimientos aluviales cerca de la oriental localidad de Koidu, en Sierra Leona. Los “diamantes de sangre” ayudaron a financiar guerras civiles en este país y en Liberia, pero ahora crean empleos e ingresos fiscales. Crédito: Tommy Trenchard/IPS.

WASHINGTON, 13 nov 2013 (IPS) - Los países de la región africana de los Grandes Lagos avanzan muy poco en un plan internacional de certificación para evitar la exportación de “minerales de sangre”.

Las iniciativas internacionales más recientes consiguieron evitar que grupos armados de Ruanda, República Democrática del Congo (RDC) y otros países vecinos accedieran a ganancias de la minería, y se han centrado en garantizar cadenas de suministro limpio, particularmente en la industria mundial de la electrónica, según un análisis de Enough Project, organización con sede en Washington.

Actualmente, por ejemplo, hay muchos menos grupos rebeldes en las minas del oriente de la RDC, afirma Enough Project.

Pero los gobiernos de la región todavía deben definir varios aspectos claves de una iniciativa internacional para sistematizar la trazabilidad de estos minerales y determinar que están “libres de conflicto”. En su informe, Enough Project sostiene que el proceso de certificación se encuentra en una “encrucijada”.

“Los minerales pueden ser un estímulo para la paz en Congo (RDC) y en la región, no una maldición conflictiva”, dijo Sasha Lezhnev, analista político de Enough Project.

Pero si Ruanda, la RDC y otros estados de la región “no toman medidas urgentes para completar el proceso de certificación en los próximos meses, las empresas multinacionales pueden dejar de comprar a la región muchos minerales que no pueden certificarse como libres de conflicto”, agregó.

Faltan apenas meses para que se venza un plazo crucial: a partir de mayo de 2014, todas las corporaciones con sede en Estados Unidos deberán informar al público la procedencia de varios minerales que extraen de la región de los Grandes Lagos, en virtud de la Sección 1502 de la Ley de Reforma de Wall Street y Protección al Consumidor, aprobada en 2010.

La Unión Europea (UE) trabaja actualmente en una legislación similar.

“En los últimos dos años, hemos visto mayor interés de las empresas en fortalecer la trazabilidad de los minerales. Las compañías asociadas están destinando recursos al debido proceso, y haciendo una enorme cantidad de rastreo muy arriba en la cadena de suministro”, dijo Julie Schindall, directora de comunicaciones de la Coalición Ciudadana de la Industria Electrónica (EICC), en diálogo con IPS.

“Sería injusto decir que todas las compañías están actuando solo debido por las medidas de los reguladores, aunque la presión del gobierno, de la sociedad civil y de los consumidores es vital. Las empresas también creen que esto importa, y algunas vienen trabajando en estos asuntos mucho más allá de lo que están obligadas”, añadió.

Rezago en las salvaguardas

La alerta de Enough Project antecede una importante conferencia que se llevará a cabo esta semana en Ruanda sobre cadenas responsables de suministro de minerales.

La semana pasada, Ruanda emitió su primera certificación, conocida formalmente como Certificado de Exportación Mineral de la Conferencia Internacional de la Región de los Grandes Lagos y que, a diferencia del de la EICC, audita operaciones en el tramo de la extracción.

El gobierno de la RDC se prepara para hacer lo mismo.

Sin embargo, estos certificados se implementaron sin salvaguardas obligatorias. Investigadores del Enough Project observaron que el proceso es “ad hoc”, y los gobiernos escogieron minas que son particularmente fáciles de certificar.

“Las medidas provisorias no funcionarán para todos los yacimientos”, dice el informe.

En el lustro transcurrido desde que se creó la Iniciativa Regional contra la Explotación de los Recursos Naturales de la Conferencia Internacional de la Región de los Grandes Lagos, se estableció un sistema rudimentario para inspeccionar las minas, que funciona solo en parte.

Todavía falta concluir otros componentes importantes de este marco, como una base de datos regional para permitir rastrear los minerales extraídos de cada mina, requisitos de divulgación y sistemas esenciales de auditoría y monitoreo.

Aunque los gobiernos de Ruanda y la RDC han puesto en práctica medidas provisorias para llenar algunos de estos vacíos, les falta transparencia, según las críticas.

“Es como poner la carreta delante de los bueyes. Si usted quiere que una certificación sea creíble, entonces tiene que establecer salvaguardas y controles antes de empezarla”, dijo a IPS desde Ruanda la activista Annie Dunnebacke, subdirectora de campañas en Global Witness, organización que lideró un movimiento internacional en pro de la certificación.

“Al mismo tiempo, si el sistema se aplica antes de estar listo, y resulta que está certificando minerales que en realidad son de conflicto, entonces tendremos un problema. La credibilidad es lo más importante”, agregó.

Además, Dunnebacke advirtió que no hay que perder de vista que la prioridad es la  diligencia debida del sector privado. Centrarse en esta responsabilidad aliviará las preocupaciones de que las empresas se vayan de la región.

“Lo crucial de todo esto es que las empresas se hagan responsables de sus cadenas de suministro, de identificar los riesgos y de mitigarlos. Los actores del sector privado tienen que demostrar que están actuando con la diligencia debida”, dijo.

“Pero las compañías pueden cumplir con esas diligencias y abastecerse en la región, aun si no hay un bonito proceso de certificación funcionando”, agregó.

Un desarrollo transformacional

Enough Project ha reclamado a Estados Unidos, la UE, el Banco Mundial y al sector de la industria electrónica que fortalezcan la asistencia técnica en varias áreas, con la esperanza de que así se acelere la concreción de los procedimientos centrales para la certificación.

El Banco Mundial creó el Fondo Fiduciario de la Industria Extractiva de África, mediante el cual busca asesorar a países del continente sobre cómo negociar “contratos justos y equitativos” y generar beneficios de “desarrollo transformacional”.

Pero la institución multilateral con sede en Washington enfatiza que la certificación es un requisito clave.

“Canalizar las ganancias de los minerales de África para mejorar la vida de la población es una inversión esencial en desarrollo para el futuro del continente”, dijo a IPS un portavoz del Banco.

Por eso, “una certificación y una trazabilidad efectivas son pasos vitales en este proceso para los países, especialmente en la región de los Grandes Lagos”, concluyó.

 

 
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