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Aumento salarial en Haití queda en nada ante abusos de maquilas

Trabajadoras cosen camisetas para Hanes en una fábrica de la zona de libre comercio de Codevi, en Ouanaminthe, Haití. Crédito: Jude Stanley Roy/IPS.

Trabajadoras cosen camisetas para Hanes en una fábrica de la zona de libre comercio de Codevi, en Ouanaminthe, Haití. Crédito: Jude Stanley Roy/IPS.

PUERTO PRÍNCIPE , 6 dic 2013 (IPS) - El salario mínimo aumentará 12 por ciento en Haití desde enero. Pasará de 4,65 a 5,23 dólares por día, y de 58 a 65 centavos por hora.

Pero el incremento no afectará a los 30.000 trabajadores de las maquilas, que ensamblan o elaboran productos para la exportación, porque se supone que ya cobran alrededor de siete dólares por una jornada de ocho horas, es decir 87 centavos por hora.

Sin embargo, varios estudios concluyen que hay un rampante robo salarial en casi una veintena de fábricas maquiladoras que confeccionan vestimenta para grandes consorcios, sobre todo de Estados Unidos.

El incremento salarial, que entrará en vigor el 14 de enero, llega casi cinco años después de que el parlamento haitiano pidiese un aumento equivalente a 4,96 dólares diarios en el salario mínimo, que sin embargo no pudo con la oposición de la industria, respaldada por Washington.

El Consejo de Salarios, convocado por las autoridades e integrado por representantes de sindicatos, empresas y gobierno, acordó el aumento el 29 de noviembre, lejos del salario mínimo de 11,63 dólares (500 gourdes) que reclaman diferentes sectores.

El mes pasado, el Colectivo de Sindicatos de Fábricas Textiles (Kosit), que representa a los trabajadores de tres parques industriales, se movilizó por el salario de 500 gourdes en la capital y en el norte del país.

El 7 de noviembre, a la voz de “¡500 gourdes! ¡500 gourdes!”, unos 5.000 trabajadores y simpatizantes de sus demandas marcharon por el exterior de una zona franca en Ouanaminthe , en la frontera con República Dominicana. Otros centenares protestaron  el día 26 en la capital.

Los dueños de las maquilas respondieron un día después con una carta abierta que hablaba de “mantener a Haití competitivo” ante lo que identificaron como sus “grandes rivales”: Bangladesh, Camboya y Vietnam, países conocidos por los abusos y las duras condiciones laborales.

“Si oigo que habrá una manifestación, allí estaré No puedo arreglármelas con estas cantidades. Los patrones saben eso. Simplemente son crueles”. – Una trabajadora del sector de la vestimenta en Haití
Los sectores de la vestimenta y el ensamblaje (…) pueden ser un estímulo muy importante y servir como motor para ayudar a Haití a abrirse y a presentarse como un país que cambia y se moderniza”, dijeron los 23 empresarios haitianos, dominicanos y surcoreanos de la Asociación de Industrias Haitianas (ADIH).

El 29 de noviembre, ocho de los nueve miembros del Consejo de Salarios, incluidos los representantes de los tres sindicatos, aprobaron el salario de 5,23 dólares (225 gourdes). Ninguno de ellos pertenecía a Kosit.

Yannick Etienne, de Batay Ouvriye (La lucha de los trabajadores), una organización que apoya a Kosit y a otros sindicatos textiles, dijo que su organización y otras similares rechazan ese aumento.

“Es una vergüenza que los representantes sindicales hayan accedido al sueldo miserable de 225 gourdes. La noche antes les pedimos que se negaran a firmar cualquier acuerdo por menos de 300 gourdes”, declaró Etienne a IPS.

Robo de salarios

Los 30.000 trabajadores  –casi dos tercios, mujeres– de las plantas que funcionan en las zonas francas se dedican a la confección de vestimenta para firmas como las estadounidenses GAP, Hanes, Kohl’s, Levi’s, Russell Athletic, Target, VF y Walmart, y para la canadiense Gildan Activewear.

Las leyes haitianas estipulan que en las maquilas “el precio pagado por unidad de producción… debe fijarse de modo que permita a un trabajador ganar por lo menos 300 gourdes mensuales por una jornada de ocho horas”.

Pero recientes estudios de tres instituciones mundiales, incluida la Organización Internacional del Trabajo (OIT), demuestran que es raro que los trabajadores del sector cobren el salario mínimo legal.

Una madre de 29 años que trabaja en la fábrica Multiwear, que confecciona camisetas para Hanes, está indignada.

“Mantengo a mi hijo de cuatro años y a dos hermanas y un hermano”, dijo a IPS. “A veces cubro la cuota y obtengo 300 gourdes, pero eso ocurre una vez cada tanto”, dijo a IPS bajo anonimato, como otras entrevistadas.

En un informe divulgado en octubre, el programa de monitoreo de fábricas textiles Better Work (un trabajo mejor) concluyó que ninguna de las 23 plantas estudiadas, entre ellas Multiwear, cumplían la ley.

Para acatarla, el reporte señaló que “por lo menos 90 por ciento de los trabajadores experimentados” deberían ganar 300 gourdes en una jornada de ocho horas.

La mujer es el único sostén de su familia. “Soy la mayor.  Justo ahora mi esposo está sin empleo. Vivimos en un solo ambiente”, dijo.

Ella quiere por supuesto un salario mínimo más elevado, pero señaló que “muchas personas ni siquiera participarán en una protesta, porque si los jefes saben que apoyan un alza salarial las despedirán de inmediato”.

Diferentes estudios y expertos económicos coinciden en que 300 gourdes no alcanzan para vivir y menos 225.

Un informe divulgado en 2011 por el Centro de Solidaridad de la AFL-CIO (federación de sindicatos de Estados Unidos) sostuvo que un trabajador o trabajadora de una fábrica que viva en Puerto Príncipe y mantenga dos hijos necesita alrededor de 29 dólares por día (1.152 gourdes), seis días a la semana, para sostener a su familia.

Una trabajadora de 54 años de una fábrica que confecciona ropa para la firma estadounidense One World Apparel, cuyo dueño es el excandidato presidencial Charles Henri Baker,  dijo a IPS que es muy raro ganar 300 gourdes.

“Cuando el jefe se enteró de que iban a subir el salario mínimo, se la agarró con nosotros”, señaló esta madre de tres hijos, que trabaja hace ocho años en la empresa.

“Tienes que hacer 75 docenas de piezas, pero no todas son iguales. A veces cumples la cuota, otras no puedes. No importa cuál sea la tarea, el número es el mismo. Una vez cada tanto, si trabajo realmente duro, llego a ganar 225 gourdes”, agregó.

Gildan Activewear  y la estadounidense Fruit of the Loom prometieron en sendos comunicados garantizar que a sus subcontratados se les respete el mínimo de 300 gourdes.

Fruit of the Loom también admitió que, según su “investigación independiente”, “la industria de la vestimenta en Haití generalmente no cumple con ese estándar”.

Además de negar a la mayoría de los empleados el mínimo de 300 gourdes, los patrones suelen hacerlos trabajar más horas sin paga extra, según un informe del Consorcio de Derechos de los Trabajadores (WRC), con sede en Washington, presentado el 15 de octubre.

En el estudio, titulado Stealing from the Poor (Robando a los pobres) y basado en entrevistas con trabajadores y recibos de sueldos de cinco fábricas, el WRC halló reiterados casos de empleadores que pagaban las horas extra de forma incorrecta.

Según el WRC, cuatro de las fábricas, instaladas en la capital, estafaban a los trabajadores por el equivalente a la paga de siete semanas por año. A veces, estos trabajaban horario extra voluntariamente, para cumplir las cuotas demandadas para cobrar 300 gourdes, informó la organización.

El economista Camille Chalmers, director de la Plataforma Haitiana por la Defensa de un Desarrollo Alternativo, es muy crítico del gobierno por no aprobar el salario mínimo de 300 gourdes y reclama que se fije en 560 gourdes.

“El gobierno no desempeña el rol de árbitro que debería”, dijo este profesor universitario al hablar el 18 de noviembre en una reunión para tratar el problema.

“En cambio, las autoridades tienden a escuchar a las embajadas, a ADIH… Nuestro gobierno está realmente vinculado a la clase más alta, a la oligarquía”, agregó.

El gobierno tiene como lema  “¡Haití está abierto a los negocios!” y defiende los salarios bajos en escenarios nacionales e internacionales.

La traajadora y madre de tres hijos pide un salario de al menos 500 gourdes. “Si oigo que habrá una manifestación, allí estaré”, dijo a IPS. “No puedo arreglármelas con estas cantidades. Los patrones lo saben. Simplemente son crueles”.

Con aportes de Patrick St. Pré (Puerto Príncipe).

 

 
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