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Afganos juegan al críquet por la paz

Hijos de refugiados afganos juegan al críquet en las afueras de Peshawar, Pakistán. Crédito: Ashfaq Yusufzai/IPS

Hijos de refugiados afganos juegan al críquet en las afueras de Peshawar, Pakistán. Crédito: Ashfaq Yusufzai/IPS

PESHAWAR, Pakistán, 21 ene 2014 (IPS) - Afganistán está redescubriendo la alegría del críquet. Este deporte se convirtió en una herramienta de progreso, un medio de entretenimiento, y una forma de alejar a los jóvenes de la violencia en un país azotado por más de 30 años de conflicto.

El país participará de la Copa de Asia, que se inaugurará  en febrero y en la que competirán también Bangladesh, India, Pakistán y Sri Lanka.

El críquet es un deporte de bate y pelota, en el que enfrentan dos equipos de once jugadores cada uno. Nació en Gran Bretaña y se popularizó especialmente en sus antiguas colonias de Asia.

Como reconocen muchos jugadores, el críquet nunca hubiera logrado su glorioso regreso a Afganistán sin la ayuda de su vecino Pakistán, donde muchos afganos crecieron viendo y amando este deporte.

“Afganistán, país quebrado por la violencia, necesita desesperadamente el críquet como forma de entretenimiento”, dijo Muhammad Nabi, capitán del seleccionado, en diálogo con IPS.

“También ofrece una buena oportunidad para alejar a los jóvenes del (movimiento islamista) Talibán”, agregó.

Nabi dijo que la mayoría de los jugadores afganos desarrollaron su pasión por el críquet en Pakistán.

Millones de afganos buscaron refugio en territorio pakistaní desde que su país fue invadido por la Unión Soviética en 1979. “El críquet es muy popular en Pakistán, y los afganos también vieron el juego y comenzaron a jugarlo allí”, explicó Nabi.

Hoy, si hay algo que nunca deja de fascinar a los afganos, es este deporte. Desde 2007, Afganistán jugó 21 partidos de Twenty20 International, formato de críquet en el que cada equipo juega un máximo de 20 “overs” (serie de seis lanzamientos de la bola).

“Ahora tenemos estatus de One-Day International (ODI, partido internacional que se juega en un solo día con hasta 50 overs por equipo), y participaremos en la Copa Mundial 2015. Nos dará la experiencia que tanto necesitamos”, dijo Nabi.

La Junta de Críquet de Afganistán fue creada en 1995, pero el régimen del Talibán prohibió el deporte.

“Sin embargo, los jóvenes afganos siguieron jugando en Pakistán, sobre todo en Peshawar”, indicó Noor Muhammad Murad, jefe ejecutivo de la Junta.

Esto le permitió a Afganistán jugar en la Copa Asiática de Twenty20, realizada en Kuwait en 2007.

Ese torneo “terminó empatado, y el trofeo fue compartido por Omán y Afganistán”, recordó Murad.

“Todos los jugadores afganos se entrenaron en Peshawar, donde la mayoría también crecieron. Siempre estamos agradecidos al gobierno de Pakistán por haber ayudado a desarrollar el críquet en Afganistán”, añadió.

En vísperas de la Copa de Asia 2014, que se jugará en Bangladesh entre el 25 de febrero y el 8 de marzo, el equipo afgano se prepara en suelo pakistaní.

“Le pedimos a la Junta de Críquet de Pakistán que nos permitiera tener partidos de práctica en el Estadio Kaddafi, de Lahore, con el fin de prepararnos para el torneo”, informó Murad.

El pakistaní Kabir Jan, quien se convirtió en el entrenador del seleccionado afgano en 2008, trabaja duro para promover este deporte en Afganistán.

“Hemos creado 11 academias de críquet y tres estadios en Afganistán, donde se celebran torneos de nivel regional. El críquet reemplazó al fútbol como deporte más popular”, destacó.

“Hoy los afganos están locos por el críquet, como es evidente por la afluencia de espectadores a los partidos locales”, dijo Jan a IPS. La mayoría de los afganos ya están ansiosos por la Copa Mundial de 2015.

Por su parte, el bateador afgano Karim Sadiq dijo a IPS: “Contamos con el apoyo de Pakistán. Ya jugamos a nivel internacional en Peshawar, Lahore y Karachi, y volveremos allí para prepararnos”.

Sadiq contó que comenzó a jugar en Peshawar, donde pasó su juventud. “Es mi segundo hogar y me gustaría jugar allí”, señaló.

Por su parte, el lanzador Samiullah Shinwari, de 26 años, dijo que su país tenía muchos nuevos talentos que debían ser apoyados “con buena infraestructura”.

“El críquet es un excelente juego para atraer a las masas. Podemos usarlo como una herramienta de paz en Afganistán”, sostuvo.

El exjugador pakistaní Rashid Lateef está ayudando a los afganos a mejorar su técnica.

“Actualmente estamos entrenando a dos afganos para que puedan jugar profesionalmente”, indicó Lateef, quien dirige una academia de críquet en Karachi, en diálogo con IPS. “Una vez que comiencen a ganar dinero, otros se verán interesados también”, sostuvo.

El jugador Aftab Alam, de 22 años, dijo sentirse en deuda con Pakistán por haberle permitido desarrollarse en este deporte. “En Peshawar solíamos tener partidos con jugadores locales, y ahora estamos jugando a nivel internacional”, dijo.

Como jugador, se considera un embajador de Afganistán.

“Estamos seguros de que un día nuestro país será escenario de partidos internacionales. Habría cientos de patrocinadores dispuestos de promover el críquet internacional” en Afganistán, sostuvo. Pero “el crédito de todo ello es para Pakistán”, añadió.

Alam contó que las calles y los bazares quedan vacíos cuando Afganistán juega un partido internacional. “Incluso para los partidos locales, los espectadores llegan en masa, buscando un momento de ocio y entretenimiento”, indicó.

 
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