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Asesinato de una miss desnuda espiral de violencia en Venezuela

Manifestantes contra la violencia durante una cadena humana en la Plaza Venezuela de Caracas,  en memoria de los asesinados Mónica Spear y Thomas Berry. Crédito: Raúl Límaco/IPS

Manifestantes contra la violencia durante una cadena humana en la Plaza Venezuela de Caracas, en memoria de los asesinados Mónica Spear y Thomas Berry. Crédito: Raúl Límaco/IPS

CARACAS, 12 ene 2014 (IPS) - El asesinato a mansalva de la reina de belleza Mónica Spear y su exmarido, en un asalto en que también resultó herida su hija de cinco años, ha estremecido a una Venezuela sumida en una espiral de inseguridad ciudadana que cobra más de 20.000 vidas cada año, con los pobres como víctimas mayoritarias. 

“Vine por los huérfanos de los 150.000 asesinados los últimos 15 años,  porque anhelo que estas muertes no sean dos más, sino que signifiquen una inflexión hacia la reconstrucción de nuestros valores colectivos”, dijo a IPS la arquitecta Idalia Lovera, cuando participaba este domingo 12 en una acto convocado por las redes sociales por académicos de las artes.

 Decenas de personas se congregaron en la  Plaza Venezuela de Caracas,  para rechazar la violencia delictiva y depositar una flor en recuerdo de la modelo y actriz Spear, de 29 años, y su exesposo, Thomas Berry, de 39. Actos similares se produjeron  en otras ciudades del país. 

“Asesinatos así son diarios. El año pasado unos zagaletones nos mataron a un sobrino para robarle la moto y no agarraron a ninguno. Esta vez le tocó a una muchacha famosa y Dios quiera que castiguen a los que lo hicieron”, comentó a IPS la cocinera Ana Rubio, cerca de La Yaguara, el populoso barrio del sudoeste capitalino donde vive.

El albañil Julio Ardila, habitante de una empinada barriada pobre del este Caracas, con casas sin frisar casi apiladas frente a callejas de toscos escalones, dijo a IPS que “aquí un montón de carajitos (jovencitos) andan armados y hay días cuando no salgo a trabajar porque escaleras abajo amanecen uno o dos cadáveres”. 

Ese panorama “hace que nueve  de cada 10 venezolanos confiesen en estudios que sienten miedo de andar por las calles”, según dijo a IPS el sociólogo Roberto Briceño-León, del no gubernamental Observatorio Venezolano de la Violencia

La violencia no la padecen solo las ciudades grandes, sino que se extiende hasta pequeños pueblos y sume en el temor a usuarios de carreteras y autopistas. 

Las terminales de autobuses están pobladas de historias sobre asaltos a colectivos interurbanos y hay tramos reconocidos por la acción de delincuentes, que arrojan objetos a la vía para descontrolar a los conductores, provocar accidentes y asaltar con comodidad a los ocupantes. 

Fue lo que ocurrió la noche del 6 de este mes a Berry, Spear y Maya, cuando transitaban por un área carente de alumbrado en la autopista que une las ciudades de Puerto Cabello y Valencia,  a unos 150 kilómetros al oeste de Caracas, a donde regresaban tras unos días de vacaciones por varios estados del país. 

Su automóvil impactó un objeto contundente en la vía, se dobló una rueda y una grúa llegó para auxiliarles. Cuando subían el vehículo a la plataforma, un grupo de jóvenes armados apareció de entre matorrales que rodeaban la carretera. 

Los operarios de la grúa huyeron, mientras Berry y Spear se refugiaron en el vehículo donde dormía la niña.

Presuntamente,  uno de los asaltantes, Jean Colina, de 19 años, disparó contra la pareja a mansalva, según la investigación policial.  Berry y Spear recibieron impactos letales y Maya fue herida en una pierna. 

Los delincuentes robaron apenas una cámara fotográfica, antes de huir en una camioneta. La policía asegura que ese vehículo, las armas, y al parecer también drogas consumidas los asaltantes,  eran suministrados por un adulto cabecilla de una de las seis o siete bandas  que operan en el sector El Cambur, un poblado precario vecino de Puerto Cabello, a orillas del mar Caribe. 

La noticia conmocionó al país, desde que comenzó a difundirse la misma noche del día 6, y  generó un estallido de indignación ciudadana a través de las redes sociales, que forzó al gobierno y a la oposición a modificar su agenda y encarar el tema de la inseguridad, durante los siguientes días. 

La saña y banalidad del suceso, junto con la notoriedad de las víctimas, avivó la conmoción, y el entierro del exmatrimonio el viernes 10 se convirtió en una gran manifestación de duelo. 

En un país que tiene en un pedestal a las reinas de belleza y ha sido un gran productor de telenovelas, Spear fue Miss Venezuela 2004 y finalista en el concurso Miss Universo, antes de incursionar en el modelaje y la actuación. 

Berry operaba una pequeña empresa de turismo extremo y Spear, reconocida por sus papeles en telenovelas,  colaboraba además con organizaciones sin fines de lucro en favor de personas con síndromes de Asperger y Down. 

Usuarios de Twitter, recordaron la campaña recién lanzada por el gobierno, que promociona a Venezuela como “el país más chévere (magnífico)”. 

Berry y Spear, quienes mantenían una relación amistosa tras su divorcio, perecieron mientras volvían, precisamente, de mostrar a su hija escenarios de los Andes y los llanos,  en un país del que se declaraban apasionados y al que habían regresado tras vivir algún tiempo fuera. 

El presidente izquierdista Nicolás Maduro modificó su agenda y convocó a gobernadores y alcaldes oficialistas y de oposición, en un gesto prácticamente inédito en un país hondamente polarizado,  para examinar posibles medidas contra la inseguridad delictiva. 

La reunión incluyó un hasta entonces impensable apretón de manos entre Maduro y su rival en la elección presidencial de abril de 2013, Henrique Capriles, gobernador del central estado de Miranda, uno de los más afectados por la criminalidad. 

Maduro ordenó el despliegue de todas las policías e incluso unidades del Ejército en la represión del hampa, al mismo tiempo que prometió “mano de hierro para los delincuentes que se mantengan irreductibles. 

“El problema es que el gobierno no responde a sus propias recomendaciones y maneja una concepción militar y no civil de la seguridad ciudadana, por lo que habremos de esperar para ver si estamos ante un golpe de efecto o medidas adecuadas y duraderas”, dijo a IPS el sociólogo Luis Cedeño, de la organización no gubernamental Paz Activa

Briceño-León recordó que “en los 15 años de gobierno del fallecido presidente Hugo Chávez (1954-2013) y su sucesor Maduro hubo 21 planes de seguridad, pero ese a eso en 1998 hubo 4.550 asesinatos y en 2013 calculamos 24.763 muertes violentas, en su mayoría homicidios”. 

Cedeño acotó que “parte del problema es la visión ideológica del gobierno, que atribuye el problema a las miserias del capitalismo y así deja de lado planes y medidas efectivas, incluso algunas imprescindibles en el corto plazo, como aumentar el número de policías y mejorar su preparación, salarios, armamento y equipos”. 

También Briceño-León opina que la violencia “no opera como revanchismo social. El 83 por ciento de los homicidios son de pobres que matan a pobres”. 

Luis Farías, conductor de un bus colectivo en Caracas, cree que “a los asesinos de la Miss los agarraron rápido y los castigarán duro. Pero eso solo pasa con los famosos”. 

Según organizaciones humanitarias, en Venezuela entre 95 y 98 por ciento de los homicidios  quedan sin castigo.

 
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