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Casting para falsos samaritanos en Kenia

Habitantes del tugurio de Mathare, en Nairobi, uno de los más grandes de Kenia. Aquí, muchas organizaciones no gubernamentales y comunitarias intentan mejorar las condiciones de vida de los pobres. Crédito: Miriam Gathigah/IPS.

Habitantes del tugurio de Mathare, en Nairobi, uno de los más grandes de Kenia. Aquí, muchas organizaciones no gubernamentales y comunitarias intentan mejorar las condiciones de vida de los pobres. Crédito: Miriam Gathigah/IPS.

NAIROBI, 28 feb 2014 (IPS) - Ben Okoth, de 45 años, nació y creció en Kibera, el mayor tugurio de África, en las afueras de Nairobi. A lo largo de los años conoció a muchas organizaciones no gubernamentales (ONG) que trabajaban para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes, pero también a las que utilizan el barrio como “máquina de hacer dinero”.


“A menudo alquilan una vivienda pequeña y ponen el nombre de la organización en la puerta. Luego desaparecen. Cuando uno los vuelve a ver, van acompañados de personas blancas a las que les cuentan las grandes cosas que hacen en el tugurio”, dijo a IPS.

Se trata de las “ONG de maletín”, que reciben financiamiento de donantes pero carecen de dirección permanente propia y no funcionan o solo sirven para que sus administradores obtengan un beneficio personal.

Estadísticas del Centro Legal de Kibera muestran que, pese a la presencia de varias ONG, las condiciones de vida en este asentamiento siguen siendo duras. En Kibera hay un solo retrete para 1.300 personas.

Esta situación es tema de sátira en la comedia televisiva local “The Samaritans” (Los Samaritanos), que expone la ineficacia de las organizaciones de la sociedad civil en esta nación del oriente africano.

“’Los Samaritanos’ es una telenovela que se centra en los absurdos de una ONG disfuncional. El programa se desarrolla en la oficina de Kenia de Aid for Aid”, explicó a IPS uno de los productores del programa, Hussein Kurji.

“Los protagonistas son los empleados, que deben afrontar las extrañas demandas y decisiones de la oficina central de Aid for Aid en Gran Bretaña y a burócratas locales ineptos, mientras intentan redactar la mayor cantidad posible de informes inútiles, todo bajo el pretexto de ‘salvar’ a África”, dijo.

Aunque el programa todavía no se ha estrenado en televisión y hay apenas dos episodios disponibles en Internet, se ha vuelto popular tanto en el ámbito local como internacional.

“Es muy divertido, me reí mucho. Pero lo que no me gustó es que los empleados que dicen que están intentando ayudarnos a los pobres solo están jugando”, dijo Okoth.

Él no es el único que encuentra gracioso al programa.

“En los últimos 14 días recibió más de 150.000 visitas en (los sitios web para compartir vídeos) Vimeo y YouTube, y 90.000 solo la promoción del programa en YouTube”, destacó Kurji.

Mary Anne Karani, quien trabaja para una ONG local, es una seguidora de la serie.

“Scott (el director de la oficina en Kenia de Aid for Aid) usa el típico lenguaje de las ONG, con tanta jerga que básicamente no dicen nada. Pasamos todo el día en reuniones en hoteles cinco estrellas hablando sobre grandes cosas, como creación de capacidad, empoderamiento, alivio, etcétera. Todo suena bien al oído y luce bien en los papeles, pero eso es todo”, dijo a IPS.

Kurji confirmó que “Los samaritanos” se inspiró en la realidad de la sociedad civil en Kenia.

“Algunos amigos y conocidos pasaban hablando de la burocracia y de la ineptitud de las oficinas humanitarias en las que trabajaban, y entonces decidí prestar más atención al asunto, lo cual motivó una seria reflexión sobre ayuda y desarrollo”, añadió.

Durante varios años, Kurji y Salim Keshavjee, otro de los productores y director del episodio piloto, estudiaron de cerca el mundo de la sociedad civil.

“Las historias de las ONG en Kenia eran absurdas y me dejaban pensando. Realmente no hay mejor manera de hablar sobre esos asuntos sociales que la comedia. Nos propusimos aunar estos dos mundos en el marco del entretenimiento, para dar vida a personajes y mundos nuevos e interesantes”, explicó Kurji.

La gubernamental Junta de Coordinación de ONG señaló que el sector viene creciendo a un ritmo de 400 entidades nuevas por año en la última década. Pero los datos más recientes son de 2009. Ese año había 6.075 organizaciones registradas.

Pero al crecer el sector, también lo hace la controversia sobre el impacto real que tiene sobre las vidas de aquellos para quienes dice trabajar.

Javas Bigambo, analista de la consultora Interthoughts Consulting, dijo que la mayoría de las ONG en Kenia son propiedad de individuos que han convertido la ayuda de donantes en una “gallina de los huevos de oro para su supervivencia”.

“Las ONG más ineficientes son aquellas que trabajan en el área de la gobernanza y el acceso a la justicia, controlada por alrededor de 30 personas con fuertes conexiones y cuyo aval es una garantía para el financiamiento. En este momento es difícil rastrear el impacto que tienen las organizaciones de la sociedad civil en el sector de la gobernanza, aunque reciben unos seis millones de dólares anuales para proyectos”, dijo Bigambo.

Según él, esas entidades “reclaman reformas y responsabilidad, pero son ellas mismas las que requieren una reforma urgente”.

“Este sector se caracteriza por el desfalco de fondos, el tribalismo y la imprecisión en los reportes. Se mueven por intereses privados o extranjeros para acceder a financiamiento, y no por el interés público”, dijo.

Según la Junta de Coordinación de ONG, las entidades de la sociedad civil contribuyeron con 926 millones de dólares a la economía en 2003, mediante impuestos y deducciones a través del Fondo Nacional de Seguridad Social.

Sin embargo, la Junta admitió que tiene dificultades para calcular con exactitud los aportes de las ONG, debido a que se presentan escasas facturas y a que los datos son imprecisos.

Vincent Kimosop, director del no gubernamental Instituto Internacional de Asuntos Legislativos, dijo a IPS que “Los samaritanos” no está lejos de la realidad.

“En efecto, hay ONG que tienen la agenda equivocada y ni siquiera pueden mostrar su impacto”, agregó.

Pero Kimosop sostuvo que los donantes internacionales son en gran medida los culpables de la situación.

“Están financiando cosas equivocadas. Deben aportar fondos de acuerdo a los problemas que afronta la población, no en base a sus propios intereses”, opinó.

Bigambo destacó el aporte que las ONG han hecho, particularmente brindando servicios básicos, además de promover los derechos humanos.

“Están presentes en todos los sectores, desde la salud a la agricultura, la investigación, la gobernanza, la educación y el ambiente, y no se puede pasar por alto su impacto. Pero muchas han fracasado”, dijo.

El gobierno redactó la Ley de Organizaciones de Beneficio Público, que busca establecer un nuevo marco legal, regulatorio e institucional para esas entidades en Kenia. Uno de sus objetivos es reducir el financiamiento extranjero.

Aunque muchos coinciden en que es necesario regular el sector de la sociedad civil, Bigambo sostuvo que la ley es punitiva y que el asesoramiento previo a su redacción no fue correcto.

“Hay otras maneras de reformar la gobernanza en el mundo de las ONG. En general y en todos los sectores, emplean a cientos de miles de keniatas, y ayudan a impulsar la tecnología agrícola, la seguridad alimentaria y el control de enfermedades. La Ley de Organizaciones de Beneficio Público será muy contraproducente”, alertó.

Mientras, Kurji aclaró que “Los samaritanos” no es solo un programa para reírse.

“Esperamos que la gente pueda ver que Kenia es más que la historia de ‘tugurios y armas’ que siempre oímos en los medios, especialmente internacionales, y que también hay buenas ideas y producciones de buena calidad, así como actores talentosos”, dijo. Hay planes de emitir el programa en canales internacionales.

 

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