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América Latina no avanza en prácticas sostenibles

Pueblo minero fantasma en Coahuila, México. Crédito: Mauricio Ramos/IPS

Pueblo minero fantasma en Coahuila, México. Crédito: Mauricio Ramos/IPS

SAN JOSÉ DEL CABO, México, 14 mar 2014 (IPS) - En América Latina y el Caribe aumentan las emisiones contaminantes, se extinguen especies, se degradan los ecosistemas y se agotan los recursos naturales. Y a la vista de este panorama, los países hacen poco para adoptar formas de producción y consumo sostenibles.

Este es un asunto clave del XIX Foro de Ministros de Ambiente de América Latina y el Caribe que se celebra hasta este viernes 14 en esta ciudad turística del oeste de México.

“No vamos en el camino correcto para la sostenibilidad del desarrollo. El estilo de desarrollo vigente tiene una fuerte correlación entre crecimiento, consumo de energía y emisiones contaminantes”, dijo a IPS el economista Joseluis Samaniego.

“Hay que transitar hacia una nueva senda de desarrollo” para obligar a transformar la sociedad, enfatizó Samaniego, director de Desarrollo Sostenible y Asentamientos Humanos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

La Cepal ha estudiado la intensidad tecnológica de los bienes exportados por la región. En 2010, por ejemplo, 39 por ciento de la estructura de las exportaciones dependía de materias primas y casi 21 por ciento de manufacturas basadas en recursos naturales.

“Para dar plena vigencia a los acuerdos internacionales de medio ambiente y desarrollo sostenible, se requiere contar con recursos financieros nuevos y adicionales, estables y predecibles, desarrollo y creación de capacidades y transferencia y acceso a tecnologías”, señala la declaración final que firmarán 20 ministros y ocho viceministros de Ambiente de la región y a la que tuvo acceso IPS.

El documento, de siete hojas y 18 enunciados, subraya la adopción de medidas para adaptarse al cambio climático y desarrollar políticas que aborden la pérdida de biodiversidad y la degradación de ecosistemas y que fomenten su conservación y uso sostenible, así como una distribución justa y equitativa de sus beneficios.

“Es un desafío muy grande y requiere de todos los actores, el Estado, las empresas y la población. Hay temas que tienen que ver con cambios culturales e información adecuada” para los consumidores, dijo la subsecretaria del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente de Uruguay, Raquel Lejtreger.

Ese país sudamericano elaboró en 2009 un Plan Nacional de Acción en Producción

y Consumo Ambientalmente Sostenible que sin embargo se ha aplicado poco.

México cuenta también desde 2012 con una Estrategia Nacional de Producción y Consumo Sostenible, que establece estímulos económicos para la innovación y la transferencia de tecnología y lineamientos para reconocer y certificar buenas prácticas.

Colombia cuenta asimismo con una política nacional ad hoc.

El documento del foro de ministros relativo a esta cuestión reclama promover sistemas de producción y abastecimiento de alimentos sostenibles e incluir estos principios en los Objetivos de Desarrollo Sostenible que los países están negociando en el marco de la Organización de las Naciones Unidas, para adoptar en 2015.

El documento propone crear inventarios nacionales de iniciativas, políticas y proyectos de consumo y producción sostenibles para establecer una línea de base, facilitar y fortalecer la participación de la sociedad civil y las empresas y priorizar la elaboración y armonización de indicadores.

También se sugiere crear un portal global de consumo y producción sostenible y se pide cooperación internacional para financiar los programas nacionales.

En el foro que comenzó el martes 11, la sociedad civil reclamó mayor presencia.

“Instamos a los países a hacer efectiva la participación de la sociedad civil en la formulación, desarrollo y ejecución de los programas”, dijo a IPS la activista Cecilia Iglesias, de la Asociación Civil Red Ambiental de Argentina.

Una preocupación mayor de la sociedad civil se refiere a la aplicación del Principio 10 sobre acceso a la información, participación y justicia en asuntos ambientales en América Latina y el Caribe, que se adoptó hace 22 años, en la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1992.

Las organizaciones no gubernamentales analizaron estos asuntos en una reunión celebrada en noviembre en Panamá.

“La gobernanza mundial para el desarrollo sostenible debe construirse con espacios efectivos de decisión”, que contemplen el fortalecimiento de la participación social y la cooperación Sur-Sur, dijo Samaniego.

El experto subrayó que se necesita más comercio justo, más transferencia de tecnologías y una reforma financiera internacional que contemple nuevos mecanismos de financiamiento.

Para Lejtreger, las propuestas adoptadas en el foro son “plausibles”, aunque “es un camino difícil”, pues implica tomar en cuenta factores de índoles diversas.

El foro también llamó a la comunidad internacional a apoyar a los pequeños estados insulares, especialmente afectados por la elevación del nivel del mar y que reclaman un trato justo y diferenciado en las negociaciones sobre cambio climático.

 

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