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Cultivos caribeños resistentes al clima ante la prueba del sabor

Ramdeo Boondoo cultiva tubérculos, entre ellos boniatos y mandiocas, en su finca de Caroni, Trinidad. Crédito: Jewel Fraser/IPS.

Ramdeo Boondoo cultiva tubérculos, entre ellos boniatos y mandiocas, en su finca de Caroni, Trinidad. Crédito: Jewel Fraser/IPS.

CARONI, Trinidad y Tobago, 21 mar 2014 (IPS) - Ramdeo Boondoo, un productor de tubérculos en Caroni, en la isla de Trinidad, entiende mejor que la mayoría el desafío de desarrollar cultivos que sean tanto resilientes al clima como comercializables.

“Los que compran son los ojos, no el dinero”, dijo Boondoo a IPS. Los cultivos deben poder resistir los efectos del cambio climático, además de lucir y saber tan bien como las variedades tradicionales. Pero esos productos requieren décadas de experimentación, que los investigadores de Trinidad solo comienzan a realizar.

“Es muy raro que uno obtenga un cultivo (genéticamente modificado) que sea tan bueno como cualquiera de los padres” de la nueva variedad, dijo Herman Adams, asesor del Instituto Caribeño de Investigación y Desarrollo Agrícola (Cardi, por sus siglas en inglés), con sede en Trinidad y Tobago.

A lo largo de los siglos, hubo personas que desarrollaron variedades populares de cultivos, cortando gajos de variedades antiguas y cultivándolos luego como clones, en un proceso conocido como reproducción vegetativa, según explicó Adams a IPS

Sin embargo, desarrollar cultivos resilientes al clima requiere de la reproducción sexuada, combinando un cultivo resistente con otra variedad, que tenga un sabor o una forma preferible, para producir una nueva variedad.

“Lleva alrededor de 20 años de selección y polinización cruzada obtener las cualidades organolépticas (las que afectan los sentidos) correctas, incluido el sabor, que es difícil de recapturar”, dijo el especialista.

También explicó que la reproducción sexual altera la combinación genética parental que da a las variedades tradicionales el sabor apetecido.

Boondoo viene desarrollando un boniato (batata) que combina la resiliencia al clima de la tradicional variedad “pie de pollo”, popular en este país caribeño, con la forma homogénea de la American Centennial.

La pie de pollo  “soporta condiciones de sequía y humedad. Pero… no es uniforme, ni en aspecto ni en tamaño”, dijo el agricultor.

Los fabricantes de productos agrarios, como rodajas y harina hechas de mandioca o banano, quieren cultivos que sean uniformes no solo en el sabor, sino también en la forma, para facilitar el procesamiento mecánico.

La variedad American Centennial tiene un aspecto uniforme, pero no atrae a la población local, acostumbrada a boniatos con una consistencia más firme.

Si Boondoo puede desarrollar un boniato que combinen las  características  de las variedades de pie de pollo y de la American Centennial, logrará atender las necesidades de los procesadores de alimentos y, al mismo tiempo,  brindar  a los consumidores locales más variedad

Además, se reducirán mucho sus pérdidas de cultivos por inundaciones o sequías.

La presidenta de la Asociación de Agroprocesadores de Tobago, Darilyn Smart, enfatizó a IPS que “la uniformidad es clave para los sectores exportador, hotelero y de restaurantes”.

“Para exportar a la Unión Europea, los productos deben cumplir con requisitos de tamaño, forma, grado de madurez, etcétera”, explicó.

“Ls hoteles y restaurantes también requieren que brindemos productos consistentes, especialmente si se los usa en la mesa de banquetes”, agregó.

Producir nuevas variedades agrícolas que cumplan con estos estándares exigentes es “un proceso largo”, según Adams. Implica la polinización cruzada de la planta, primero a pequeña escala y luego, dependiendo del resultado inicial, hacer pruebas de campo a gran escala.

Otro objetivo de estos ensayos es obtener “productos de alto rendimiento y con precios competitivos”, dijo Boondoo.

El Cardi trabaja con agricultores en estas pruebas de campo para identificar variedades resilientes al clima que también tengan un buen desempeño en el mercado.

La ayuda del instituto incluye formación en buenas prácticas agrícolas, dijo Janet Lawrence, entomóloga y líder del programa de agricultura protegida en Cardi.

“Cuando se crea un buen ambiente mediante (buenas prácticas agrícolas), entonces las variedades pueden mostrar su verdadero potencial genético”, explicó Adams.

Las variedades más promisorias se usan luego para los ensayos de campo.

Smart aseguró que la Asociación de Agroprocesadores de Tobago pronto presentará su propio proyecto piloto para “garantizar que los cultivos sean uniformes, consistentes y libres de enfermedades en la mayor medida posible”.

El proyecto dependerá de métodos agrícolas biológicos y orgánicos.

Parte de lo producido en este proyecto será usado por agroprocesadores, que manufacturarán un producto de valor agregado para hoteles y supermercados.

“Estamos buscando exportar los otros productos a países caribeños y europeos”, dijo.

El Cardi también administra un banco de germoplasma en el que los agricultores pueden obtener materiales para nuevas variedades de productos con mayores rendimientos que las populares que se plantan, dijo Lawrence.

El banco de germoplasma tiene unas 14 variedades de mandioca y 12 de boniato.

Además de desarrollar variedades resilientes al clima, el Cardi promueve el uso de una agricultura protegida, alterando el ambiente para potenciar los cultivos, a fin de protegerlos de las condiciones meteorológicas adversas o extremas y de controlar las pestes asociadas al cambio climático.

Esta agricultura protegida “abarca un proceso continuo  que va desde el uso de coberturas en fila a estructuras para generar sombra y complejas estructuras/invernaderos”, dijo Lawrence en respuestas por correo electrónico.

Mediante su programa de investigación y desarrollo de la agricultura protegida, Cardi “busca generar, validar y transferir las ‘mejores’ prácticas que tienen el potencial de mejorar la eficiencia y la productividad de las operaciones de la (agricultura protegida)”, señaló.

Los estudios sobre agricultura protegida incluyen evaluaciones de variedades tolerantes al calor, coberturas para reducir las temperaturas dentro de sistemas protegidos, y estrategias de manejo para eliminar pestes. También suma el desarrollo de estructuras de sombra para excluir las pestes de insectos.

El Cardi trabaja con varias organizaciones locales, regionales y agrícolas para divulgar información sobre los principios y prácticas básicas de la agricultura protegida, dijo Lawrence. Hasta ahora, el instituto ha capacitado a unas 200 personas y organizaciones.

 
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