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Derecha radicalizada amenaza gobernabilidad de El Salvador

Militantes de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena), ante la sede del Tribunal Supremo Electoral de El Salvador, donde se realiza un recuento de las actas de los comicios presidenciales del domingo 9. Crédito: Francisco Campos/IPS

Militantes de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena), ante la sede del Tribunal Supremo Electoral de El Salvador, donde se realiza un recuento de las actas de los comicios presidenciales del domingo 9. Crédito: Francisco Campos/IPS

SAN SALVADOR, 12 mar 2014 (IPS) - Las pocas décimas que según el recuento definitivo mantendrán en la oposición a la derecha de El Salvador, tras las elecciones presidenciales del domingo 9, anticipan un boicot constante al segundo gobierno consecutivo del izquierdista FMLN.

Al comenzar este jueves 13, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) anunció a un país en vilo que el conteo de las actas electorales confirmaba totalmente el resultado del primer escrutinio: Salvador Sánchez Cerén, el candidato del gobernante FMNL (Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional), triunfó con  50,11 de los sufragios.

El aspirante de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena), Román Quijano, obtuvo 49,89 por ciento de los votos, igual porcentaje que el primer escrutinio. La diferencia definitiva entre los dos candidatos fue solo de 6.364 votos, en la segunda vuelta de los comicios presidenciales.

El TSE va a  proclamar a Sánchez como presidente electo, después de que responda formalmente al pedido de nulidad de los comicios solicitado el martes 10 por Quijano y Arena, que se resisten a seguir en la oposición, después de que las urnas arrojaron un resultado tan estrecho, en  lugar de la clara derrota que anticipaban todas las encuestas.

“Definitivamente, vislumbro una actitud de choque y de mayor boicot al nuevo gobierno”, dijo a IPS la activista social Margarita Posada, coordinadora del Foro Nacional de la Salud, a la vista de la mínima diferencia, que ha puesto en pie de lucha a Arena.

El 2 de febrero, en la primera vuelta electoral, Sánchez obtuvo 48,93 por ciento, muy cerca de la mitad más uno exigida para evitar una segunda ronda y 10 puntos por encima de Quijano, quien logró 38,95 por ciento de los sufragios.

Arena y las cúpulas empresariales han sostenido, en los últimos cinco años, un constante rechazo a las políticas del gobierno saliente de Mauricio Funes, un connotado periodista que llegó a la Presidencia en 2009 como candidato del FMLN, y cuyo mandato acaba el 1 de junio.

El triunfo de Funes, de 54 años, quien condujo un gobierno cauto en lo económico pero con gran énfasis en lo social, y del que Sánchez fue vicepresidente, puso fin a 20 años de Arena en el poder.

En este país, el más pequeño de América Central y con 6,3 millones de habitantes, la pobreza afecta a 34,5 por ciento los hogares,  algo más de tres puntos por debajo de cuando Funes llegó al poder, según la oficial Encuesta de Hogares de mayo de 2013.

“El enfrentamiento de la derecha será mayor ahora que el próximo presidente viene directamente del FMLN”, agregó Posada.

Sánchez, un maestro de 69 años, fue comandante de las Fuerzas Populares de Liberación, una de las cinco organizaciones guerrilleras que conformaron el FMLN durante la guerra civil salvadoreña (1980-1992).

Esa guerra dejó 75.000 muertos y desaparecidos, según estimaciones de organizaciones humanitarias, y concluyó con los Acuerdos de Paz suscritos en enero de 1992 en México.

La radicalización de Arena cristalizó desde la noche de la jornada electoral, que convocó a 4,9 millones de electores.

Envalentonados por su remontada de 10 puntos entre la primera y segunda vuelta,  Quijano y la dirección de Arena impulsaron actividades de choque en las calles para cuestionar el triunfo ahora definitivo del FMLN.

El martes 11, cientos de militantes de Arena marcharon hasta el TSE para protestar por un alegado fraude electoral.

Ninguno de los observadores electorales, nacionales o internacionales, ha dado credibilidad a las denuncias de fraude de Arena, y en un comunicado especial avalaron  expresamente la transparencia de los comicios.

El escrutinio final, en el que se cotejaron las actas originales llegadas de las urnas con los votos, tuvo que ser suspendido el martes porque los representantes de Arena abandonaron el proceso, en protesta porque el TSE no admitió un recurso de revisión voto por voto, algo que no permite la ley electoral de El Salvador.

La única excepción se abre cuando la diferencia de los votos es menor a la cantidad de los votos impugnados, pero oficialmente el total de impugnaciones afecta tan solo a unos 3.000 sufragios.

Los testigos de Arena se incorporaron nuevamente el miércoles, lo que permitió finalizar el recuento definitivo.

También el martes, Quijano, un odontólogo de 66 años que ha sido alcalde de San Salvador, pidió anular la elección, una medida que el TSE rechazó de inmediato, porque tampoco tiene asidero en la jurisdicción salvadoreña, pero al que debe dar respuesta formal.

Este miércoles, la Fiscalía General, que vigila los comicios, puntualizó en un comunicado que solo había un reporte de doble voto por un elector, después de que Quijano anticipó una nueva concentración, esta vez ante la sede de ese organismo, por la alegada existencia de unos 19.000 votos dobles.

En un eslabón más de su radicalización, el candidato opositor dijo que si el TSE ratificaba el triunfo de Sánchez, como sucedió, creará un gobierno paralelo al “impuesto” del FMLN.

“Arena ha creado una situación tensa de manera innecesaria, el mecanismo de revisión de voto por voto no existe”, dijo a IPS un miembro de la Junta de Vigilancia Electoral, Juan José Martel.

“Es previsible una actitud de choque y de boicot hacia el nuevo gobierno, aunque eso dependerá también del estilo de gobierno del FMLN”, señaló Martel. “Pero es claro que, hoy por hoy, la estrategia es causar desestabilización”, adujo.

Un actor clave, el militar, manifestó su respeto a las instituciones del Estado y a los resultados dictados por  el TSE.

“La Fuerza Armada reafirma su total respeto y lealtad a la institucionalidad del país”, dijo en cadena nacional de televisión el ministro de la Defensa, David Munguía.

Durante la larga noche electoral, Quijano se proclamó ganador, cuando apenas se habían escrutado 37 por ciento de las actas, y llamó al ejército a mantenerse alerta.

Los medios de comunicación, mayoritariamente de línea conservadora, han dado eco a la posición de Quijano, contribuyendo a que parte de la población dude acerca del fraude.

“La prensa está siguiendo el mismo guión de la derecha desde el arranque de la campaña”, señaló a IPS el periodista Leonel Herrera, director ejecutivo de la Asociación de Radios y Programas Participativos de El Salvador (Arpas).

“Es peligroso el papel que están jugando los medios, porque en lugar de pronunciarse por el respeto a las instituciones, se pliegan al caos impulsado por la derecha”, dijo.

Sobre el escaso apoyo adicional que Sánchez obtuvo en la segunda ronda, los analistas destacan la campaña del miedo contra al candidato del FMLN por su historial de exdirigente guerrillero, a la que el partido gobernante no supo hacer contrapeso, exhibiendo por ejemplo su pacífica trayectoria como vicepresidente.

 

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