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Remansos de Kerala en peligroso deterioro

Más de un millón de personas viven a orillas del lago Vembanad. Crédito: Samson Alapuzha/IPS.

Más de un millón de personas viven a orillas del lago Vembanad. Crédito: Samson Alapuzha/IPS.

7 mar 2014 (IPS) - La agricultura, el turismo y las malas prácticas pesqueras, junto a erradas políticas oficiales, degradan los famosos remansos de Kerala, uno de los más populares destinos turísticos de India.

Esta contaminación es particularmente visible en el lago de Vembanad, de 95 kilómetros de largo.

Los más afectados son los miembros de las pequeñas comunidades pesqueras, que sufren la disminución de las capturas, el empeoramiento de la calidad del agua y el acaparamiento de las costas, que tradicionalmente usan para desembarcar, por parte de operadores turísticos.

“Hasta hace unos ocho o 10 años, obtenía esta cantidad en apenas tres horas”, afirmó el pescador Ashokan, señalando una pila de almejas negras en su canoa. “Ahora tengo que trabajar todo el día para conseguir esto”, dijo a IPS.

Los remansos del sureño estado indio de Kerala son una red de canales de 1.500 kilómetros que conectan lagunas, lagos y ríos paralelos al mar Arábigo, y que se nutren tanto de agua salada como dulce.

Muchas áreas se encuentran por debajo del nivel del mar, lo que permite la intrusión de agua salobre con la acción de las mareas.

En la zona se encuentran importantes pueblos y ciudades, como el histórico puerto de Alleppey, ahora llamado Alappuzha, donde el marajá de Travancore supervisó la construcción de los canales en el siglo XVIII.

En el corazón de este hábitat se encuentra el sistema de humedales de Vembanad, que cubre una superficie de 36.500 hectáreas y es alimentado por seis grandes ríos y la propia agua del mar. Sus recursos son vitales para los más de 1,6 millones de personas que habitan en las riberas del lago.

Hay más de 150 especies de peces, pero el Horadandia atukorali solo se encuentra en torno a la isla Pathrimanal, dentro del lago. La importancia ecológica y la rica biodiversidad de Vembanad lo convirtieron en el mayor sitio del país amparado por la Convención de Ramsar, sobre la conservación de humedales.

Sin embargo, esto no le ha garantizado ninguna protección en los hechos hasta ahora.

El lago está dividido por la barrera de Thanneermukkom, construida en 1975 para frenar el avance del agua salada y proteger así los cultivos de arroz cercanos.

El ingreso de agua marina por el accionar de las mareas tradicionalmente contribuyó a la eliminación de desechos y a la contención de las inundaciones. Ahora, la falta de una justa mezcla de agua salada con agua dulce, vital para la cría de peces, afectó a algunas especies.

“Los huevos de langostinos en la boca del estuario y los camarones son llevados dentro del lago con la marea, pero ahora quedan atrapados por la barrera”, explicó T.D. Jojo, del Fondo Ashoka para la Ecología y el Ambiente (ATREE, por sus siglas en inglés), en diálogo con IPS.

Los químicos de tierras de cultivo recuperadas, los efluentes de las casas flotantes turísticas, ilegalmente volcados al lago, y las industrias cercanas, como las de extracción de fibra de coco, han contribuido enormemente a la contaminación.

La barrera de Thanneermukkom, construida en la parte más estrecha del lago, cierra sus puertas cada año entre el 15 de diciembre y el 31 de marzo, y esto es suficiente para obstaculizar la cría de peces y causar la descomposición de nutrientes en el lago.

Conforme disminuyen las existencias, los pescadores comienzan a usar métodos dañinos. La sobrepesca es ahora un problema en Vembanad.

Científicos de ATREE han estado trabajando los últimos seis años para conservar el lago. “Ahora contamos con 13 grupos de protección, entrenados para verificar la calidad del agua”, dijo Priyadarsanan Dharmarajan, jefe de uno de los equipos.

Los pescadores, cuyas quejas sobre el deterioro del lago fueron ignoradas por años, ahora se sienten reivindicados por la nueva información que muestra que los periodos de baja salinidad y de alta acidificación corresponden exactamente al lapso en que se cierra la barrera.
“Necesitamos tanto el agua salada como la dulce para la agricultura y la pesca, así que hemos pedido que la barrera se abra un poco antes”, dijo Murlidharan, de 30 años, miembro de un foro conjunto de cultivadores y pescadores.

Pero esa agrupación está integrada por pequeños productores, cuyas voces no son oídas por los ricos intereses agrícolas.

“Nuestra principal preocupación son los arrozales. No es posible abrir la barrera Thanneermukkom antes”, dijo IPS el jefe de la Oficina de Distrito, N. Padmakumar, la principal autoridad en Alappuzha.

“La relación entre (el número de) agricultores y pescadores es de 10 a uno. ¿A los intereses de cuáles debo proteger?”, añadió.

Padmakumar eludió cualquier responsabilidad por el deterioro en la zona. La degradación “ha ocurrido siempre. No tengo una varita mágica para corregir las cosas. Debe haber voluntad política del gobierno para hacer algo”, afirmó.

Los centros de vacaciones en las orillas del lago acusan a las casas flotantes de la contaminación, pero los dueños de estas rechazan toda responsabilidad.

“Las casas flotantes no suponen un problema para el lago”, dijo el operador Dilip Kumar.

También negó que estuviera disminuyendo la pesca. “Uno puede conseguir langostinos así de grandes (señalando desde la punta de sus dedos hasta su codo) por 80 rupias (1,15 dólares) el kilo”, afirmó.

 
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