Hay espacio para buenos negocios en la salud de Etiopía
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Hay espacio para buenos negocios en la salud de Etiopía

Los etíopes deben hacer largas esperas en los centros de salud públicos para someterse a un escaneo. Crédito: James Jeffrey/IPS

ADDIS ABEBA, 4 abr 2014 (IPS) - El diagnóstico con imágenes por resonancia magnética (IRM) es un lujo tanto en los hospitales públicos como privados de Etiopía.

La capital de este país, con una población en expansión de unos 3,8 millones de habitantes, tiene solo cuatro escáneres IRM fijos, que brindan servicios a 30 hospitales públicos y privados, explicó el cirujano Zelalem Molla, de Addis Abeba.

Fuera de la capital solo hay dos. Pero los seis que existen en esta nación del Cuerno de África con unos 92 millones de habitantes, son anticuados y están muy lejos de la tecnología moderna.

En un almuerzo entre Zelalem y el empresario estadounidense Peter Burns III surgió una idea que podría responder al problema: introducir un nuevo servicio privado de resonancia magnética en Etiopía.

“Sería erróneo afirmar que los escáneres IRM móviles salvarán vidas”, reconoció Zelalem.

Pero la introducción de más aparatos –que utilizan campos magnéticos y ondas de radio para captar imágenes del interior del cuerpo humano que pueden ser analizadas en computadoras— permitiría a los médicos diagnosticar enfermedades más precozmente, lo que las puede hacer operables y potencialmente curables, señaló.

“Generalmente no es posible para los médicos diagnosticar una enfermedad como un tumor hasta que aparece físicamente en una etapa en que las posibilidades de salvar al paciente son escasas, o ya es demasiado tarde”, dijo Zelalem a IPS.

Sin embargo, no existen datos precisos sobre el número de personas en este país directamente afectadas por la falta de este método de diagnóstico.

En el pasado, algunos etíopes debían viajar a Europa o a otros países de África, como Kenia y Sudáfrica, para realizarse un escaneo.

Uno de ellos fue el atleta Haile Gebrselassie, quien solía viajar a la sureña ciudad alemana de Munich para el diagnóstico de lesiones.

Teóricamente, Etiopía tiene un servicio de salud universal y gratuito, provisto en sanatorios administrados por el Estado. Sin embargo, en los hechos “no hay suficientes hospitales, y la mayoría carecen de personal, presupuesto y equipos adecuados”, dijo Zelalem.

Los hospitales privados son una opción para muy pocos etíopes.

El costo de una resonancia magnética en los centros privados es inaccesible para gran parte de los etíopes, la mayoría de los cuales ganan entre 500 y 1.000 birr (entre 28 y 56 dólares) al mes.

La gran demanda de este diagnóstico en los hospitales públicos obliga a los pacientes a esperar largo tiempo, lo que pone en riesgo su salud, o a trabajar duro para reunir el dinero que les permita acudir a una institución privada.

Esas brechas en el sistema de salud preocupan a las autoridades y a muchas organizaciones no gubernamentales (ONG).

Tres de los ocho Objetivos de Desarrollo para el Milenio (ODM), que vencen en 2015, se centran en la salud, como la reducción de la mortalidad infantil, la mejora de la salud materna y el combate al VIH/sida, la malaria y otras enfermedades.

Empresarios como Burns apuntan a subsanar las deficiencias de la atención médica y obtener ganancias al mismo tiempo.

“Este proyecto representa la más elevada forma de logro siguiendo el lima ‘Hacerlo bien, haciendo el bien’”, dijo el empresario radicado en Addis Abeba.

Burns admite que el proyecto de introducir de resonancia magnética es una iniciativa con fines de lucro, pero con un componente benéfico.

“Ofreceremos 25 por ciento de nuestros diagnósticos en forma gratuita a quienes no puedan pagarlos”, explicó.

Burns indicó que por ahora llevará solo un aparato a Addis Abeba.

Asimismo, hay un plan para destinar una parte de las ganancias a una iniciativa sin fines de lucro llamada Médicos Con Fronteras, que procura brindar incentivos financieros y estimular a los profesionales de la salud a que permanezcan en el país y a que algunos trabajen en zonas aisladas del territorio.

Un servicio privado anterior de resonancia magnética en Addis Abeba estableció un precedente de lucro, recordó Zelalem.

Se realizaban 30 diagnósticos por día –cada uno cuesta entre 115 y 150 dólares, incluyendo la toma y el procesamiento de las imágenes–, totalizando ingresos anuales por más de un millón de dólares.

Pero el aparato era fijo, y obligaba a los pacientes a trasladarse desde distintos hospitales de la ciudad.

En una economía en desarrollo, “la prioridad del gobierno en la estabilidad de los mercados financieros y en la seguridad puede marginar las cuestiones de salud”, dijo a IPS el científico Alayar Kangarlu, jefe del equipo de física e ingeniería del centro de investigación sobre IRM en la Universidad de Columbia, Nueva York.

Al mismo tiempo, así se abre una puerta a las empresas, agregó.

Y esto, a su vez, puede ser beneficioso para la provisión de servicios de salud, sostienen algunos.

“La atención médica humanitaria provista por las ONG por lo general debe luchar para ser sostenible y opera gracias a donaciones”, dijo a IPS un trabajador de la salud etíope que prefirió el anonimato.

La iniciativa privada puede lograr sostenibilidad a largo plazo gracias a la generación de ganancias, sostuvo.

El trabajo de las empresas tiende a ser más flexible y eficiente que el de las ONG, limitadas por rígidas reglas fiscales sobre sus ingresos. Además, el sector privado también puede liberar capacidades de la atención médica pública o provista por la sociedad civil.

El trabajador de la salud dijo a IPS que el beneficio económico en la salud puede resultar polémico, como en Estados Unidos, pero el sistema etíope está a años luz de sufrir ese tipo de problemas.

Burns está convencido de que puede mejorar la disponibilidad de la resonancia magnética en Addis Abeba. Y si lo logra, el mismo modelo se puede aplicar a otras ciudades del país, lo cual a su vez podría ayudar a que Etiopía se acerque a los ODM.

“Se puede lograr mucho con pequeños esfuerzos combinados de muchos, y es nuestra responsabilidad contribuir”, sostuvo el empresario. “Este es un pequeño paso para atender apenas una de las muchas necesidades de una población como la de Etiopía”, afirmó.

 


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